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Conservemos el Invicto
Conservemos el Invicto

Pautas de interpretación deportiva de Jesús como el verdadero Sol invicto.






Deporte y vida cristiana
Estimados en el amor de Dios, iniciamos en Catholic.net un nuevo grupo de discípulos de Jesús conformados por quienes nos encontramos interesados en reflexionar sobre la vida cristiana en relación con la vida deportiva, de modo que mantengamos el aliento para llevar una actitud victoriosa tanto en el terreno deportivo, como en esta vida terrena, y en la verdadedera gloria eterna a la cual estamos convocados por El Señor.
Y que fecha más propicia para iniciar nuestras reflexiones, que esta, en la cual celebamos el nacimiento del niño Jesús.

El nacimiento del verdadero Dios Sol Invicto
Si tomamos del origen de esta fiesta, aquella simbólica interpretación hecha por los cristianos del año 330, que el día 25 de Diciembre de cada año, la Iglesia celebraría el nacimiento no de cualquier luz, ni de cualquier estrella, ni siquiera de la luminaria solar, sino del verdadero Sol invicto; podemos situar el marco teológico para nuestro propósito: Jesús prevalece sobre el sol, sobre cualquier estrella, y sobre cualquier luz; además, es el Dios invencible, el Dios nacido, el Dios que trae la Luz después de la oscuridad, es el vencedor de la vida después de la muerte, el triunfador del bien por encima del mal. Ahora bien; ¿Qué significado podríamos traer del concepto del Dios Sol Invicto para el mundo deportivo?

Jesús es verdadero Dios
Uno de los mas grandes favores que los cristianos podemos ofrecerle al mundo del deporte, es el de ayudarle a entender al mundo contemporáneo que la grandeza del deportista que se ha coronado campeón consiste en que siendo un hombre común y corriente como cualquier ser humano, puso en ejecución sus cualidades físicas, psiquicas y humanas, las sobreentrenó y las midió en competencia con otro u otros que tenían iguales condiciones. Centrado el ser humano en sí mismo, es decir, contemplando el auténtico rostro del ser humano, podrá entonces descubrir el autentico rostro del verdadero Dios. Este consiste en el otro gran favor que podría hacer la teología cristiana por el hombre deportivo del mundo actual: Hablarle del Dios verdadero, es decir, de este Jesús, por quien hoy celebramos su natividad.

Jesús el Sol
El ambiente deportivo propicia la creación de una constelación de brillantes estrellas, unas más fugaces que otras, que se convierten en luces rutilantes de éxitos temporales, siempre con el deseo de ubicarse en los primeros lugares. El símbolo del Sol invicto, propone a los cristianos ver la verdadera estrella invencible, y podamos construir una antropología teológica del deporte, que ayude a los deportistas a verse a sí mismos como seres humanos dotados de habilidades que entrenan para competir, y puedan por lo tanto ver el verdadero rostro de Dios.

Jesús invicto
En el lenguaje deportivo, la palabra “invicto” significa conservar la victoria de manera consecutiva durante varias fechas en un mismo campeonato, este loable objetivo lo podemos visualizar en la misma vida de Jesús, quien se mantuvo victorioso durante su vida terrena, en El podemos los cristianos deportistas, mantener una actitud de campeones en todos los campos de la vida terrena con la mirada puesta en el premio de la Gloria eterna.

¿Que quiere Dios con el deporte?
Contemplemos durante la noche de la natividad, el misterio del nacimiento del niño Dios, hagamos una pregunta: ¿Cual es la victoria querida por Dios para el hombre mediante la práctica del deporte? Y con ella iniciemos esta fructífera correspondencia entre ustedes y catholic.net, a fin que aportemos a la pastoral del deporte en la que actualmente se encuentra empeñada nuestra Iglesia. Por lo tanto, esperamos su colaboración, con escritos, artículos, y reflexiones en materia de deporte y vida cristiana.

De ustedes en Cristo Victorioso.
Prof. Tomás Bolaño
trosime@une.net.co





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