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Entrevista a D. Enrique Cases, autor de 'Jesús contra Satán' (Ed. Stella Maris)
Cristo vence como hombre a Satán que no cree que pueda superar la tentación a que lo va a someter


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



Cristo vence como hombre a Satán que no cree que pueda superar la tentación a que lo va a someter. María también vence con Jesús. La Humanidad queda libre del dominio de los demonios, aunque cada uno debe aplicarse los méritos de Jesús

 

D. Enrique, desde el protoevangelio, en el libro del Génesis (3,15), se declara la enemistad entre el Maligno y la familia humana, que la primera herirá en el talón a la segunda mientras que la segunda le aplastará la cabeza, ¿qué significa esa herida, acaso la muerte de Jesús y que la Humanidad arrastre el dolor, la enfermedad y la muerte hasta el final de los tiempos? ¿y el aplastamiento de la cabeza de la serpiente es la derrota final y destrucción del Maligno? ¿Cabe esperar, antes del aniquilamiento del Maligno y su descendencia, su conversión al Amor y  la Misericordia de Dios?

El enfrentamiento de Jesús contra Satán bien precedido del pecado de origen, tanto de nuestros primeros padres como de Luzbel que se convierte en Lucifer o Satán. Las consecuencias del pecado de Adán y Eva es que el pecado original se transmite a todos los humanos, salvo la Virgen María por propagación y no por imitación. Pienso que  la humanidad queda bajo el dominio de Satán que la esclaviza de diversos modos. Cristo vence como hombre a Satán que no cree que pueda superar la tentación a que lo va a someter. María también vence con Jesús. La Humanidad queda libre del dominio de los demonios, aunque cada uno debe aplicarse los méritos de Jesús. El Maligno no es aniquilado, pero con Cristo se le puede vencer. Con la Segunda Venida de Cristo ya no tendrá ningún poder sobre nadie.

¿Podemos decir que hay seres humanos tan influenciados por el Mal que son realmente malos, por su resistencia al Bien u obstinación a convertirse a Dios, o bien que desconocen -de modo parcial o total lo que hacen por enfermedad u otros motivos de tipo moral- las consecuencias de sus malas acciones?



La libertad es el gran poder del hombre y de los ángeles. Los ángeles son buenos, los que pecaron se hacen malos por su voluntad, por la rebeldía lúcida de preferirse a sí mismo que aceptar algo que proviene de Dios. Se puede decir que se dan cuenta de que nunca pueden vencer a Dios y su vivir será el infierno, pero lo prefieren en un casi incomprensible amor propio.

Los hombres no suelen tener tanta lucidez en sus pecados. Si alguno es tan lúcido que llega al odio a Dios o a la adoración a Satán alcanza la máxima maldad, pero mientras viva puede alcanzar la misericordia con el arrepentimiento sincero. Los pecados contra los hombres pueden ser enormemente crueles y sádicos, pero los peores son los que atentan contra el mismo Dios o Jesucristo, como son las Misas negras, el satanismo y cosas similares.

 

¿Cómo debemos entender correctamente las tentaciones de Jesús en el desierto donde fue conducido por el Espíritu? ¿Qué nos dicen Jesús hoy en día sus respuestas a Satán?

En el desierto Jesús muestra el camino para vencer las tentaciones de sensualidad, de orgullo y de ansia de poder, pero va más allá mostrándose como Mesías humilde y austero que busca el Reino de Dios en los corazones. Hoy se repiten continuamente estas tentaciones para cada uno y para la misma Iglesia como muestra la historia. Los cristianos vivimos con la esperanza de que unidos a Cristo se puede vencer siempre, pero esta unión requiere seguirle en la humildad y el amor. 



 

¿Cuáles son hoy en día las vías de entrada e influencia del Maligno e nuestra época? ¿Son suficientes las formas actuales de hacerle frente: exorcismos, oraciones de sanación, el Santo Rosario,...? ¿Cómo prevenir a nuestros niños y adolescentes de antemano, es decir, cuáles serían las estrategias educativas y morales necesarias?

Cristo nos ha dejado muchos medios para vencer al Maligno. Los sacramentos, los sacramentales, exorcismos, oraciones etc. Pero la base es la fe en Cristo sin la que todo lo externo carece de eficacia. Las posesiones son pocas respecto al total y las diócesis eligen a algún sacerdote sabio y virtuoso para hacer los exorcismos. Pero están otras influencias menores, quizá fruto de maleficios, brujerías y actos similares con los que invoca al diablo y tenemos agua bendita, aceite y sal benditos, crucifijos bendecidos, oraciones de liberación y de sanación. Pero lo principal es la comunión eucarística y la confesión frecuente para liberarse del pecado. El Santo rosario es muy eficaz porque la Virgen María tiene un gran poder sobre los demonios. No conviene insistir demasiado en el tema ya que algunos pueden ser tan débiles que se incite su curiosidad y busquen abrir ventanas al diablo recurriendo al espiritismo, la ouija, los adivinos, tarot, brujos. Pero hay que decir la verdad, sobre todo cuando se explique el primer mandamiento de la Ley de Dios.

 

Por último, por nuestra parte, pecadores como somos, para poder vencer al mal con el bien, ¿bastaría con abandonarse a la Misericordia de Dios pensando que es inútil un enfrentamiento personal directo y exitoso con el Maligno?

Ya he citado en la pregunta anterior los medios que proporciona la Iglesia para superar las tentaciones y las acciones diabólicas. En el capítulo cuarto del libro señalo algo de nuestro tiempo que incide en la cultura actual: pensar que la transgresión lleva al progreso, o dicho de otro modo, que la salvación viene de llegar al fondo del pecado, pecando. Sorprendentemente se dio en la historia y ahora tiene bastante extensión. Esto es bastante visible en la cultura de la muerte. Nosotros debemos acudir a la Misericordia conscientes de que Jesús pagó toda la justicia en la Cruz.

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