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Fiesta 3 de febrero

Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras
La iglesia más grande de Centroamérica con capacidad de 10,000 personas en su nave central


Por: Redacción | Fuente: Varias



Conocida por su importancia como la “Notre Dame de Suyapa”, esta Basílica tiene su origen en el hecho de la aparición de una imagen de la Virgen de Supaya en el siglo XVII, que fuera descubierta y venerada desde entonces, sobre una ermita construida para ello en la aldea de Suyapa erigida en 1780, en un reducto cercano a Tegucigalpa.

Considerando que, en 1925 la Virgen de Suyapa fue declarada patrona de Honduras por el Pontífice Pío XII, algunos años más tarde el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Monseñor Emilio Morales Roque, ordenó la construcción de una nueva Catedral para la Virgen, cuya imagen igualmente había sido robada en 1936.

Entonces, en terrenos de una adinerada familia local se preparó el proyecto, que comenzó recién en 1954 y que se estrenó en 1969, año que fue nombrada Capitana de las Fuerzas Armadas de Honduras. De hecho allí el papa Juan Pablo II ofreció una misa en su única visita a Honduras, frente al retablo de la Patrona de los hondureños.

Hasta 1925 el día dedicado para celebrar de manera especial a la Virgen de Suyapa fue el 2 de febrero, pero Mons. Agustín Hombach, segundo arzobispo de Tegucigalpa, en su visita "ad limina" de ese año, obtuvo de la Santa Sede que la milagrosa imagen fuera declarada Patrona de Honduras, con misa y oficio propios, señalando para su celebración el día 3 de febrero.

El estilo de la Basílica de Suyapa es moderno, pintada en su totalidad en color blanco. Su diseño es en Cruz latina. Gracias a las dimensiones es capaz de albergar a las multitudes que peregrinan hacia Suyapa, tiene 93 metros de longitud, 43 metros de altura en sus torres y 46 metros en la cúpula. El diámetro de ésta es de 11.50 metros. Y la anchura de la nave central es de 13.50 metros. Comprendidas así: la fachada muestra tres puertas principales, custodiadas con dos torres campanarios a los lados; al acceder al atrio, se puede notar la nave central principal que eleva las ojivas y el techo cilíndrico, sostenidas por columnas. El altar principal de adoración, obra del artista valenciano Francisco Hurtado-Soto, se encuentra en el fondo de la nave, bajo la cúpula. Sus hermosos vitrales escenas de la vida de la Virgen y de Cristo. Por sus dimensiones, la convierten en la iglesia más grande de Centroamérica con capacidad de 10,000 personas en su nave central.







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