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¡Corred de manera que lo obtengáis!
¡Corred de manera que lo obtengáis!

San Pablo exhorta a los cristiano a correr como Iglesia, en el sentido en que corre un corredor que va por la victoria.






¿No sabeis que en el estadio todos corren mas uno solo recibe el premio? Corred de manera que lo obtengáis. (1 Cor 9, 24)

Sólo uno alcanzará el premio

Como ya lo hemos tratado en los artículos anteriores, en las competencias panhelénicas solo el vencedor recibe el premio. Al final del versículo 24 San Pablo concluye la cuestión retórica con la evidente consecuencia de la competencia: “...Uno solo recibe el premio”, y a continuación culmina la metáfora de la carrera con la expresión “Corred de manera que lo obtengáis” (οuτως τρέχετε iνα καταλάβητε ). El adverbio Ouτως - que en este caso se traduce (de esta manera) - ubica el punto clave de la comparación [1], Pablo escribe a la Iglesia de Corintio como a un corredor que corre hacia el premio, emplea el verbo correr bajo el modo imperativo y en segunda persona del plural τρέχετε ,que se ha traducido así: ¡Corréd!. Como si se tratase de un entrenador que anima al competidor a correr a la manera del campeón.

Es la Iglesia la que corre

Aquí es donde se desprende el carácter eclesiologico de la pericopa; Pablo convoca a los corintianos a correr unidos como un solo cuerpo, y que ya tiene toda la intención de ganar. Por lo tanto, los cristianos no corremos individualmente una carrera competitiva [2] en busca de un triunfo individual, en la que uno es el que recibe el premio; es la Iglesia la que corre y “todos” unidos a ella corremos hacia tal propósito.

La conjunción iνα - traducida como “para el propósito que”, “en orden a que”, “de manera que” - refuerza el significado atlético que Pablo quiere dar a la carrera cristiana, καταλάβητε lo obtengáis), pues no se trata solo con correr toda la carrera, sino de correr con la fuerza y el poder de ese “uno” que va por el premio.

Un solo cuerpo en donde todos corren por el Premio

Los deportistas en su esfera competitiva conocen de antemano que uno solo será el ganador; sin embargo, cada uno de ellos pone todo de su parte para ser ese campeón. Cada cristiano en la esfera espiritual pone todo de si mismo para correr junto con la Iglesia, como un solo cuerpo, de modo que alcance el premio para el cual ha sido convocado.

El cristiano debe mantener en su mente que su objetivo es ganar el premio prometido, el deportista cristiano puede entender mucho mas rápidamente que el propósito en su carrera deportiva es la de ser el ganador y que también se encuentra corriendo con la Iglesia una carrera espiritual en búsqueda de un premio también espiritual.

Merece traer aquí de nuevo las enseñanzas que el Papa Juan Pablo II da a los deportistas:
“...no olvidéis de poner en práctica ese cúmulo de pequeñas o grandes acciones de autodominio, simplicidad, honestidad y respeto del otro, que se aprenden en la actividad deportiva. Evitad todo lo que sea deslealtad, ventajismo y juego sucio, pues ello degrada vuestra profesión v hace desmerecer a los ojos de Dios.
Con San Pablo os digo: “Corred así para ganar” (1 Cor. 9, 24); pero, también con el Apóstol, os recuerdo que como creyentes habéis de ser deportistas que corren para ganar la corona que no se marchita (Cfr. ibid. 9, 25)” [4]

¡Corramos todos unidos por el premio para el cual hemos sido convocados!

Comentarios al Prof. Bolaño
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[1] Henderson.W. “Paul´s use of atlhetic imagery. Tesis doctoral. Missisipi State University. 1996. p 102-103.

[2] Vieslemayer.D. St Paul´s application of athletic metaphors to the christian life: An exegetical study of I Corinthians 9:24-27, Galatian 2:2, Galatian 5:7, Philippians 2:14-16, Philipians 3:13 and II Thimothy 4:6-8. Illinois. Tésis de maestria. Concordia Thelogical Seminary. 1974. P 10-11.

[3] Stoeckhardt.G. Exegetical lectures on the firs Epistle of Paul to the Corinthians. Citado por Vieslemayer p. 9.

[4] Juan Pablo II. DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A LOS MIEMBROS DEL EQUIPO CICLISTA ESPAÑOL «ZOR», Lunes 10 de junio de 1985





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