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Las declaraciones en el fútbol
Las declaraciones en el fútbol
El uso y abuso de las declaraciones en el fútbol deterioran la verdad y hace fracasar la eficacia de la palabra.
Fuente: Alessio Albertini. Il pallone raconta. Centro Ambrosiano. Milán, 2006.
Fuente: Alessio Albertini. Il pallone raconta. Centro Ambrosiano. Milán, 2006.

Nuestro autor de referencia, Alessio Albertini, sostiene que el fútbol es un deporte eminentemente dialéctico, puesto que cada partido es precedido y seguido por un juego, donde no es el balón el que se mueve sino la palabra. Con todo el poder que representa, la palabra viene expresada en "declaraciones" que dan a la prensa los distintos actores de la jornada; lo cual permite que el partido se alargue mas de los noventa minutos, se extienda durante el resto del día, y se prolongue varias semanas mas.
La dialéctica del fútbol se mueve en dos tiempos; Apriori (antes del partido) y A posteriori (después del partido). En el apriori se escuchan las inoportunas declaraciones de este o aquel presidente de club, las inadecuadas observaciones de uno que otro jugador de este u otro club, la publicación tendenciosa de algún periodista, la euforia verbal de algún comentador, y los debates callejeros de los aficionados que generalmente se producen bajo el deseo de la derrota del contrario y el triunfo propio. En el aposteriori, la dialéctica futbolística levanta un impresionante debate en torno a los resultados obtenidos y toda suerte de improperios que buscan justificar la posterior demanda. En tal circunstancia se discute mas sobre lo que ha dicho el uno o lo que ha declarado el otro, que sobre el aspecto táctico o técnico que se mostró durante el partido.
La prensa hablada se ha constituido en propietaria absoluta del uso y abuso de la palabra; se inventan toda clase de expresiones, dicen cualquier cosa, no le sostienen nada a nadie, ofenden, hablan sin escuchar, y lo menos que hacen es estar en silencio. Algunas veces son ingeniosos, otras veces ridículos y a menudo groseros. Tienen su propia jerga, ley y formalidad, Insultan con gracia, mordacidad, no se cuidan de ocultar su ignorancia en su charlatanería, convierten cualquier respuesta de un presidente, vicepresidente, dirigente, o un entrenador, en una declaración que solo se puede contrarestar con la misma arma. Los jugadores tienen hora y media para resolver el partido, pero los charlatanes del fútbol poseen todo el tiempo del mundo para inventarse nuevas posibilidades, jugadas, estrategias y definiciones.
Hay jugadores profesionales que dejandose seducir por este juego verbal, cambian sus camisetas por una chaqueta y el balón por un micrófono, pero como no están lo suficientemente preparados dicen cualquier disparate, entonces el charlatán del fútbol añade; éste, lo único que sabe hacer es hablar con los pies". Todo lo anterior da como resultado la decadencia de la dialéctica, es decir; el deterioro de la verdad y el fracaso de la palabra.
Lo propietarios de este debate son en gran parte responsables de las exaltaciones verbales al no moderar el palabrerío. Si tuvieran árbitros centrales y jueces de línea, sus discusiones interesaría a los que en verdad juegan al fútbol y a los que saben de fútbol.
Igual cosa ocurre con nuestras relaciones humanas, la educación, y sobre todo en la política.
Fuente: Alessio Albertini. Il pallone raconta. Centro Ambrosiano. Milán, 2006.
La dialéctica del fútbol se mueve en dos tiempos; Apriori (antes del partido) y A posteriori (después del partido). En el apriori se escuchan las inoportunas declaraciones de este o aquel presidente de club, las inadecuadas observaciones de uno que otro jugador de este u otro club, la publicación tendenciosa de algún periodista, la euforia verbal de algún comentador, y los debates callejeros de los aficionados que generalmente se producen bajo el deseo de la derrota del contrario y el triunfo propio. En el aposteriori, la dialéctica futbolística levanta un impresionante debate en torno a los resultados obtenidos y toda suerte de improperios que buscan justificar la posterior demanda. En tal circunstancia se discute mas sobre lo que ha dicho el uno o lo que ha declarado el otro, que sobre el aspecto táctico o técnico que se mostró durante el partido.
La prensa hablada se ha constituido en propietaria absoluta del uso y abuso de la palabra; se inventan toda clase de expresiones, dicen cualquier cosa, no le sostienen nada a nadie, ofenden, hablan sin escuchar, y lo menos que hacen es estar en silencio. Algunas veces son ingeniosos, otras veces ridículos y a menudo groseros. Tienen su propia jerga, ley y formalidad, Insultan con gracia, mordacidad, no se cuidan de ocultar su ignorancia en su charlatanería, convierten cualquier respuesta de un presidente, vicepresidente, dirigente, o un entrenador, en una declaración que solo se puede contrarestar con la misma arma. Los jugadores tienen hora y media para resolver el partido, pero los charlatanes del fútbol poseen todo el tiempo del mundo para inventarse nuevas posibilidades, jugadas, estrategias y definiciones.
Hay jugadores profesionales que dejandose seducir por este juego verbal, cambian sus camisetas por una chaqueta y el balón por un micrófono, pero como no están lo suficientemente preparados dicen cualquier disparate, entonces el charlatán del fútbol añade; éste, lo único que sabe hacer es hablar con los pies". Todo lo anterior da como resultado la decadencia de la dialéctica, es decir; el deterioro de la verdad y el fracaso de la palabra.
Lo propietarios de este debate son en gran parte responsables de las exaltaciones verbales al no moderar el palabrerío. Si tuvieran árbitros centrales y jueces de línea, sus discusiones interesaría a los que en verdad juegan al fútbol y a los que saben de fútbol.
Igual cosa ocurre con nuestras relaciones humanas, la educación, y sobre todo en la política.
Fuente: Alessio Albertini. Il pallone raconta. Centro Ambrosiano. Milán, 2006.
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