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Monasterio de Clarisas de Benavente
En nuestra vida contemplativa, nuestro carisma es la minoridad y la alegría.


Por: Joan Guma | Fuente: Monasterio de Clarisas de Benavente



¿Cuál es nuestro carisma?
En nuestra vida contemplativa, nuestro carisma es la Minoridad, la Alegría i la Sencillez, que como nuestro Padre San Francisco y Madre Clara, queremos compartir con las jóvenes que llegan a nuestro Monasterio.

¿ Cual es la misión del Monasterio?
Nuestra principal obligación es la ALABANZA y la ADORACIÓN, esmerándonos para que las celebraciones litúrgicas sean lo más dignas posibles.
Nuestra vocación es permanecer junto a El, rogando por las necesidades de nuestro mundo.


Tengo unas inquietudes vocacionales y ando viendo donde Dios me quiere. Me gustaría saber mas de Ustedes.
Sin duda, hay que poner el oído atento a la llamada interior, que siempre es un regalo de nuestro Padre Dios.
Al emitir los cuatro votos: de Pobreza, Castidad, Obediencia y Clausura, hacemos el firme propósito de observar el Santo Evangelio y seguir e imitar la vida del Señor.


¿Cuál es la edad mínima y máxima para ingresar en el Monasterio?
La edad mínima no ha de ser inferior a los 17 años y aptitud para llevar vida claustral i comunitaria.
En el Evangelio de S. Mateo, 201-16, leemos la parábola del propietario que salió al amanecer a contratar jornaleros para su viña. Salió otra vez a media mañana, de nuevo al mediodía i al caer de la tarde… El jornal fue para todos igual.
En nuestro caso, la primera hora es a los 17 años. Podíamos marcar la segunda a los 25. La tercera a los 35 y la caída de la tarde a los 45. Lo bonito es darle al Señor algo de la juventud…


¿Cuántas religiosas son en el Monasterio?
Actualmente somos una comunidad de 11 Hermanas. Pocas en número, pero llenas de ilusión y entusiasmo.

Las comunidades monásticas son comunidades que cantan la gloria i el amor del Señor.
Los contemplativos y contemplativas son hombres y mujeres como nosotros, pero son hombres y mujeres,
- Con un corazón grande, sin fronteras.
- Con un cuerpo traspasado por la fuerza de la resurrección.
- Con unos ojos abiertos a la luz de Dios.
- Con una confianza en el Padre, que nos sorprende.
- Con una radicalidad total en su compromiso bautismal.
- Con unas ganas de vivir el Evangelio de Jesús.
- Son personas del silencio, del desierto, del trabajo, de la oración i del amor.

¿Para que sirven los contemplativos?
Lo que hace Cristo a la derecha del Padre, los Contemplativos comienzan a hacerlo en la tierra intercediendo por “los gozos i las esperanzas, las tristezas i las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres i los que sufren” (GS 1).
“La Iglesia –dice el Concilio Vaticano II- sabe bien que la vida silenciosa i apartada, en la soledad exterior del claustro es fermento de renovación i de presencia del Espíritu de Cristo en el mundo”. Por esto, “la vida contemplativa ha ocupado i continuará ocupando un lugar privilegiado en la Iglesia” (Juan Pablo II).


¿Cuáles son los requisitos para entrar en el Monasterio?
Un certificado medico de la aptitud física y psíquica y declarar por escrito:
1. Que no padeces ninguna enfermedad convulsiva o contagiosas ni ninguna otra enfermedad grave habitual.
2. Que ingresas libremente en el Monasterio.
3. Que estás dispuesta a cumplir lo que dispongan los superiores.
4. Presentar el Certificado de Bautismo, de la Confirmación y de su estado libre.


¿ Como es un día normal en el Monasterio?
06’30: Nos levantamos.
07’00: Vamos al coro y hacemos oración personal o meditación.
07’30: Rezo de Laudes.
08’00: Eucaristía.
08’45: Rezo de la Hora Tercia y salimos a desayunar.
Terminado el desayuno, hacemos los oficios de limpieza que tenemos cada una y nos vamos para la sala de trabajo para hacer la ropa interior.
12’30: Rezo de la hora Sexta y lectura espiritual.
13’00: Comida
13’30 a 14’30: Recreo
17’30 a 15’30: Descanso
15’30 a 16’15: Rezo y ensayo
A las 16’30 volvemos al taller hasta las 18’30 para la que necesite tomar alguna cosa o darse una ducha.
01900: Estudio o algún trabajo.
19’30: Se deja para que cada una haga lo que necesite
20’00: Rezo del Rosario, Vísperas y Meditación.
21’30: Cena. Al final tenemos un poquito de recreo.
22’15: Rezo de Completas, con el examen particular.
22’45: Vamos a descansar.

Este es en general, el día dia en nuestra comunidad. Todo sencillo, bonito y lleno de gracias.



¿Como se realizan los votos?

Algunos expresan el afecto al Señor en una forma contemplativa. Llenos del Espíritu, los contemplativos guardan la palabra en su corazón. Cantan las alabanzas de Dios i la solicitud de los hombres, en su comunidad.

El distintivo de una vida religiosa o de especial consagración es el compromiso de vivir los consejos evangélicos. Se sintetizan en estos cuatro:

Pobreza:
El voto de Pobreza es la actitud adoptada en relación a los bienes materiales. Comporta desprendimiento de las riquezas i solidaridad con los pobres.
La disponibilidad a ser pobre con Cristo pobre es el signo de una Iglesia dispuesta a seguir al Señor hasta la muerte, convencida que con El también resucitará.

Castidad:
El voto de Castidad, en relación a la afectividad i a la sexualidad humana. Comporta dar la vida por amor al Evangelio.
Entre los consejos evangélicos, "destaca entre todos el don valioso de la divina gracia -que a algunos hace el Padre- de la virginidad o el celibato para consagrarse a Dios exclusivamente" (Lumen Gentium, 42).

Obediencia:
El voto de obediencia es para hacer posible la vida comunitaria i la misión de la Iglesia en el mundo. Comporta fraternidad y renuncia.
Los que hacen el voto de obediencia aprenden la voluntad de Dios sobre su vida obedeciendo la Iglesia. Así expresan que la Iglesia es puramente un don del Padre.

Clausura:
La clausura es nuestra opción eclesial de vivir como María, escondida con Cristo en Dios, dedicándonos solamente a El en la totalidad del amor.
Esta vida claustral es de máxima importancia como testimonio y como signo.

Los tres consejos evangélicos de pobreza, castidad i obediencia se dirigen a todos, pero algunos tiene la vocación de vivirlos radicalmente, como signos del Reino que ha de venir. Mediante estos votos, dan testimonio de la impaciencia con que la Iglesia espera al Señor. Su vida diaria es una expresión de la oración de toda la Iglesia: "Ven, Señor Jesús" (Ap. 22,20).

La virginidad no disminuye nada la dignidad del matrimonio. Lo mismo pasa con la pobreza i la obediencia. Los religiosos no menosprecian a los que poseen bienes terrenales. Pero saben que todos han de vivir "como si no tuvieran nada" (1Co 7,30), entendiendo esta palabra del Señor en un sentido absoluto. Renuncian a sus bienes i a la voluntad propia. No es que lo menosprecien. Reciben la gracia de renunciar para amar al Señor con un corazón totalmente libre.

Los consejos evangélicos toman una forma estable dentro de la vida religiosa. El rito solemne con que el Obispo consagra aquella que ha escogido de vivir en la virginidad, comporta la oración consacratoria i la imposición de manos. Por la consagración del Obispo, la virgen es siempre un signo del amor de la Iglesia con Cristo, su esposo. Es también un signo de la esperanza del pueblo de Dios que espera el retorno del Señor.

Toda la comunidad cristiana, con su testimonio i su vitalidad, ha de ayudar a los jóvenes a escuchar la llamada del Señor i a responderle.


CARTA A NUESTROS QUERIDOS JOVENES

Fuente: Monasterio de Santa Clara – Benavente (Zamora) (España)
Autor: La Comunidad.

Queremos vivir en actitud de discernimiento para ser faros generadores de esperanza en la noche oscura que atraviesa nuestro mundo. Por eso nos disponemos a escuchar la voz del Señor en los acontecimientos de la historia y a descubrir su presencia en medio de nosotros.

Os invitamos a vosotros, jóvenes, a conocer un poquito más de cerca, a nuestros Santos Fundadores: San Francisco y Santa Clara.

Francisco y Clara, fueron, y siguen siendo –en expresión de nuestro tan querido y recordado Juan Pablo II- protagonistas de una “maravillosa aventura divina”, un estilo de santidad “que pasó como soplo del Espíritu”.

“Todavía, y continuamente, resuenan en mis oídos
las palabras de Juan Pablo II:
“!No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!”.
El Papa hablaba sobre todo a los jóvenes.
Y todavía el Papa quería decir: ¡no!
Quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada- de lo que hace la vida libre, bella y grande.


Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción,
a partir de la experiencia de una larga vida personal,
decir a todos vosotros, queridos jóvenes:
No tengáis miedo de Cristo!
El no quita nada y lo da todo.

Quien se da a él, recibe el ciento por uno.
Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo,
y encontrareis la verdadera vida.”
(Benedicto XVI, 24/4/2005)

La clarisa, como Santa Clara, quiere llenar de contenido la palabra y el concepto de “clausura”. Su dedicación total a Dios, con exclusión del apostolado activo, en soledad y silencio, no significa para ella un apartarse egoísta y cómodo, sino el medio para orar en lo escondido, y nunca orar solas: la humanidad entera está presenta en su corazón.

Y eso sin duda, queremos seguir sus hijas…
Como tenéis nuestra dirección y teléfono si es de interés para vosotras, podéis escribir o llamar. Gustosamente os atenderemos.



Contacto

Puedes escribirles aquí:
Monasterio de Clarisas de Benavente

Monasterio de Santa Clara
Desviación Carretera de Orense
49600 BENAVENTE (Zamora) (España)

Teléfono: 34 (Si se llama desde fuera de España) 980 63 06 23



**Para mayor información, visita nuestra Comunidad de Religiosas de Catholic.net.

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