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Divorcio, segundas nupcias y Eucaristía
Los divorciados vueltos a casar están en adulterio y por tanto no pueden comulgar.


Por: Sergio Saavedra |




La Iglesia afirma, basada en las enseñanzas de Cristo, que los divorciados vueltos a casar están viviendo en una situación de adulterio.

El adulterio es un pecado grave y, por lo tanto, es un impedimento natural para recibir la Eucaristía.

La Eucaristía, en la que se recibe el Cuerpo de Cristo, expresa también la plena comunión con la Iglesia. Contradictorio sería buscar la unión con Cristo distanciándose de la comunión de la Iglesia al no respetar sus disposiciones sobre el acceso a la Eucaristía (SC 47).

Sin embargo, el Magisterio de la Iglesia ha exhortado a los pastores a expresar el amor misericordioso de Cristo con aquellos que se encuentren en una situación matrimonial irregular, sin ocultarles o disminuirles las exigencias que para un cristiano tiene la recepción del sacramento de la Eucaristía.

La exclusión de la participación en la comunión eucarística no quiere decir que los divorciados y vueltos a casar estén fuera de la Iglesia. Al contrario, debe exhortárseles a acudir a la celebración de la Misa, leer con fervor y actuación la Palabra de Dios y a realizar obras de caridad.

Si un divorciado vuelto a casar, quisiera volver a recibir a Cristo en la eucaristía, tendría que solucionar su situación adúltera con la confesión y con la promesa de vivir con su pareja como hermanos, en completa abstinencia sexual.

Si quieres más información, puedes consultar las respuestas que da el Instituto del Verbo Encarnado a preguntas similares:


Para ampliar más estas respuestas, se puede consultar lo que nos dice la Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados vueltos a casar (1994)Congregación para la Doctrina de la Fe del 14 de septiembre de 1994.





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