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¿No sabéis que en las carreras..?
¿No sabéis que en las carreras..?

Reflexiona sobre la expresión ¿No sabéis...? que San Pablo emplea en 1 Cor 9, 24.






“No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio?
1 Cor 9, 24.

¿No sabéis

En este versículo, detengámonos por el momento, a reflexionar primeramente en la expresión “No sabéis...” con la que el apóstol continúa el tema del capítulo 9 y al mismo tiempo lo cierra con unas metáforas tomadas del ambiente deportivo del la época.

Observemos que 1, 9, 24-27 es una unidad literaria propia, y que aunque viene dentro del contexto de los temas tratados en el capítulo 9, conserva un sentido propio. San Pablo inicia este versículo con la expresión Οὐκ οἴδατε la cual ha sido traducida como ¿No sabéis?

Tengamos en cuenta que en el versículo 13 el apóstol había empleado esta misma expresión, se trata de un recurso retórico que tiene como propósito situar a los destinatarios de la carta en un mismo nivel de empatía con respecto a los temas que se trata y conducirlo a comprender la analogía que les propone. En el caso de v 13 San Pablo introduce los temas del Templo y los derechos de sus sacerdotes para proponer una analogía con el Evangelio y su derecho como predicador. Es una temática propia de la cultura judía, con instituciones religiosas del ambiente judío.

En 1 Cor 9, 24, Pablo de Tarso, comienza la pericopa deportiva con el mismo recurso retórico empleado en v 13: ¿No sabéis? Si bien en v 13 el contexto cultural es el judío, y la institución es el Templo y el Sacerdocio, ahora en v 24 la carta se orienta a introducir elementos propios de la cultura helénica, con la Institución del Estadio y las celebraciones competitivas propias del espíritu agonístico de los griegos.

Con la pregunta ¿No sabéis?, San Pablo supone una respuesta positiva, da por hecho que sus destinatarios están de acuerdo con lo que en seguida les va a decir; porque conocen muchas cosas acerca del tema deportivo, que en efecto venía siendo muy popular desde los tiempos de Alejandro Magno hasta el punto en que los mismos Corintianos veían venir en masa a esta localidad desde distintos lugares de Grecia a muchos peregrinos que viajaban hasta esa localidad para las celebraciones de los Juegos Ístmicos.

¿Qué debían saber los destinatarios de esta pericopa?

Para este caso, San Pablo, ubica en el mismo plano su conocimiento sobre el espíritu competitivo helénico con el conocimiento que de ello tenían sus destinatarios. Esto quiere decir que todos conocían el especial interés por las competencias, a las que se involucraban, ya sea como atletas o como espectadores. Pablo daba por supuesto el gran afecto que también sus discípulos tenían por estos juegos, sobre todo si por el tiempo en que les escribía esta carta, acababan de realizar una versión de los juegos Ístmicos en la ciudad de Corintios, probablemente en el año 51. La palabra que empleaban para designar esta actividad competitiva era agón (ἀγων), lo cual significaba “lucha”, “ímpetu”, “combate”, “competencia”, “emulación”.

Con esta pregunta, vemos que el apóstol no es ajeno al ambiente cultural deportivo del entorno al cual va dirigida su epístola. Los destinarios de esta retorica debían saber que los juegos gozaban de una vital importancia para comprender otros aspectos de la vida. Este supuesto hace posible la construcción de las metáforas atléticas que va a emplear para reforzar el sentido de los esfuerzos y la lucha que implica la vida conforme al Evangelio.

Preguntemos ahora: ¿Qué es lo que debemos saber los cristianos de hoy respecto del deporte?

Del mismo modo que San Pablo reconoce la importancia simbólica de la figura de los atletas, los cristianos actuales, la Iglesia, debemos hacer un gran esfuerzo para profundizar en el reconocimiento de la importancia del deporte para el deportista, la familia de los deportistas, la educación, el impacto de la practica deportiva sobre el medio ambiente, la vida social de la localidad, y las relaciones internacionales; sobre todo cuando el deporte se ha venido constituyendo en un instrumento apropiado para mejorar las relaciones, fortalecer valores, y construir el espíritu de lucha, de combate, esfuerzo, resistencia que requiere el cristiano para vivir conforme a la voluntad de Dios.

La pregunta paulina destinada a los cristianos de la actualidad, podría enunciarse de estas maneras:

¿No ven que...?
¿Acaso no se han dado cuenta?
¿No han visto que?

Frente a estas cuestiones es pertinente advertir que nuestra Iglesia Católica sabe de la importancia del deporte para el fortalecimiento de los valores y virtudes de la vida cristiana y de la vida ciudadana ordinara, pero existen ciertos sectores de la vida eclesiástica en que el deporte se le toma como un asunto de ninguna o menor importancia para la vida de la iglesia, dando la impresión que no se hubieran dado cuenta o no supieran aquello que San Pablo da por supuesto que deberíamos saber.
Aún Pablo nos sigue interrogando ¿No sabéis?


Comentarios al autor tomas.bolaño@hotmail.com





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