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La mujer en el mundo de la comunicación
La principal tarea de la mujer en este campo es transmitir la imagen de la persona, hombre y mujer, en toda su dignidad y belleza


Por: Gloria Conde | Fuente: Del libro Mujer Nueva, editorial Trillas



Pensamos a la mujer proyectada en un amplio campo que abarca: el mundo de la televisión, el cine y los demás medios de comunicación audiovisual; el mundo de la música y la danza, el mundo de la promoción artística, del turismo; el mundo del diseño y de la moda y los medios de comunicación escrita: la prensa y la literatura. Es imposible abarcar la aportación que podría ofrecer la mujer en cada uno de estos ámbitos. Hablaremos sólo en general.

La principal tarea de la mujer en este campo es transmitir la imagen de la persona, hombre y mujer, en toda su dignidad y belleza. La belleza del ser humano le viene dada por su condición de criatura hecha a imagen y semejanza de Dios. Es sobre todo la mujer, por su condición femenina, la más capaz de transmitir este mensaje siendo para el mundo un «icono de belleza». Pero nada afea más a la mujer que el dirigir su mirada egoístamente hacia ella misma para buscar su belleza como un objeto de autosatisfacción y seguridad personal. Ella es bella cuando toda su persona, su cuerpo y su alma, comunica el «don sincero de sí a los demás», esa búsqueda de hacerlos felices: su esposo, su familia, la sociedad. Ella, como don para los demás, está llamada a cuidar su belleza pues su rostro pertenece a los demás. Su rostro comunica los valores más grandes de la existencia humana: el amor, la plenitud del don, la generosidad, la alegría, la renuncia por el bien ajeno. De ahí el reto en el mundo de la cultura y de los medios de comunicación. La mentalidad consumista presenta una imagen de la belleza como fin en sí mismo.

La publicidad invita a cuidar la belleza únicamente por autosatisfacción o para «vender» placer. La mujer está llamada a imprimir en el mundo de la moda y del cuidado externo del cuerpo los valores auténticos de la persona. Por otro lado, la revolución sexual y el relativismo moral han promovido toda una «anticultura» que ha convertido a la mujer en «icono de perversión». De ahí la difusión en los medios de comunicación de la pornografía. La mujer está llamada a defender su dignidad y educar en el respeto y el aprecio de la persona, «objeto de amor» y no «objeto de placer».

También puede contribuir considerablemente a elevar la sensibilidad de la gente, por medio de la educación, de manera que se aprecie y guste la armonía a través de las artes. Por el arte y la música, el hombre entabla un diálogo con la creación, con los hombres y con Dios. Ahí es capaz de comunicar la grandeza de su existencia como una experiencia de libertad en el amor. El arte debe ser un vehículo de elevación del ser humano que enriquezca su espíritu y alegre su vida. Pero el hombre será más capaz de contemplar y crear belleza si, desde su infancia, se educa en el orden de su persona a través de la formación de su carácter, su sensibilidad, su voluntad. Esto le dará el equilibrio, la serenidad necesarios para comunicar a través del arte y la cultura todos aquellos valores que ponen al hombre en comunión con Dios, con los demás y con la creación.

La falta de educación en los valores y el bombardeo de una «anticultura» alienante y materialista han empobrecido notoriamente la expresión artística de nuestro tiempo. Baste analizar el lenguaje musical, pictórico y literario que más se «consume» en la actualidad.

Especialmente importante es la presencia de la mujer en la televisión y el internet, en concreto, de cara a la producción de contenidos educativos para los niños. Con frecuencia protesta el público por la cantidad de violencia y sexo que reciben los niños a través de las caricaturas, la publicidad, las series de televisión, los juegos de internet. Es el producto que fabrican mentes cuyo fin es principalmente atraer la atención y ganar dinero. Si faltan contenidos realmente atractivos es porque pocas personas se dedican a promoverlos y elaborarlos en sentido educativo y formativo





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