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Tiempo Ordinario

Condiciones para seguir a Jesús
Marcos 8, 34-39. Tiempo Ordinario. Vale la pena coger la cruz de cada día y seguir a Cristo, pues sólo así somos felices.


Por: José Noé Patiño | Fuente: Catholic.net




Del santo Evangelio según san Marcos 8, 34-39.

Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? Pues ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles»


Reflexión:


Una mujer encontró a un niño de siete años cargando en brazos a su hermano más pequeño. La mujer se dio cuenta de que el niño iba agotadísimo y muy cansado y le preguntó, si no era demasiado pesado para que lo llevará en brazos. No – respondió el niño, es mi hermano.

A este niño ni se le había pasado por la cabeza que su hermanito fuera un peso para él. La cruz también pesa y nos cansa, pero desgraciablemente hoy en día se ven cristianos que se han dejado vencer por el peso y la fatiga, que han “tirado la toalla” y no están dispuestos a cargar con la cruz. Esta desgana nace porque siempre buscamos lo fácil y cómodo, el "easy way", dirían los americanos. Porque no hemos llegado a comprender el verdadero y positivo sentido de la cruz.

Santa Teresa de Ávila preguntó una vez a Cristo porqué ponía tantas dificultades en su camino. “No te quejes, así trato a mis amigos”- respondió Jesús. “Ahora comprendo, Señor, por qué tienes tan pocos amigos”.. Jesús exige a sus amigos una prueba. La prueba del amor, de la donación total de ellos mismos por amor a Él. Y cuando el hombre se la da, cuando el hombre entrega a Dios su amor, entonces es cuando el hombre se llena e inunda de alegría porque Dios no se deja ganar en amor. Y paga nuestro pobre amor con un amor inefable y eterno. Vale la pena coger la cruz de cada día y seguir a Cristo, pues sólo así somos verdadera y únicamente felices.







 

Artículo patrocinado.

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