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jóvenes y bienaventuranzas
jóvenes y bienaventuranzas
Cuando el adulto y el joven se ponen juntos a escuchar las bienaventuranzas, algo nuevo entra a raudales por el alma.


Por: Felipe Santos |



Cuando el adulto y el joven se ponen juntos a escuchar las bienaventuranzas, algo nuevo entra a raudales por el alma.

El que fuera hasta hace poco el Rector mayor de los SALESIANOS, D. Egidio Viganó, escribió- dado su corazón cercano a los jóvenes- unas páginas profundas y bellas acerca de las bienaventuranzas escuchadas en conexión con la juventud.

Las bienaventuranzas son la síntesis del Evangelio de Jesucristo. Tú eres consciente, joven, de que no puedes transformar el mundo si no vives y tienes el espíritu de las bienaventuranzas. Por eso buscamos en ellas el espíritu que las impregna, sabiendo que han sido proclamadas para todos, no sólo para una categoría especial de cristianos. Constituyen la  manera concreta de vivir el proyecto renovador de Jesús.

Su espíritu se sitúa más allá de la ética y de la moral. Las b. no son los mandamientos del Nuevo Testamento ni una lista de virtudes ascéticas que privilegiar. Se colocan bajo otra óptica. Las b. hablan de situaciones sociales, de vicisitudes de persecución, de coyunturas desagradables, de condiciones de debilidad y de desventaja.

Y desde estas situaciones, proclaman la originalidad de una actitud radical que, después del Vaticano II, comprendemos todos muy bien.

La vida evangélica, según el Vaticano II, se expresa con el testimonio.

Las b. Se mueven en este nivel. No dicen si se debe hacer esto o aquello- eso es la moral-, sino si lo que se hace manifiesta y comunica el corazón de Cristo,  si se es testimonio o no de su mensaje para la salvación de los hombres. Mira, joven a Cristo, porque él las ha vivido y practicado plenamente.

SIGNIFICADO GLOBAL DE LAS BIENAVENTURANZAS

Para descubrir el significado global de su estructura y de sus contenidos nos  fijamos en la primera de ellas, según la versión de Mateo. Felices los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos.

a) Felices... No se trata de una simple promesa o de un buen  augurio. Es más bien una auténtica congratulación que describe y toma en cuenta un dato de realidad. La expresión  felices está indicando ya ahora la verdadera felicidad según Jesucristo: los pobres son felices precisamente en la situación que viven. Una situación que por  dolorosa  que sea- he aquí la paradoja cristiana- resulta  de hecho un lugar privilegiado de felicidad cristiana. Es una buena noticia sentirse así  felicitados por Dios. Estamos frente a una auténtica revolución de los valores.

b) La base teologal de las b... Las b. son una revelación de Dios, de cómo es su amor, su corazón. Su mensaje central expresa la verdad de que el Reino de Dios está ya aquí, en la situación que describe cada una de ellas. Está en  nosotros y entre nosotros, aunque en la dinámica del  ya y del todavía no.

Además, la expresión Reino de Dios evoca a un rey-servidor del pueblo, a un personaje justo y misericordioso que se preocupa por resolver los problemas de a gente y por defender la libertad de las personas.

Es Dios quien tiene una predilección por quienes se encuentran en dichas situaciones. Las b. antes que expresar una virtud del corazón, declaran  cuáles son las opciones de Dios, qué  es lo que le gusta, que es lo que prefiere y qué haría si se hiciera hombre. ¿Qué haría Dios en el mundo de hoy? Haría lo que ha hecho Jesús, o sea, lo que anuncian las b.

c) La dimensión cristológica de las b. Esta predilección de Dios se realiza precisamente en la Encarnación. Desde entonces, el amor de Dios tiene su sagrario en el corazón de Jesús. ¿Cuáles son los sentimientos de este corazón? Las manos de Dios: son su expresión humana. ¿Qué ha hecho Jesús en su vida y qué quiere que haga la Iglesia en la historia?. Amar como él ama. El  rol histórico de Jesús, su modo de obrar, sus opciones, sus destinatarios preferidos, el camino que recorre con su misión, las situaciones por las que atraviesa para llegar a la victoria sobre el mal y para alcanzar la resurrección, son las descritas en las b.

Las b. son la revelación de la profundidad del corazón de Cristo; y dan la vuelta a la mentalidad del mundo: la cruz, que en la opinión mundana es un  patíbulo de vergüenza, llega a ser con Jesús la expresión más grande de amor que se puede concebir. Es este un profundo cambio espiritual.


d) Las b. proponen el genuino espíritu evangélico. La felicidad que proclaman no deriva evidentemente de la  situación de pobreza o de persecución, sino de una actitud interior de la persona que se sabe preferido por Dios para afrontar aquella situación con su misma capacidad de amor. La situación exterior es el lugar propicio en el que se descubre el Reino: el yacimiento del amor  de caridad.

Las b. son paradójicas. Proclaman una  felicidad  que a primera vista es una desgracia. Sin embargo es el mismo Dios quien la proclama. La razón de fondo está en que el Señor encuentra en tales situaciones el lugar  privilegiado para sembrar y ejercitar el amor más profundo. Son situaciones de  privilegio para sembrar y ejercitar el amor más profundo. Son situaciones de privilegio, escogidas por el mismo Cristo, que demuestran en qué consiste el amor infinito de Dios. Esta elección, además, constituye todo un programa para su Iglesia peregrina y para todos los discípulos a lo largo de la historia.

Así pues, el verdadero espíritu evangélico está en el corazón de las personas. El Reinado de Dios está dentro está dentro de nosotros, No se identifica con las situaciones sociales externas de pobreza o de injusticia aunque es en ellas donde se encuentra de hecho la mejor posibilidad de amar como Cristo amó. Nadie ama más que quien da su vida por el otro.

He aquí,  pues, en las b. un concepto de amor totalmente diferente del mundano... Ellas muestran cómo es el corazón de Jesús y alimentan en nosotros sus mismos sentimientos de amor. Nos estimulan a optar según las preferencias de Dios, a tener los mismos destinatarios y, sobre todo, a desarrollar la misma capacidad de amar.

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