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Las Ammas, madres del desierto
Mujeres cristianas de los siglos IV y V, fundadoras de algunas de las primeras comunidades femeninas


Por: Sor Marina Medina / Otros | Fuente: Varios



Con la expresión Madres del desierto o "ammas del desierto" se conoce a las primeras mujeres del cristianismo primitivo que decidieron llevar, en el desierto, una forma de vida ascética, propia de ermitañas, anacoretas y monjas, similar a la forma de vida que adoptaron los Padres del Desierto. En los apotegmas que escribieron los padres, hay referencias a las ammas y a los apotegmas que algunas de ellas escribieron. Se sabe que hubo mujeres que practicaron la vida anacorética. Algunas veces tuvieron que hacerlo vestidas como los hombres. Ѕаrа, Sinclética de Alejandría у Теоdоrа, а quіеnеѕ ѕе lеѕ аtrіbuуеn арорhthеgmаtа, no ocultaron su identidad femenina.

“Mujeres fuertes que ya desde antiguo, complementan la visión “masculina” de la teología con una rica experiencia “femenina” tan llena de valores y matices nuevos.  No pueden ignorarse ni dejar encerradas sus palabras y vivencias que tanto pueden decir hoy a nuestro mundo ardiendo de sed de Dios pero sin referentes y perdido en un mundo secularizado que no le permite vislumbrar la Luz que le conduce a la Verdad a la felicidad, en definitiva, a Dios.” (S. Marina Medina. Monasterio Cisterciense de la Sta. Cruz) 

Mujeres cristianas de los siglos IV y V, fundadoras de algunas de las primeras comunidades femeninas, para que su sabiduría se hiciera accesible a un público más amplio. Amma, término utilizado para designar a una “madre espiritual”, es el equivalente de abba, nombre que se da al “padre espiritual”. Amma, dice Mary Forman, «se refiere a la capacidad de convertirse en guía espiritual de otras personas y no está explícitamente asociado al rol de las abadesas o superioras.»

Aún cuando la vida de estas madres del desierto ha sido descubierta hace poco, sus biografías y sus historias son un tesoro de sabiduría que revela el rol fundamental que desempeñaron en la fundación del monacato. Sus nombres son María de Egipto, Sara, Teodora, Sincletica, Melania, María hermana de Pacomio, Marcela, Macrina hermana de Gregorio de Nisa, entre muchas otras. Mujeres sabias, portadoras del Espíritu y estudiosas de la Escritura, las amma del desierto pusieron sus virtudes y sus dones al servicio de los demás. Enamoradas de Dios, del desierto y de la oración, fueron auténticas guías espirituales para todas las personas, hombres y mujeres, que las necesitaban.

Las vidas y sentencias de muchas Madres, fueron célebres en su tiempo debido a la tradición oral. Más tarde, sus apotegmas fueron recogidos en manuscritos. Estadísticamente, son más las Madres que los Padres, pero son pocas aquellas de las que nos han llegado datos biográficos y doctrina, debido a razones socio-culturales de la época.



Si la palabra Abba significa “padre espiritual”, es decir: el que está lleno del Espíritu Santo; la palabra Amma, expresa Madre espiritual, llena del Espíritu Santo. Nos lo dice Paladio en su “Historia Lusiaca”.

Desde los inicios de las migraciones al desierto, ellas están presentes. Las diásporas espirituales comenzaron hacia el 250 d.C.; fue  un movimiento renovador, inspirado sin duda alguna, por el Espíritu. Estos grupos de solitarios y solitarias, se caracterizaron, por su radicalidad de vida a través de la oración y la ascesis.

Estos grupos se incrementaron a partir del Edicto de Milán en el 313 cuando el Emperador Constantino convirtió al cristianismo en religión oficial del imperio romano. Muchos cristianos, ante la desaparición del martirio y queriendo vivir una vida cristiana auténtica y añorando el martirio, se decidieron vivir un martirio incruento y marcharon al desierto.

Existen sentencias atribuidas a los espirituales de los desiertos que dicen que el ser monje (monja), no es cuestión de cambiar de vestido, de abrazar un especial estilo de vida, sino llevar a cabo esta empresa ardua y sublime que solo se puede llegar a través de caídas y tropiezos para siempre levantarse de nuevo confiando en la misericordia infinita de Dios y en Su perdón.

Isabel Pérez de Tudela argumenta que el ideal mariano es un espejo que refleja, para las religiosas, el modelo a imitar. Por ello, desde los primeros siglos del cristianismo algunas mujeres, por su condición de guías espirituales, están entre los padres de la Iglesia. Son las llamadas "madres del desierto".

Esta es una herencia para todas las mujeres de hoy, una herencia que debemos conservar porque es parte de nuestra historia además de un estímulo para el futuro. (Nuria Calduch-Benages)





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