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Sugerencias para la Liturgia: Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor, ciclo B
Boletín semanal

Lecturas de la Misa, sugerencias para la homilía, lectio divina, moniciones


Por: Varios | Fuente: Catholic.net



 

 

Sagrada Escritura

Primera: Hech 10, 34.37-43;
segunda: 1Cor 5, 6-8;
Evangelio: Jn 20, 1-9

 

 



Índice

1. Lecturas para la Misa del Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

2. Sugerencias para la homilía del Domingo de Resurrección

3. Lectio Divina Domingo de Resurrección

4. Moniciones para el Domingo de Pascua de Resurrección - Ciclo B

 



 

1. Lecturas para la Misa del Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (Solemnidad)

 

  • Primera Lectura

Hechos 10:34, 37-43

34Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas,37Vosotros sabéis lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo;38cómo Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él;39y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero;40a éste, Dios le resucitó al tercer día y le concedió la gracia de aparecerse,41no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.42Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos.43De éste todos los profetas dan testimonio de que todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados.»

  • Salmo Responsorial

Salmo 118:1-2, 16-17, 22-23

1¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!2¡Diga la casa de Israel: que es eterno su amor!16excelsa la diestra de Yahveh, la diestra de Yahveh hace proezas!»17No, no he de morir, que viviré, y contaré las obras de Yahveh;22La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido;23esta ha sido la obra de Yahveh, una maravilla a nuestros ojos.

  • Segunda Lectura

Primera Opción: Colosenses 3:1-4

1Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.2Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.3Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios.4Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.

Segunda Opción: I Corintios 5:6-8

6¡No es como para gloriaros! ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?7Puruficaos de la levadura vieja, para ser masa nueva; pues sois ázimos. Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado.8Así que, celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia e inmoralidad, sino con ázimos de pureza y verdad.

  • Evangelio

Juan 20:1-9

1El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.2Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»3Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.4Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro.5Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.6Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo,7y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.8Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó,9pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.

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2. Sugerencias para la homilía del Domingo de Resurrección

Por: P. Antonio Izquierdo | Fuente: Catholic.net
 

  • Nexo entre las lecturas

Cristo resucitado, éste es el mensaje central de la liturgia de Pascua. Ante todo, Jesucristo resucitado, como objeto de fe, ante la evidencia del sepulcro vacío: "vio y creyó" (Evangelio). Cristo resucitado, objeto de proclamación y de testimonio ante el pueblo: "A Él, a quien mataron colgándolo de un madero, Dios lo resucitó al tercer día" (primera lectura). Cristo resucitado, objeto de transformación, levadura nueva y ácimos de sinceridad y de verdad: "Sed masa nueva, como panes pascuales que sois, pues Cristo, que es nuestro cordero pascual, ha sido ya inmolado" (segunda lectura).
 

  • Mensaje doctrinal

1. Cristo resucitado, objeto de fe. El sepulcro, aunque esté vacío, no demuestra que Cristo ha resucitado. María Magdalena fue al sepulcro y llegó a la siguiente conclusión: "Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto". Pedro entró en el sepulcro y comprobó que "las vendas de lino, y el paño que habían colocado sobre su cabeza estaban allí". Ni María ni Pedro creyeron, al ver el sepulcro vacío, que Jesucristo había resucitado. Sólo Juan, "vio y creyó", porque el sepulcro vacío le llevó a entender la Escritura, según la cual Jesús tenía que resucitar de entre los muertos (Evangelio). "Esto supone, nos enseña el catecismo 640, que constató en el estado del sepulcro vacío que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana". El conocimiento que, hasta entonces, Juan tenía de la Escritura era nocional, por eso afectaba solamente sus ideas; ahora, al entrar en el sepulcro vacío, ver las vendas y el sudario, el conocimiento de la Escritura se convierte en experiencial y vital. Todavía Cristo resucitado no se le ha aparecido, pero ya lo ha "visto", porque la Palabra de Dios es verdadera; las apariciones de Cristo a los discípulos no harán, sino confirmar la fe en la resurrección.

2. Cristo resucitado, objeto de proclamación. Cuando el hombre vive una experiencia profunda, no la puede callar, por más que sea consciente de que sus palabras no lograrán nunca expresar la intensidad, viveza y plenitud de la experiencia. La experiencia de Cristo resucitado fue tan marcada en el alma de los apóstoles y discípulos, que necesariamente tenían que hablar de ella, a quienes no la habían tenido. Bueno, no sólo hablar de ella, sino también testimoniarla, es decir, proclamar su verdad, incluso, llegado el caso, con el sufrimiento y con la vida. Callar esa experiencia, hubiese sido una muestra de egoísmo imperdonable. Por eso, los cristianos, durante los primeros años, y como primer anuncio, eran monotemáticos. Lo único que decían era que "Cristo fue matado por los judíos, pero que Dios lo resucitó de entre los muertos". Todo lo demás gira en torno a este grande mensaje. No proclaman ideas, por muy bellas que puedan ser, sino acontecimientos vividos en primera persona. Esta experiencia de Cristo resucitado no fue pasajera, sino que llegó a incorporarse, por así decir, a su misma existencia en este mundo, y por este motivo, nunca cesaron de proclamar con sus labios y con su vida la resurrección de Jesucristo.

3. Cristo resucitado, objeto de transformación. Hay una relación estrechísima entre resurrección de Jesucristo y transformación del hombre. Cristo, hombre perfecto, es el primero transformado al ser resucitado por Dios, llegando a ser un hombre totalmente penetrado por el Espíritu. San Pablo nos habla de la transformación ética, que comporta la experiencia de Cristo resucitado, una transformación que toca las raíces mismas del hombre: la sinceridad y la verdad. A su vez, el hombre transformado por Cristo resucitado, es capaz de transformar a otros, como la levadura es capaz de hacer fermentar toda la masa. Esta transformación ética y misionera se fundamenta en la transformación interior, operada por el Espíritu de Cristo, que hace de todo el que ha experimentado a Cristo resucitado un hombre enteramente espiritual, impregnado del Espíritu.

 

  • Sugerencias pastorales

1. Experimentar a Cristo resucitado. La experiencia se hace o no se hace, se tiene o no se tiene. No puedes mandar un representante para que haga la experiencia por ti. El cristianismo es una fe, pero penetrada por una experiencia vital, a fin de que la fe no decaiga. La experiencia viva de Cristo resucitado la puede hacer cualquier cristiano. Puesto que es un don que Dios concede, lo primero que habrá que hacer es pedirla. ¡Qué mejor día que el domingo de Pascua para pedir al Señor la gracia de esta experiencia! El cristiano puede disponerse a recibir el don de esta experiencia, mediante el desarrollo de una sensibilidad espiritual creciente. Al contacto con Dios, el hombre va gustando a Dios y las cosas de Dios, va adquiriendo una mayor capacidad de escucha y de docilidad al Espíritu, va sintonizando más con la fe de la Iglesia. Esto constituye el terreno cultivado para que en él pueda nacer y florecer la experiencia de Cristo resucitado. Todos sin excepción estamos llamados a hacer esta experiencia. No pensemos que es sólo para unos cuantos místicos, que tienen una cierta propensión a estos estados del alma. Es importante, para todo cristiano, el hacerla, porque, quien la haya hecho, no podrá seguir viviendo de la misma manera, incluso si ya se llevaba una vida cristiana buena. Esa experiencia viva e intensa toca y cambia la mentalidad, las costumbres, el estilo de vida, el modo de relacionarse con los demás, los criterios de acción, las mismas obras, hasta el mismo carácter. Si has hecho ya esta experiencia de Cristo resucitado, creo que estarás de acuerdo conmigo en que con ella nos vienen todos los bienes. Si todavía no la has hecho, pide al Señor que te conceda hacerla cuanto antes. ¡Ojalá sea el don que Dios te concede esta Pascua!

2. La resurrección de Jesucristo y la ética cristiana. ¿Existe una ética cristiana? Digamos, al menos, que existe un modo cristiano de vivir la ética. Existe sobre todo un fundamento de la ética cristiana, que es la persona de Jesucristo, principalmente el misterio de su resurrección. Una ética que no esté fundada en la persona y en el mensaje de Jesucristo, no podrá recibir el nombre de cristiana. Y cuando hablo de ética cristiana, no me refiero ni sólo ni principalmente a los profesores de ética en las universidades, en los institutos o en los seminarios, sino al comportamiento cristiano en su trabajo, ante los medios de comunicación, en el ámbito de la familia, ante los impuestos, ante el pluralismo religioso, etcétera. Cristo resucitado nos ha hecho partícipes de su vida divina mediante el bautismo y la gracia santificante, y desea continuar repitiendo en nosotros su presencia ejemplar en la historia. Vivamos la experiencia de Cristo resucitado, y estemos seguros de vivir siempre un comportamiento ético digno del hombre. Entonces realmente la resurrección de Jesucristo será el centro de nuestra vida y de nuestra fe.

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3. Lectio Divina Domingo de Resurrección

Por: Hno Ricardo Grzona, frp | Fuente: http://www.cristonautas.com

 

Invocación al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad

para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

 Amén

 

TEXTO BIBLICO: Juan 20, 1-9

20,1: El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. 20,2: Llega corriendo a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que era muy amigo de Jesús, y les dice:
—Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
 20,3: Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. 20,4: Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.20,5: Inclinándose vio las sábanas en el suelo, pero no entró. 20,6: Después llegó Simón Pedro, que le seguía y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo 20,7: y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte.
 20,8: Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.20,9: Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

  • Estudio Bíblico.

Este domingo de Resurrección, nos saludamos con la alegría más profunda diciendo “Felices Pascuas”.

Es el saludo cristiano por excelencia, pues reconocemos en nuestra fe, que Jesús, es el Cristo de la Historia que ha vencido a la muerte, y que con su resurrección, nos invita a todos a seguirlo para alcanzar la vida eterna.

Juan comienza diciendo que esto ocurre el primer día de la semana. Recordemos que los judíos fueron quienes comenzaron con el calendario semanal de siete días, en que todo concluía el Sábado. Éste era para ellos el día solemne, donde Dios pedía un descanso para todos. Para este motivo existió el himno o salmo de la creación en el Génesis en sus primeros capítulos.

Jesús fue crucificado, muerto y sepultado muy repentinamente el día viernes. Lo tuvieron que hacer así de rápido, pues ya estaba por oscurecer y el día siguiente sería el sábado, en que no estaba permitido hacer ninguna actividad. Por eso prácticamente tuvieron que dejar el cuerpo envuelto en una sábana sin ninguna preparación con aceites y perfumes como hacen los judíos. Lo harían ya pasado el sábado.

Esta narración no nos dice cómo se pasó ese sábado, pero es de entender que todos los seguidores de Jesús, sus discípulos, sus apóstoles quedaron altamente frustrados por la situación y nos imaginamos una angustia indescriptible.

Las narraciones del día domingo de resurrección, están contadas por los evangelistas con matices especiales. Pero la primera idea que nos podemos imaginar es que muy de madrugada María Magdalena (Mateo y Marcos ponen también a otras mujeres), van al sepulcro y su pensamiento seguramente sería “quién podría ayudarlas a correr la enorme piedra que sellaba el Sepulcro”. Pero en todas las narraciones se dice que la piedra estaba corrida y que el lienzo que cubría a Jesús estaba en el suelo y no estaba el cuerpo del Maestro.

Inmediatamente corre María Magdalena a anunciar y entonces de prisa llega Juan, quien mirando desde afuera, espera que sea Pedro quien entre primero. Éste corrobora que los lienzos están en el suelo y el sudario doblado, como cuando los rabinos doblaban sus servilletas para decir que volverían. Juan dio la preminencia a Pedro y luego dice que él entró y viendo creyó.  Juan aclara que ellos a pesar que habían estado con Jesús y conocían las Sagradas Escrituras, no habían entendido hasta ese momento. Y es importante destacar que el mismo Juan dice que vio y creyó. El mismo evangelista dirá en el versículo 29 en la reprimenda que Jesús da a Tomás: ¿Por qué has visto has creído? Felices los que creen sin ver. Esto lo dice Juan para dar a entender que hasta él mismo tuvo ciertos problemas con la fe. Ahora creen porque han visto.

  • Reconstruimos el texto:

1.¿Cómo comienza este relato?
2.¿Quién acude a la tumba de Jesús? ¿Qué día era? ¿Por qué motivo iba?
3.¿Qué sucede al llegar a la tumba?
4.¿Qué reacción tiene María Magdalena? ¿Hacia dónde se dirige?
5.¿Cómo cuenta lo que vio?
6.¿Quiénes van corriendo a la tumba de Jesús?
7.¿Quién llegó primero? ¿Qué hizo?
8.¿Quién llegó después y que vio dentro de la tumba?
9.¿Qué entendieron entonces de las Sagradas Escrituras?

2.- MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1.¿También yo al igual que la Magdalena corro presuroso al encuentro con Jesús?
2.¿Prefiero encontrar a “Jesús muerto” para ungirlo y que Él no me diga ni me oriente en nada? ¿Soy capaz de encontrarme con Jesús resucitado que obviamente me lanza a una dimensión misionera nueva y no esperada?
3.¿Voy también corriendo a anunciar a Jesús?
4.¿Qué cosas necesito yo ver para poder creer?
5.¿Cuál es mi relación con la Sagrada Escritura? ¿La leo y medito con frecuencia? ¿Practico la Lectio Divina? ¿Creo que Dios me habla a través de la Sagrada Escritura?
6.¿Cómo manifiesto mi creer en la Palabra de Dios?

3.- ORACION: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Vamos a tomar el texto de la segunda Lectura de la Carta a los Colosenses, para hacerla nuestra oración.

3,1: Por tanto, si han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios, 3,2: piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.3,3: Porque ustedes están muertos y su vida está escondida con Cristo en Dios.
 3,4: Cuando se manifieste Cristo, que es vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán con él, llenos de gloria.
 3,5: Por tanto hagan morir en ustedes todo lo terrenal: la inmoralidad sexual, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y la avaricia, que es una especie de idolatría.3,6: Por todo eso sobrevino la ira de Dios a los rebeldes. 3,7: Así se comportaban también ustedes en otro tiempo, viviendo desordenadamente.
 3,8: Pero ahora dejen todo eso: el enojo, la pasión, la maldad, los insultos y las palabras indecentes.

Amén

4.- CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«Todavía no habían entendido que, según la Escritura,Él debía resucitar de entre los muertos»

(Versículo 9)

Y así, pidiéndole al Señor ser testigos de la luz para que otros crean, asumimos esta actitud.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Hoy con la felicidad de la resurrección del Señor, voy a proponerme encontrar a una persona para llevarle con alegría el mensaje cristiano. Seré misionero ofreciendo mi tiempo.

En el grupo, te propongo que encuentren a personas que por algún motivo estén sufriendo, como privados de libertad, enfermos, asilos de ancianos o de niños y realicen con ellos una “fiesta pascual”, donde podamos transmitir la alegría cristiana en la resurrección del Señor.

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4. Moniciones para el Domingo de Pascua de Resurrección

Por: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

 

Monición de entrada:

Hermanos y hermanas ¡Felices Pascuas de Resurrección! Cristo ha vencido a la muerte. Por nuestro bautismo tenemos una vida con Él. En la alegría de esta Pascua, nos encontramos aquí reunidos en torno de Jesús, el Señor resucitado. Él nos convoca para que vivamos su vida, para que nos llenemos de amor y de su paz. Lleno de alegría y esperanza comencemos nuestra liturgia cantando con mucho entusiasmo.


Primera lectura: Hc 10, 34.37-43 (Nosotros somos testigos)

En la primera lectura San Pedro nos relata hoy a nosotros el resumen de la vida de Jesús. El pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él. Él murió, pero Dios lo resucitó. Escuchemos este gran mensaje.


Segunda lectura: Col 3, 1-4 (Busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo)

El Bautismo hace al cristiano participar de la vida gloriosa. San Pablo nos exhorta a mostrar con obras concretas una vida renovada y distinta. Pongamos atención, hermanos y hermanas.

Después de la segunda lectura y antes del aleluya, se proclama la secuencia.


Tercera lectura: Mc 13, 33-37 Cristo habla de resucitar de entre los muertos)

Escucharemos ahora el anuncio de la primera mañana de Pascua: Cristo ha resucitado. Él vive. Recibámoslo cantando con alegría el Aleluya.

Oración universal

Como pueblo renovado por la Pascua de Jesucristo, oremos diciendo:

Jesús resucitado escúchanos.

1. Por nuestro país y nuestro pueblo (se menciona el nombre del pueblo), para que crezca el deseo de buena convivencia y el interés por el bien de los demás. Oremos.

2. Por todos aquellos que, entre nosotros y en cualquier lugar del mundo, no conocen a Jesucristo, para que puedan sentir ellos también la alegría del Evangelio. Oremos.

3. Por la Iglesia, especialmente nuestra parroquia x, por cada uno de los cristianos, para que la resurrección de Jesucristo transforme nuestras vidas y nos lleve a ser luz de esperanza para nuestros hermanos. Oremos.

4. Por los niños y la juventud, para que ellos compartan su alegría y su entusiasmo por la vida en su hogar y en su vecindario. Oremos.


Exhortación final:

Tomado de B. Caballero: La Palabra cada día, San Pablo, España, 1995, p. 275

Te bendecimos, Padre por la resurrección de Jesús, tu Hijo, mientras peregrinamos como tu pueblo errante por el desierto, atisbando la aurora y saludando nuestra liberación.

Ésta es la nueva humanidad que nace con Cristo resucitado, el hombre nuevo, el viviente, el vencedor de la muerte.

Haznos, Señor, hombres y mujeres nuevos, para que, según tu mandato, podamos ser testigos de tu resurrección y mostrar a los demás que el hombre y mundo nuevos son posibles.

Para eso, vence nuestra apatía con la fuerza del Resucitado; entonces creeremos eficazmente y quedaremos asombrados de lo que tu Espíritu puede realizar en y por nosotros. Amén.

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