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Ecología como valor universal II
Ecología como valor universal II

Importancia de las Actividades al Aire Libre para Influir en la Cultura


Por: Hugo Rio | Fuente: Mi patio



Después de terminar el capítulo anterior, a los cristianos nos queda una sensación de “derrota”. Quizás es demasiado grande el desastre ecológico. Nos sentimos “superados”, ante las acusaciones; nos sentimos en deuda y sin respuestas ante el mundo.

Pareciera que estamos con los brazos cruzados, es más nos quieren culpar a los cristianos del desastre actual.

Ellos, los “ecologistas”, parten de una cita de las primeras páginas de la Santa Biblia: “Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". 29 Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.”

Este es el punto de partida de la gran confusión, hay un detalle fundamental, en el más propio sentido de la palabra.

En este “sometedla; dominen”, hay un pre supuesto básico, y es que el hombre esté a su vez esté sometido a Dios.

Reformulemos el concepto. Coinciden todos los teólogos, en que la creación ha sido un acto de amor de Dios, Él no nos necesitaba en absoluto, ni a nosotros, ni a la creación, porque el es “la plenitud”. Pero su amor creador hizo el universo y al hombre, a este último con la posibilidad de “conocer” las cosas para dar gracias a Dios y amarlo concientemente. Este es el sentido de la libertad, como facultad para poder alabar “concientemente a Dios” y sentirnos plenos de felicidad.

Es decir Dios nos hace libre para ser felices disfrutando de la naturaleza, como reflejo de ese amor creador y llegar desde lo profundo del corazón a amarlo Él.

El cristiano tiene el deber de someter y dominar la tierra, pero bajo los códigos de Dios. Es decir por medio del amor. Para el cristiano la tierra es en efecto como dicen los “ecologistas”, una herencia que recibimos de nuestros antepasados y que delegaremos a las futuras generaciones, pero con dos detalles, fundamentales.

• Esta herencia viene salida de la mismísima mano de Dios, el universo no se hizo solo como fruto de la casualidad a la que se trata de hacer más digerible sumergiéndola en millones y millones de años.

Esto lo expresa muy Bien G. K. CHESTERTON, en su libro “El hombre eterno”. “Nadie es capaz de imaginar como de la nada pudo surgir algo. Nadie se encontrará en un solo centímetro más cerca de lo imaginarlo por el hecho de explicar como algo puede convertirse en otra cosa. Realmente por el hecho de explicar como algo puede convertirse en otra cosa. Realmente, es mucho más lógico empezar diciendo “En el principio, un poder inimaginable dio lugar a un proceso inimaginable”
“ (…) Un suceso no es más o menos comprensible en función del tiempo que tarde en producirse. Para un hombre que no cree en milagros, un milagro lento será tan increíble como uno repentino”

• El segundo aspecto fundamental fue planteado en el capítulo anterior, Dios sigue manteniendo la creación con su amor, las cosas y nosotros existimos porque Dios nos ama. Los hombres, especialmente los cristianos redimidos por Cristo y hechos parte de su Cuerpo Místico por el bautismo. Tenemos un Padre, somos nada menos que hijos de Dios.

Queridos amigos ¡Se acabaron las catástrofes!. Saquemos de nuestra cabeza la visión alarmista, que nos advierte que en cualquier momento quedaremos sepultáramos en un motón de escombros en el que quedará convertido nuestro planeta.

¿Existen riesgos?. Tengo que admitir que si.

¿Hay que cuidar el planeta?. Si, por su puesto. El lunes 10 de marzo de 2008 se publicó esta noticia:
“CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - No contaminarás la Tierra. Te cuidarás de la manipulación genética.
Los tiempos modernos traen consigo nuevas faltas. Por eso, el Vaticano ha dicho a sus fieles que deben tener cuidado con los "nuevos pecados", entre los que incluye causar deterioro medioambiental”

El ecologismo Cristiano tiene que tener las bases en el amor y en al agradecimiento a ese Padre Creador, debe ser un ecologismo esperanzado,

Hablemos sobre el “Calentamiento Global”, son innumerables la cantidad de investigaciones, muchas con éxito, sobre los “bio-combustibles”. El único inconveniente por el cual la atmósfera se estaba sobre cargando por los desechos del combustible fósil; era un petróleo de bajo precio, hoy con un petróleo a u$s114 el barril, comenzaron a ser viables el estudio y desarrollo de bio-combustible, mucho más sano para el mundo y nuestra salud.

¿Queda un buen trecho por andar?. Es cierto, pero no nos olvidemos que a finales de los años 1800, una de las preocupaciones de las grandes ciudades era que hacer con la cantidad de bosta de caballos que se acumularía si seguían creciendo la cantidad de carruajes.
Creo que los Cristianos nos tenemos que dedicar a disfrutar de la creación, eso es lo que deben percibir nuestros alumnos, hijos y próximas generaciones.

Porque queremos a Dios, y porque por medio de la naturaleza, podemos llegar a sorprendernos hasta estremecernos, en la simpleza del que piensa: “si esta es la obra ¡Lo que debe ser el creador!
“Todo lo mío es tuyo” , Le dice el padre a su queridísimo hijo pródigo. En esa parábola maravillosa en la que Cristo trata de hacernos ver el amor de padre que nos tiene más allá de nuestras miserias
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? 10 ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? 11 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de ustedes que está en el cielo dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
. Ya en el antiguo testamento entre muchos pasajes el Salmo II dice 7” Voy a proclamar el decreto del Señor: Él me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. 8 Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra”
Esta “Paternidad” hasta los “paganos”, la reconocen y expresan Como sucede en una carta que muchos ecologistas la consideran como fundacional del Ecologismo.

Concretamente esta carta es escrita por el Jefe Seattle En 1854, a el Presidente de los Estados Unidos FRANKLIN PIERCE que le hizo una oferta por una gran extensión de tierras indias, prometiendo crear una reserva para el pueblo Suquamish, tribu asentada en el actual estado de Washington (noroeste de los Estados Unidos y suroeste de Canadá). “La respuesta del Jefe Seattle, publicada según una versión que se atribuye al guionista americano Ted Perry, más allá de su extraordinaria belleza, se ha convertido en un manifiesto clásico a favor del respeto al medio ambiente”.

El Jefe Seattle, expresa: “Hasta el hombre de piel blanca, que tiene amistad con Dios y se pasea y le habla, no puede evitar este destino nuestro común. Tal vez sea cierto que somos hermanos. Ya lo veremos. Sabemos una cosa que tal vez descubrierais vosotros más adelante: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro. Os pensáis que tal vez tenéis poder por encima de Él y al mismo tiempo lo queréis tener sobre todas las tierras, pero no lo podéis tener. El Dios de todos los hombres se compadece igual de los de piel blanca que de los de piel roja. Esta tierra es apreciada por su creador y estropearla sería una grave afrenta”.

Esta carta la pueden encontrar en varias versiones pero en todas encontraran el párrafo que acabo de escribir.

Queridos amigos que en las salidas que organicemos, en las oportunidades que tengamos para hablar del tema, brille nuestra visión optimista y llena de agradecimiento y amor al “Padre Nuestro que está en el Cielo”.

El nos amó desde antes que naciéramos, nos quiere ahora y nos regala la creación para que la vivamos, estremecidos por su infinito Amor. Cuidemosla y querámosla mucho.

Termino este capítulo remitiéndome al Compendio del catecismo de la Iglesia “La relación del hombre con el mundo es un elemento constitutivo de la identidad humana. Se trata de una relación que nace como fruto de la unión, todavía más profunda, del hombre con Dios. El Señor ha querido a la persona humana como su interlocutor: sólo en el diálogo con Dios la criatura humana encuentra la propia verdad, en la que halla inspiración y normas para proyectar el futuro del mundo, un jardín que Dios le ha dado para que sea cultivado y custodiado (cf. Gn 2,15). Ni siquiera el pecado suprime esta misión, aun cuando haya marcado con el dolor y el sufrimiento la nobleza del trabajo (cf. Gn 3,17-19).


1. Santa Biblia Gen 1 28
2. El hombre eterno Autor G. K. Chesterton:
http://books.google.com.ar/books?id=v1KLOs_hWh8C&dq=el+hombre+eterno&pg=PP1&ots=CbJ8LssYCM&sig=jzjZbpWIHdTg-tUvJoy0hPZKV98&hl=es&prev=http://www.google.com.ar/search?q=el+hombre+eterno&ie=utf-8&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a&sa=X&oi=print&ct=title&cad=one-book-with-thumbnail#PPA29,M1
3.-El Vaticano incluye la contaminación entre los "nuevos pecados" lunes 10 de marzo de 2008 17:14 CET
http://es.reuters.com/articlePrint?articleId=ESSAN05845420080310
4. Lc 15,11-32
5.-Mt. 7;9
6.- http://islaerrante.blogspot.com/2008/01/carta-de-seattle-manifiesto-indio.html
http://www.varelaenred.com.ar/carta_seattle.htm







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