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Llegan a México la Comunidad Contemplativa de las Hermanas de Belén y de San Bruno de la Asunción de la Virgen
Así, esta comunidad cuenta con dos pulmones uno que es occidente recibiendo todo el rito latino, y oriente recibiendo toda la herencia de los santos monjes del desierto


Por: Ana Paula Morales | Fuente: es.gaudiumpress.org



Ciudad de México (Viernes, 13-11-2015, Gaudium Press) "Vivir de Dios solo, y sólo para Dios, es el secreto profundo y el alma de nuestra soledad. No desear sino a Dios, no saber sino de Dios, no poseer sino a Dios, no desear nada fuera de Él y no llegar hasta las criaturas sino en Él y no llegar hasta las criaturas sino en Él y por Él. He aquí la vida del alma fiel a nuestra vocación": Un cartujo.

La Comunidad de las Hermanas de Belén y de San Bruno de la Asunción de la Virgen tiene como patrimonio espiritual el espíritu de la Cartuja en la segunda etapa de su fundador San Bruno, quien en los últimos años de su vida vivió en Calabria, donde había numerosas comunidades de monjes de Oriente. La misma comunidad Cartujana las reconoce como familia.

Así, esta comunidad cuenta con dos pulmones uno que es occidente recibiendo todo el rito latino, y oriente recibiendo toda la herencia de los santos monjes del desierto.

Esta vida en el desierto es, en primer lugar, una contemplación del Rostro de Jesús y del Padre invisible y escondido, sacada de la fuente pura del Evangelio, en la escuela de la Virgen María, y renovada sin cesar por el soplo del Espíritu Santo. Por eso está caracterizada por el silencio, la soledad y la comunión fraterna, la oración continua y las celebraciones litúrgicas, el trabajo manual reflejo de la belleza de la creación.

El silencio es una forma de oración, o mejor dicho, es una calidad de oración que las pone en comunicación con el silencio de Dios. Es el verdadero encuentro con Dios que no se sitúa en el ámbito de la conversación, si no en el de la presencia recíproca que supera las explicaciones y comentarios.3.jpg



La soledad es el lugar de la oración, la única oración verdadera que resplandece en ella es la de seguir a Jesús al monte. La soledad de oración es igualmente un lugar de comunión. La soledad en compañía de Jesús las introduce en el silencio.

La Familia de Belén, de la Asunción de la Virgen y de San Bruno fue fundada el 1 de noviembre de 1950 en la plaza de San Pedro en Roma, en el momento en que el Papa Pio XII proclamaba el dogma de la Asunción de la Virgen, según el cual María fue elevada de la tierra al cielo en alma y cuerpo.

Algunos peregrinos franceses oyen entonces la llamada a darlo todo para que nazcan nuevas comunidades en la Iglesia. Su vocación sería la de comulgar con la vida de la Madre de Dios presente en el corazón de la Trinidad en una vida de adoración del Padre en Espíritu y en verdad. Así es como, en 1951, una comunidad de mujeres consagradas comienza a vivir este "Proyecto de la Virgen" en los secreto.

Cuentan con 33 monasterios en el mundo y 2 en fundación Jordania y México y con 900 hermanas.

Las hermanas de Belén llegaron para quedarse en México. Desde hace un año se instalaron en el Estado de Morelos, cerca de pueblo de Valle Vázquez en el municipio de Tlaquiltenango, carretera a Chimalacatlán, km 3.5 ya que su espíritu es vivir en la montaña es por eso que no están en una ciudad.



Es por ello, que uno de los medios que tiene para sostenerse y proseguir la construcción de su monasterio -ya que por ahora está en obra negra, y no cuentan con suficiente agua- es la venta de artesanías, aunque en sus otros monasterios se caracterizan por hacer escultura y repostería. Por el momento en México sólo realizan iconos pintados e iconos con la imagen pegada. Los iconos en el rito Bizantino son muy importantes para hacer oración.

Los iconos de Cristo, la Virgen y de los Santos son pintados en un espíritu de oración silenciosa, ayuno y vela, según la tradición de Oriente, que tiene su propia teología y sabiduría.

"La entrega concreta de las personas consagradas a Dios y a los hermanos se convierte en signo elocuente de la presencia del reino de Dios para el mundo de hoy" (Homilía, 2 de febrero 2006) Papa Benedicto XVI.

Para mayores informes: http://espanol.bethleem.org/

En México solo puede ser por mensaje vía celular: 045 777 234 0097





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