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En el estadio todos corren
En el estadio todos corren
Las cristianos han de correr la carrera de San Pablo, como corren los atletas en el estadio.


Por: | Fuente: Catholic.net

































“¿No sabéis que en la carrera del estadio todos corren, más uno solo recibe el premio?” (1 Cor 9, 24)

La carrera del estadio, en el nido de los pájaros”

Ante el asombro de una multitud de espectadores que sirvieron como testigos de una nueva hazaña olímpica, un fuerte y vigoroso atleta jamaiquino, Usain Bolt marcó un nuevo récord mundial de la carrera de los 100 metros planos en el estadio del Nido del Pájaro, corrida en los recientes juegos olímpicos que se vienen celebrando en China. “Vine aquí a ganar....Ahora me voy a concentrar en los 200 metros. Vine aquí con la preparación bien hecha y voy a hacerlo”, declaró para los periodistas, y lo reafirmó nuevamente en la prueba de los 200 metros.

La carrera pedestres de velocidad siguen siendo unas de las pruebas mas emotivas de las celebraciones olímpicas, y la manifestación mas contundente del esfuerzo, confianza, seguridad del espíritu agonístico que también los atletas de Dios ponen en la carrera de la predicación.

San Pablo tomó la figura de la carrera del estadio ligada a su carrera, la carrera de los cristianos y la propia carrera del Evangelio.

La carrera en el Antiguo Testamento

Para comenzar, hagamos un ligero repaso por el tratamiento que el A.T hace a la práctica física de la carrera. Verifiquemos el conocimiento que los Hebreos tuvieron de la carrera como una practica física con reconocimientos meritorios. En el hebreo bíblico se emplea la palabra mêrôth, merûtsâh, para referirse a la carrera; y así como los griegos, los hebreos también practicaron las carreras tanto pedestres como de carros tirados por caballos. Por otro lado, si leemos con cuidado al Salmista, vemos que compara al Sol como un joven fuerte que corre con alegría su carrera ( Cfr Sal. 19,5 לָרוּץ). Por su parte, Salomón; ya sea porque lo observó o tal vez porque lo experimentó, sabía que la victoria no siempre la obtenía el corredor más veloz, sino a veces quien fuera favorecido por las circunstancias y la suerte (Ec. 9,11 הַמֵּרוֹץ).

El apóstol de los gentiles, emplea el símil de la carrera familiarizada con la practica competitiva como una metáfora comparativa con la vida cristiana; lo hace para estimular a sus lectores a que dominemos nuestros propios cuerpos como lo hacen los agonistas que se entrenan para una competencia, y nos exhorta a un esfuerzo permanente, en busqueda de un premio eterno. (1 Cor 9, 24-27).

La carrera de San Pablo

Pablo, el mismo que para algunos comentadores debió haber practicado la carrera del estadio, durante su juventud [1] emplea en tres ocasiones la palabra τρεχω en 1 Cor 24 vinculándola al significado de la carrera del estadio; veamos:

24a εν σταδιω τρεχοντες: “carrera del estadio”
24b παντες μεν τρεχουσιν: “todos corren”
24c ουτωmς τρεχετε:“Corred así”

Mas adelante, en v 26 la emplea nuevamente para afirmar que el también corre:

26. εγω τοινυν ουτως τρεχω ως: “Así que yo corro”

Detengámonos brevemente a aclarar el aspecto atlético de esta prueba.

El dromos o la carrera del estadio

De acuerdo con la tradición sobre el origen de los antiguos juegos olímpicos, Heracles contó 600 pies suyos que medían 32 ctms, y trazó en la distancia de un estadio, es decir 192. 27 m, en la que organizó una carrera para que compitieran sus cuatro hermanos, en homenaje al triunfo de Zeus sobre su padre Cronos, por eso la tradición le atribuye la institución de esta prueba que mas tarde se conocerá como la carrera de velocidad, el dromos o la carrera del estadio.

Esta prueba es la que se instituye oficialmente como la única de los juegos olímpicos desde su primera edición y desde cuando se empieza a contar los juegos en el año 776 a.C hasta el año 728 en que se introducen otras modalidades de competencia. Los corredores partían desde una línea de inicio formada por piedras calcares empotradas en el suelo, llamada “aphesis” situada al oeste, y corrían un trayecto en forma de U alargada hasta llegar a otra línea de piedra llamada “terma”.

Aunque se daban otras modalidades de carreras pedestres, como la del doble estadio (192.27 x 2) llamada “diaulo”, la del diez veces el estadio conocida como “dolicós” (192.27 x 10), es mas probable que Pablo estuviera haciendo mención a la carrera de un estadio.


Pablo, el atleta del Evangelio

En efecto, en Gal 2, 2 San Pablo vincula τρεχω (correr), con la carrera pedestre:”Subí movido por una revelación y les expuse el Evangelio que proclamo entre los gentiles - tomando aparte a los notables - para saber si corría o había corrido en vano”. Obsérvemos las dos palabras empleadas por el apóstol: τρεχω η εδραμον “en vano corro o he corrido”. Igual vinculo lo hallamos en Filp 2, 16, en donde el autor emplea la expresión εδραμον asociada una figura metafórica en donde describe la proclamación del Evangelio como una carrera que no corre en vano y que su fatiga no es infructuosa: “: οτι ουκ εις κενον εδραμον “Porque no habré corrido en vano”(Cfr. Filp 2, 16).

La Palabra de Dios corre

Por otro lado, en 2 Tes 3, 1 el verbo τρεχω aplicado a la Palabra del Señor, podría dar a entender que “La palabra del Señor corra”, (ινα ο λογος του κυριου τρεχη), sin embargo, el traductor que empleamos para este informe, lo traduce así: “para que la palabra del señor siga propagándose”. Ciertamente, San Pablo en cuanto Atleta del Evangelio no corre en vano, corre llevando el testimonio de la Palabra de Dios que también corre en cuanto que sea proclamada por sus atletas.

Corramos la carrera

De lo anterior se sigue que los cristianos adquirimos una participación en la carrera de San Pablo, así lo expresa nuestro apóstol en Heb 12,1: “Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone,” ( δι υπομονης τρεχωμεν τον προκειμενον ημιν αγωνα ). Tengamos presente que la expresión αγωνα hace relación a la lucha de los competidores.

En la conclusión que Pablo de Tarso presenta en (Rom 9, 16) nos recuerda lo siguiente: “Por tanto, no se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia”, hace una variación al tratamiento de la carrera como acción que conduce hacia un premio logrado por el merito propio, pues ya no se trata de correr o de querer, toda vez que el corredor depende de la misericordia de Dios. Se reafirma la proposición que el uso de la palabra trecho tiene en Pablo el significado de una carrera competitiva en la expresión usada en Gal 5, 7: “Comenzasteis bien vuestra carrera, ¿quién os puso obstáculo para no seguir a la verdad?” ( ετρεχετε καλως « corriste bien »).

Con el apóstol de los gentiles, debemos reconocer que todo atleta mantiene su atención puesta hacia una meta que se encuentra siempre adelante, y que su entrenamiento y aún su misma vida se orienta hacia ese sentido. Pues bien, comprendamos que como Pablo, somos unos corredores rodeados de una multitud que presencia nuestros esfuerzos y fatigas (Cfr Heb 12, 1 -2 que estamos corriendo una carrera con una meta, un sentido, para la cual hemos de despojarnos de todo aquello que nos estorba en pos de alcanzar la victoria imperecedera.), esto para su vida que al final, la compara con una carrera corrida con éxito (2 Ti. 4:7). En Heb 12, 1- 2 dice que el cristiano está rodeado por una gran multitud de testigos; como los casi cien mil espectadores que recientemente testimoniaron la vitoria de Usain Bolt, y nos advierte que nuestro entrenamiento requiere mucha paciencia, por lo tanto debemos despojarnos de todo cuanto sobre y estorbe para alcanzar una victoria imperecedera.

Hoy, decimos como el actual ganador de los 100 metros planos, ahora nos vamos a concentrar en la carrera de Pablo, vinimos a este mundo correr con el Evangelio y lo vamos a hacer.

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[1] Darroll Evans. 1 Corinthians, Chapter 9, 2002, en http://www.ais-gwd.com/~cdevans/1Cor9.htm. Visitado el 15 de octubre de 2005.
[2] Los cuatro evangelios emplean el verbo τρεχω con el significado natural de la carrera, ( cfr Mat 27, 48; 28, 8; Mc 5, 6; 15, 36; Lc 15, 20; 24, 12; Jn 20, 4) y en El Apocalipsis se le usa asociado a la carrera en el combate guerrero (Cfr Ap 9,9)
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Comentarios al autor tomas.bolaño@hotmail.com

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