Menu



Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo
Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo
Relacion entre el teólogo y el Magisterio


Por: Congregación para la doctrina de la fe | Fuente:



Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo

Resumen

Congregación para la doctrina de la fe

24 de marzo de 1990



La Iglesia, que tiene su origen en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, es un misterio de comunión, organizada de acuerdo con la voluntad de su fundador en torno a una jerarquía que ha sido establecida para el servicio del Evangelio y del Pueblo de Dios que lo vive. Todos los bautizados, con los carismas que les son propios, deben tender con sincero corazón hacia una armoniosa unidad de doctrina, de vida y de culto (Hch 2, 24).



La búsqueda de la verdad es una exigencia de la naturaleza del hombre. La ignorancia lo mantiene en la esclavitud. El hombre llega a ser libre cuando Dios se le entrega como un amigo, cuando Cristo, que es la Verdad, se hace el camino para él. La verdad posee en sí misma una fuerza unificante: libera a los hombres del aislamiento y de las oposiciones en que se encuentran encerrados por la ignorancia y, mientras abre el camino hacia Dios, une los unos con los otros.



La vocación del teólogo se distingue por tener la función especial de lograr, en comunión con el Magisterio, una comprensión cada vez más profunda de la Palabra de Dios contenida en la Escritura inspirada y transmitida por la tradición viva de la Iglesia.



La teología contribuye a que la fe sea comunicable y que la inteligencia de los que no conocen todavía a Cristo la puedan buscar y encontrar. La teología obedece así al impulso de la verdad que tiende a comunicarse, al mismo tiempo que nace del amor y de su dinamismo: en el acto de fe, el hombre conoce la bondad de Dios y comienza a amarlo, y el amor desea conocer siempre mejor al que ama.



El teólogo está llamado a intensificar su vida de fe y a unir siempre la investigación científica y la oración. Debe discernir en sí mismo el origen y las motivaciones de su actitud y dejar que su mirada se purifique en la fe. El quehacer teológico exige un esfuerzo espiritual de rectitud y de santificación. La teología debe ser un servicio muy desinteresado a la comunidad de los creyentes.



La libertad de investigación teológica se inscribe dentro de un saber racional cuyo objeto ha sido dado por la revelación, transmitida e interpretada en la Iglesia bajo la autoridad del Magisterio y acogida por la fe.



Dios dispuso que todo lo que había revelado para la salvación de los hombres permaneciera íntegro para siempre. Él dio a su Iglesia, por el don del Espíritu Santo, una participación de su propia infalibilidad.



La misión del Magisterio es la de afirmar, en coherencia con la naturaleza escatológica propia del evento de Jesucristo, el carácter definitivo de la Alianza instaurada por Dios en Cristo con su pueblo, protegiendo a este último de las desviaciones y extravíos y garantizándoles la posibilidad objetiva de profesar sin errores la fe auténtica, en todo momento y en todas las situaciones; en especial en lo que se refieres a las materias de fe y costumbres.



El Magisterio vivo de la Iglesia y la teología, aún con funciones diversas, tienen en definitiva el mismo fin: conservar al pueblo de Dios en la verdad que hace libres y hacer de él la luz de las naciones. Este servicio a la comunidad eclesial pone en relación recíproca al teólogo con el Magisterio.



Aún cuando la colaboración se desarrolle en las mejores condiciones, no se excluye que entre el teólogo y el Magisterio surjan algunas tensiones. Estas pueden representar un factor de dinamismo y estímulo que los incite a cumplir sus funciones practicando el diálogo. Allí debe prevalecer una doble regla: cuando se ponga en tela de juicio la comunión de la fe vale el principio de la unitatis veritatis; cuando persistan diferencias que no la ponen en tela de juicio debe salvaguardarse la unitatis caritatis.



Si se da la situación donde prevalezca un dificultad, ciertamente será, para un teólogo con un espíritu leal y animado por el amor a la Iglesia, una prueba difícil. Puede ser una invitación a sufrir en silencio y la oración, con la certeza de que si la verdad está verdaderamente en peligro, terminará necesariamente imponiéndose.



Cada vez con más frecuencia se cree que el teólogo sólo estaría obligado a adherirse a la enseñanza infalible del Magisterio, mientras que las demás doctrinas no tendrían carácter obligatorio alguno. Los documentos del Magisterio no son reflejo de una teología opinable, ni tampoco tienen su origen en una teología entre muchas otras. Una de las tareas del teólogo es interpretar correctamente los textos del Magisterio, y para ello dispone de reglas hermenéuticas entre las cuales figura el principio según el cual la enseñanza del Magisterio (gracias a su asistencia divina) vale más que la argumentación de la que se sirve. El pluralismo teológico es legítimo en la media en que se salvaguarde la unidad de la fe en su significado objetivo.



Las intervenciones del Magisterio sirven para garantizar la unidad de la Iglesia en la verdad del Señor. Ayudan a permanecer en la verdad frente al carácter arbitrario de las opiniones cambiantes y constituyen la expresión de la obediencia a la palabra de Dios. La verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la verdad misma, que penetra suave y fuertemente en las almas.



La recta conciencia del teólogo católico supone consecuentemente la fe en la Palabra de Dios cuyas riquezas debe penetrar, pero también el amor a la Iglesia de la que ha recibido su misión y el respeto al Magisterio asistido por Dios.

Reportar anuncio inapropiado |



Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre
 Email (no será publicado)

 País


Comentario



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Consultorios
P. Antonio Rivero L.C.
Formación y Espiritualidad del Sacerdote
Mons. Juan Esquerda Bifet
Espiritualidad Sacerdotal
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
P. Rafael Jácome L.C:
Pastoral presbiteral. Acompañamiento espiritual para sacerdotes
P. Mario Sabino González
Asesoría a Formadores en Seminarios
Alexei Estrella Morales
Diseño Económicos Contables y Financieros para Institutos de Vida Consagrada
P. Andrzej Zielinski SAC
Ayuda y acompañamiento vocacional
Erielto Iatski Cardoso
Acompañamieto en el proceso vocacional
Daniel Cáliz
Pastoral Hispana dentro de la parroquia
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |