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La gran beatificación de Tarragona (4): el amor de los mártires

La gran beatificación de Tarragona (4): el amor de los mártires
La beatificación de Tarragona nos sumerge completamente en esta inmensa esfera envolvente del amor cristiano de los mártires


Por: Dr. José María Montiu de Nuix, Sacerdote | Fuente: Catholic.net



Muchos son los puntos de vista, o perspectivas, desde los que puede considerar la futura gran beatificación de Tarragona. No obstante, la única clave que nos permite entender lo que estos mártires representan consiste en la captación del gran amor que manifestaron en su martirio. El conjunto formado por los próximos 522 (= 2 x 9 x 29) beatos mártires es como un edificio de 29 plantas, cada una de las cuáles es un rectángulo formado por 2 por 9 antorchas de amor.

Cristo es el mártir por excelencia. Su corazón traspasado por la lanza es tierna acogida; sus manos desgarradas son nidos que nos esperan; sus brazos extendidos en la cruz son abrazos. Más aún, si hubiese máquinas que lograsen fotografiar el martirio del Señor, ¿qué imagen nos darían? La fotografía obtenida sería la de un gran fuego. Es el incendio de amor del corazón del buen Jesús. El corazón martirizado del divino Maestro tiene en sí mismo el amor más grande. Nos ha amado hasta el extremo. Nos ha amado infinitamente. Nos ha amado hasta dar la vida por nosotros. Me ha amado y se ha entregado por mí. Su muerte en cruz, carta escrita con su sangre, es la expresión más elocuente de su amor.

La fotografía de todo mártir cristiano es también la del amor intenso, el amor máximo, el amor más grande. El mártir da su vida, entrega su cuerpo y su alma, da todo lo que tiene, ya no puede dar más. El mártir cristiano es una participación y un reflejo maravilloso del amor precioso de Cristo mártir. Los mártires cristianos son como pequeños soles del Sol grande que es Cristo.

El sacrosanto Concilio Vaticano II en el número 42 de su constitución dogmática Lumen gentium, afirma: “Dado que Jesús, el Hijo de Dios, manifestó su amor entregando su vida por nosotros, nadie tiene mayor amor que el que entrega su vida por Él y por sus hermanos (cf. 1 Jn. 3, 16; Jn. 15, 13). Pues bien: algunos cristianos, ya desde los primeros tiempos, fueron llamados, y seguirán siéndolo siempre, a dar este supremo testimonio de amor ante todos, especialmente ante los perseguidores. Por tanto, el martirio en el que el discípulo se asemeja al Maestro, que aceptó libremente la muerte por la salvación del mundo, y se conforma a Él en la efusión de su sangre, es estimado por la Iglesia como un don eximio y la suprema prueba de amor.”.

En suma, la beatificación de Tarragona nos sumerge completamente en esta inmensa esfera envolvente del amor cristiano de los mártires. Serán más de medio millar de destellos martiriales. Cada uno de ellos reflejará a su modo, con luz y colorido propio y distinto, el amor de Cristo mártir. ¿Qué proyectará Tarragona panorámicamente, al cielo y al mundo entero, a todo el Cosmos? Proyectará un haz de 522 rayos de luz, que unidos complementariamente, mostrarán la fisonomía única y triunfante del amor del divino Crucificado. Brillante éste de hermosura infinita, vislumbrado desde sus reflejos en 522 facetas o caras talladas, preciosas, brillantes, áureas. ¡Alabado sea Jesucristo!

José María Montiu de Nuix, sacerdote, doctor en filosofía, postulador







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