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Hnas de la Caridad de San Carlos Borromeo
Una completa disponibilidad a Dios al servicio del hombre


Por: Catholic.net | Fuente: Hnas de la Caridad de San Carlos Borromeo



Un amor exclusivo a Cristo
Una completa disponibilidad a Dios al servicio del hombre



Nosotras fuimos fundadas el 18 de junio de 1652 en Nancy, Francia para atender a los enfermos y necesitados.
Desde 1952 vinieron a México las primeras hermanas.


Contemplación y Acción
Desde el principio se vive en la Congregación la oración contemplativa unida a la acción caritativa hacia el prójimo. De esta manera se une la vida activa con la contemplativa. La Eucaristía, la Liturgia, la recitación de los Salmos, la lectura de la Biblia, enriquece nuestra contemplación. De ahí nace toda nuestra vida y nuestro apostolado. Un corazón desprendido se vuelca todo en Dios y en los hermanos. Con la luz del Espíritu Santo nuestro corazón reconoce las cualidades como dones que se ponen a su servicio.

Convocadas por Cristo
Cristo está presente en una comunidad viva, que se convierte en Buena Noticia para los demás. Al compartir nuestra vida en armonía, nos unimos con afecto cordial y nos complementamos con la diferencia de temperamentos y capacidades.

Nuestra comunidad no se forma por haberla buscado nosotras, ni se funda en lazos de una misma sangre o en simpatías personales, sino por haber sido invitadas por Jesús a servirlo en sus predilectos, los pobres. Buscamos así ser una señal de unidad, de alianza, de reconciliación y de genuina fraternidad.

Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver. (Mt. 35-36). Estas palabras de Jesús han tenido un eco vibrante en el corazón de cada una de las hermanas de San Carlos.




Reconocemos en los pobres la imagen del mismo Dios. Lo descubrimos en los seres humanos marcados por la enfermedad, por la edad, por el desamparo, por las penas morales, o desfigurados por el mal. A todos se les ofrece el mismo amor.


A los niños, crédulos, de ojos luminosos y de manos abiertas llenos de la esperanza de recibir y dispuestos a dejarse mimar con una sonrisa agradecida.


A los adolescentes y jóvenes, en su búsqueda de sentido e identidad, en su necesidad de ser valorados y comprendidos, en su fascinación por lo que se presenta ante sus ojos, en su proceso de madurez hacia el camino de su vida.

A los indígenas, depositarios de las culturas y costumbres ancestrales, en su necesidad de acogida, de estima y respeto a su propia identidad.

A los enfermos y ancianos, tan necesitados de cuidados, de manos delicadas que mitiguen sus sufrimientos, de benevolencia, consuelo y alegría.

Hace falta oír la voz y el corazón del pobre, comprenderlo, respetarlo en su libertad y su dignidad, en un clima de diálogo, de amistad y servicio según el ejemplo de Cristo. Nuestro trato quiere ser la expresión de la bondad de Dios en su encuentro con el hombre.



Formación
Para poder efectuar mejor nuestro trabajo recibimos una sólida preparación espiritual y profesional, tomando en cuenta los adelantos de la sociedad, el desarrollo de la Iglesia y las necesidades del mundo actual.

Desde el Noviciado las hermanas aprenden a unir armónicamente la oración y el trabajo, tomando parte en las obras de la Congregación.

Para que se prolongue el servicio a los pobres, las jóvenes que ingresan a la Congregación se preparan según sus inclinaciones en el área educativa, de salud, de misiones, de formación, de geriatría, etc.

Tu vida, un regalo para los demás

¿Quieres vivir los valores del Reino compartiendo tu alegría con los niños, los jóvenes, los pobres, los enfermos y los ancianos?
Su pobreza es una actitud de espera y de confianza en ti.
¿Te sabes tan amada y aceptada por Dios que puedes poner en juego tus talentos en bien de los hermanos?
¿Te sientes llamada a dar testimonio de amor esparciendo afecto y alegría?
¿Quieres ser espontánea, como te lo pide el corazón y entregar todo tu ser

El amor humano, por grande que sea, nunca podrá alcanzar hasta lo más íntimo de tu ser, tan a fondo como el amor divino. Ofrecer tu vida es ofrecerte a “Dios solo” con todas las fuerzas del corazón y del alma. A los apóstoles que le preguntaban dónde vivía Jesús les dijo: “Vengan y lo verán”. Fueron y vieron dónde vivía ... Y se quedaron con El el resto del día. (Jn 1,39) Mira a Jesús Eucaristía y pregúntale: “Señor, ¿qué me quieres decir? La oración nos lleva progresivamente a tomar decisiones interiores acertadas .

¿Qué significa participar en la vida de Jesús? Consiste en tomar en serio el Evangelio y seguirlo como discípula. Dejarte conquistar por su amor y entrar en una relación personal con El : “Yo la llevaré al desierto y ahí le hablaré al corazón”. (Os.3,16)Tomar parte en su misión y en su encargo aceptando asemejarte a El en la humildad, en la obediencia y en su preferencia por los pobres. ¿Te crees capaz? El te dice: “No temas, pequeño rebaño, porque al Padre le agradó darte el Reino”. (Lc 12,32)

La vocación como HERMANA DE SAN CARLOS es un regalo que Dios te ofrece para una vida de unión con El y para vivir la caridad misericordiosa con los prójimos.Quien le responde favorablemente se olvida de lo que queda atrás y se pone en marcha hacia delante presentando a Dios su vida como una ofrenda agradable.




Celebran en Guadalajara 100 años de vida de la Madre Claudia Fellner




El 14 de octubre, las Hermanas de San Carlos, reunidas en Guadalajara, Jalisco, estuvieron de fiesta celebrando a la Madre Claudia Fellner que cumplió 100 años de vida.
Ella nació en Alta Austria el 14 de octubre de 1907.
Cuando era joven estuvo un tiempo en Chihuahua, México, en la casa de un tío que vivía y trabajaba en esta ciudad. En ese tiempo aprendió el español y estudió la Normal.

Regresando a su patria ingresó a la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo, en Viena.
Poco tiempo después estalló la Segunda Guerra Mundial y las hermanas se vieron obligadas a atender en los hospitales a los soldados heridos.

Al terminar la guerra, en 1945, algunos países, entre ellos Checoslovaquia y Polonia, quedaron bajo regímenes comunistas dificultando desde entonces la comunicación de las hermanas de esos lugares con el exterior. El gobierno de la hoy República Checa expulsó a todas las personas de origen alemán, de manera que a Viena llegaron de Praga 200 hermanas expulsadas por ese motivo, entre ellas la superiora general, Madre Clementine Zaûnmiller.

Al morir ella, su sucesora, M. Marie Liebisch logró realizar un sueño largamente acariciado: extender la congregación hacia tierras americanas. Con tal fin envió a las Madres Claudia Fellner y Canisia Malzer, quien había sido una de las que procedía de Praga, habiendo llegado a Chihuaha el 27 de abril de l952.

En Parral asumieron la Casa Hogar para niños y el Asilo de Ancianos San Vicente. Con el tiempo fueron llegando más hermanas austriacas al tiempo que solicitaban ingresar jóvenes mexicanas.

Entonces la Madre Claudia se dedicó a la formación como Maestra de Novicias y la Madre Canisia se encargaba de abrir nuevas obras en el país.
Agradecemos al Señor la vida fructífera y santa de nuestras queridas Madres Fundadoras, pioneras de la Congregación en México.


BODAS DE ORO EN LA VIDA RELIGIOSA

En Parral, Chih., nos reunimos para festejar a nuestra hermana María de la Gracia Hernández López por sus 50 años de Vida Consagrada.
La celebración inició en el templo de Nuestra Señora de Lourdes, con la Eucaristía concelebrada por varios sacerdotes de la Diócesis de Parral y otros procedentes de Durango.
Acompañada por las hermanas de San Carlos procedentes de cuatro comunidades, así como de sus familiares, hermanas de otras congregaciones y múltiples amistades, la Hna. Gracia renovó su compromiso sostenido durante 50 años de fidelidad:


A TI, DIOS UNO Y TRINO QUE ME LLAMASTE A LA EXISTENCIA Y AL SERVICIO DE LA CARIDAD COMO HERMANA DE SAN CARLOS BORROMEO, TE DOY GRACIAS POR TU AMOR Y TU FIDELIDAD.
EN PRESENCIA DE MARIA, NUESTRA MADRE Y DE TODA LA COMUNIDAD AQUÍ REUNIDA, HOY RENUEVO MIS VOTOS DE POBREZA, CASTIDAD Y OBEDIENCIA PARA TODA MI VIDA.
SOLO TE PIDO TU AMOR Y TU GRACIA, QUE ESTO ME BASTA. AMEN.


Posteriormente pasamos a la Casa Hogar donde compartimos un alegre convivio amenizado por los mariachis y las canciones de los participantes.

La Hna. Gracia fue una de las dos primeras hermanas mexicanas que ingresaron con las Hermanas de San Carlos cuando llegaron de Viena las Madres Claudia Fellner y Canisia Malzer.

Su compañera de ingreso y de formación fue la Hna. Magdalena Jurado, quien falleció en Guadalajara en 1996.





CONTACTO

Nombre del contacto: Hna. Socorro Quezada

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