Menu


Después de Irak, México es el país más peligroso para los periodistas
Después de Irak, México es el país más peligroso para los periodistas

Jessica Oliva presenta un informe de la situación por la que pasan los periodistas mexicanos.


Por: Jessica Oliva | Fuente: Yoinfluyo.com



La relación amor-odio que siempre ha existido entre los gobernantes mexicanos y los medios de comunicación ha tomado diversas formas a través del tiempo. Los gobiernos se caracterizan por desear el control de la información, mientras que los medios, al menos eso dicen, luchan por la Libertad de Expresión.

De acuerdo con el artículo 6° de nuestra Constitución, todo ciudadano tiene el derecho a la Libertad de Expresión. Ahí, se establece que la manifestación libre de las ideas no será sujeta a ninguna “inquisición” administrativa o judicial, a menos que afecte el orden público, la moral, que incite al delito o que afecte a terceros.

No obstante, la censura es un fenómeno que siempre ha estado presente en la historia de los medios de comunicación mexicanos, y alcanzó su máxima expresión durante el gobierno paternalista del PRI. Éste se las ingenió para crear nuevas formas de control de la información, las cuáles incluían no sólo represalias o violencia, sino tretas, sobornos y hasta monopolios de papel.

Para alivio aparente de concesionarios y periodistas, el gobierno foxista abrió las puertas del libre flujo de todo tipo de críticas, cuestionamientos y “libertades” en el uso de la información.

No obstante, el abuso de esta libertad trajo como resultado la falta de periodismo propositivo, la vulgaridad y la desinformación: terminó por suceder lo mismo que antes, pues aunque se dice mucho, muchas veces no se informa nada.

DEL PRI AL GOBIERNO DEL CAMBIO... ¡QUÉ DIFERENCIA!
separacion

Debido al impacto que tienen los medios de comunicación en la opinión pública, los gobernantes mexicanos siempre han tratado de ingeniárselas para metérselos a la bolsa o para conseguir su silencio, el cual, literalmente, valía oro.

El viejo sistema gubernativo se las arreglaba para informar sólo aquello que éste quería que se supiera, mediante mecanismos que iban desde sobornos a comunicadores, hasta sanciones e intimidación.

De acuerdo con el profesor Herminio Rebollo, periodista de El Financiero, una de sus armas más poderosas era el monopolio de papel que estableció a través de la compañía importadora Pipsa, la cual abastecía a los diarios de su materia prima.

A través de ella, el gobierno tenía la capacidad de controlar y presionar a los periódicos: si éstos se rebelaban, se les negaban privilegios de pago, la calidad de papel, o incluso se les negaba por completo su acceso a él.

Asimismo, según el periodista, se pusieron de moda los famosos “embutes”, los cuales eran una especie de pagos que el sistema ofrecía a reporteros para cubrir sus viáticos, o como forma de “apoyo” al medio. El gobierno también hacía “favores”: regalaba equipo y maquinaria a los medios de comunicación que le eran leales.

Los periodistas que se apegaban a las reglas del sistema disfrutaban de convenios millonarios con instituciones como el IMSS y el Infonavit. El gobierno se encargaba de que éstos no pagaran seguro, además de que tuvieran facilidades de crédito y privilegios fiscales.

Con tal de desviar a la opinión pública de los acontecimientos y problemas sociales, las oficinas de prensa implementaban lo que se conocía como “sabadazo”. Esta estrategia consistía en hacer públicos los boletines de prensa en fines de semana o días festivos, a fin de que medios y ciudadanos no prestaran mucha atención a la información.

De la misma forma, Rebollo afirmó que bajo este régimen, acontecimientos como el terremoto de 1985, fueron mantenidos en la oscuridad. Se ocultó el número real de muertes, además de los verdaderos daños ocurridos en la ciudad.

¡COMES Y TE VAS!


Con el gobierno de Fox, desapareció el presidencialismo, y con él, los periódicos subvencionados, los sobornos y privilegios. Esto, en lugar de beneficiar a la mayoría de los medios de comunicación, les quitó la comodidad de un Estado paternalista que los mantenía y los privilegiaba a cambio de su silencio.

Contrariamente a lo que se piensa, el gobierno y periodismo no eran completamente enemigos durante el viejo sistema: su relación era simbiótica. Los medios se dejaban domesticar a cambio del apoyo del Estado, lo cual resultó en una audiencia que desconfiaba tanto de los comunicadores como de los políticos.

Con Vicente Fox, las redes de corrupción disminuyeron considerablemente, y los medios, por primera vez, debían competir en calidad para atraer lectores o audiencia: el gobierno ya no los sustentaría con subvenciones. Fue entonces cuando la libertad de expresión alcanzó límites no vistos en 72 años de gobierno priísta.

El tema de la libertad de expresión se convirtió en un tema incómodo para el presidente que alguna vez afirmó que “no leía los periódicos”. De acuerdo con Herminio Rebollo, a la hora de referirse al ex presidente panista, los periodistas ponían más atención a lo anecdótico, al “color” del acontecimiento, en lugar de transmitir información de trascendencia. El espectáculo hoy reina en los diarios.

Fox se convirtió en la estrella de programas como “El privilegio de mandar”, además de ser autor de frases que, gracias a su ridiculización en televisión y periódicos, se convirtieron en leyenda: “¡Comes y te vas!”, “¡Hoy, hoy, hoy!”, “Puedo decir cualquier tontería… total yo ya me voy”.

Según Rebollo, grandes pasos hacia la Libertad de Expresión se dieron durante el gobierno foxista, como la aparición del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), la Ley de Transparencia, la regulación de la publicidad de funcionarios y dependencias.

No obstante, algunas formas de censura siguen vigentes, como es el caso de las reformas recientes al Código Federal de Instituciones y Procedimeitnos Electorales (Cofipe), el cual entre otras cosas prohibe a periodistas criticar a los candidatos durante el proceso electoral.

PERIODISMO, UNA PROFESIÓN EXTREMA

Los periodistas mexicanos, además de hacer frente a la censura política, también son vícitmas de represalias y ataques del crímen organizado.

De acuerdo con la organización Reporteros sin Fronteras, México es, después de Irak, el segundo país a nivel mundial más peligroso para los periodistas. Tan sólo en lo que va del año, cuatro periodistas han sido asesinados.
Asimismo, en los últimos siete años, se ha reportado el homicidio de 35 comunicadores, y la desaparición de otros seis.





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |