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¿Quién es don Manuel García Morente?
¿Quién es don Manuel García Morente?
En su época fue el catedrático más joven de España. Conocido como el decano por excelencia de su Facultad. Perteneció a los círculos de José Ortega y Gasset y de la Institución Libre de Enseñanza. Fue uno de los grandes filósofos del siglo XX en España.
Por: Dr. José María Montiu de Nuix | Fuente: Catholic.net
Por: Dr. José María Montiu de Nuix | Fuente: Catholic.net

Es evidente que Manuel García Morente es un gran hombre, un gigante, un crack ¿Puede obtenerse una panorámica de su vida en pocas palabras? ¿Podemos encontrar con una mirada de águila unos elementos capitales o puntos elevados desde los cuales todo su ser se esclarezca e ilumine? ¿Podemos, en definitiva, pintarlo en cuatro rasgos? ¿Podemos lograr que vuelva a vivir, que palpite su corazón y que sus labios nos hablen? ¿Podemos resucitar con la pluma a este auténtico maestro del pensamiento?
Cuando un investigador quiere saber de él, suele encontrarse con una abundante bibliografía en la que se trata de su grandísima capacidad intelectual, del importante lugar que ocupa en la historia de la filosofía española, de su obra, de sus cargos y de algunas de sus actividades. Algunos estudios son muy doctos, muy valiosos, pero muy analíticos y muy ceñidos a algún punto muy concreto de su persona o de su obra. Siendo pocos los autores que calan hondo en él, en la totalidad y en la profundidad de su persona. Pero, una personalidad no puede ser sustituida por un monumento, pues, muchas veces, la escultura de un gran hombre para lo que sirve es para que una gaviota se pose sobre su esculpida cabeza. De lo que aquí se trata es de adentrarse en su personalidad, en su entendimiento, en su voluntad, en su alma, en su espíritu, en su ser más íntimo, en el núcleo de su misma persona, en su centro, en su corazón, en los aspectos más profundos del hondón de su realidad.
Manuel García Morente tiene la peculiaridad de haber tenido una gran conversión. Si nos preguntamos por el ser de san Pablo, no responderemos diciendo lo que san Pablo había sido antes de su conversión, ya que para éste todo es basura en comparación a Cristo, su bien supremo. San Pablo expresará en frase sintética la quintaesencia de su propia vida al decir que su vida es Cristo. Lo mismo puede aplicarse a Manuel García Morente, el cual llegó a calificar de criminal su propio y anterior desconocimiento de Cristo, y llegó a llorar grandemente el tiempo que había estado apartado de la fe cristiana. Morente, que había compartido con otros famosos intelectuales españoles un pensamiento que quería ser una alternativa al catolicismo, llegó a ser consciente que la ideología que había estado sosteniendo y acariciando durante tantos años no le podía resolver sus propios problemas existenciales. Su anterior pensamiento fracasaba ante las grandes cuestiones. Llegará a descubrir que sólo Cristo puede resolver los grandes problemas del ser humano. Manuel García Morente ha de ser pues visto, necesariamente, desde lo que ha sido su conversión. En este sentido puede decirse que Manuel García Morente sobretodo es un converso.
La vida de Morente tiene tres etapas. Primera fase: Durante sus primeros años vive en la fe católica, para perderla siendo aún muy joven. Segunda fase: desde entonces hasta la edad de 51 años no cree en la divinidad de Cristo. Tercera fase: Desde esta edad hasta su muerte vivirá de la fe en Cristo. El hilo conductor que atraviesa una gran parte de su vida es su gran sensibilidad hacia importantes valores estéticos, intelectuales y éticos, incluso cuando sus errores intelectuales respecto a la religión cristiana eran inmensos.
Manuel García Morente se convierte al considerar en su imaginación que Cristo crucificado abraza con su amor a la humanidad doliente. Descubre entonces que Cristo es verdadero Dios, Dios real, Dios vivo. Pasará poco tiempo, durante esta misma noche, hasta que llegará a tener una gran experiencia mística de Cristo, la cual expresa diciendo que fue como una caricia infinita que Cristo tuvo la delicadeza de hacerle. Al día siguiente de esta presencia de Cristo decide en correspondencia de amor ser sacerdote. Esto ocurría en 1937, y, pocos años después, en 1940, recibía la ordenación sacerdotal.
Los que conocieron especialmente a Manuel García Morente fueron dos personas: el que fue su director espiritual y también confesor suyo y el que fue su Sr. Obispo. El primero era D. José María García Lahiguera, que después sería arzobispo de Valencia. Este siervo de Dios fue también cofundador de una importante congregación religiosa, tiene introducida su propia causa de beatificación y de canonización, fue gran personalidad eclesiástica y fue amigo de santos. Algunos de éstos muy conocidos, como, por ejemplo, San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. El segundo era D. Leopoldo Eijo y Garay, un gran intelectual e importante Sr. Obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, Patriarca de las Indias Occidentales. A ellos pues es a quiénes especialmente interesa preguntar quién fue como sacerdote Manuel García Morente.
Testimonio del Sr. Obispo Monseñor D. José María García Lahiguera sobre D. Manuel García Morente: Su vida sacerdotal fue "movimiento vertiginoso, siempre ascendente ( ) hacia Cristo. ( ) su espiritualidad, será la de un sacerdote santo, enamorado de Cristo, al servicio de la Iglesia y de las almas". "( ) será siempre un enamorado de Cristo. En su muerte se cumplió: "debe ser muy dulce morir en la paz de Dios; entrar suavemente en la eternidad con la sonrisa en los labios".
Testimonio del Sr. Obispo Monseñor D. Leopoldo Eijo y Garay sobre D. Manuel García Morente: "En el presbiterio fue alta y viva llama de luz y de caridad", "no sabrá vivir sino para Jesús". A D. Leopoldo le afligió mucho el pronto fallecimiento de D. Manuel García Morente, pues "esperaba mucho de él para bien de las almas". Al fallecer "sólo me consoló la idea de que Dios le había llamado a Sí cuando vivía aún en el apogeo de su fervor; de las amorosas emociones del altar se lo llevó a la beatitud del Cielo, "su alma se hallaba en un grado máximo de fervor, ( ) madura para el cielo".
En síntesis, vemos que el cariño de su Jesús le había conquistado. Su corazón había quedado prendado por el Crucificado. Y, gran caballero como era, quiso depositar una linda florecilla en la hendidura del corazón abierto y llagado de Cristo. Más aún, sabemos que la inteligencia de Manuel García Morente quedó fortificada con la enseñanza de un gran teólogo y gran místico, Santo Tomás de Aquino; su corazón quedó apasionado gracias a su personal y propia experiencia mística, a su fervor en la oración y a su amor a la Sagrada Eucaristía. Configurándose su espiritualidad de un modo especialmente cristocéntrico, en torno a la persona misma de Cristo Jesús.
En este año en el que se cumplen los 75 años de su conversión y los 70 años de su fallecimiento, nos preguntamos: ¿quién, pues, fue, en definitiva, Manuel García Morente? Manuel García Morente fue un gran intelectual que en medio de la noche encontró la luz, que más allá de las ruinas clásicas encontró a Aquel que perdura resplandeciente y que es la Vida y la eternidad. La vida de Morente es un verso que se puede resumir con una palabra, con una idea, con una realidad, con una Persona: Cristo. Ser que ciertamente se pronuncia rápidamente, pero que llenó toda su vida y no alcanza a contenerlo todo el universo, ser de infinita riqueza. Por esto, la vida de Manuel García Morente sigue siendo tan actual. Así pues, sólo desde su gran amor a Cristo puede entenderse su personalidad.
Nota: Para una visión divulgativa y sencilla sobre ese personaje puede verse mi libro: "Manuel García Morente, el catedrático. De Cosmovisión sin Dios a llama de amor", Ed. Edicep, Valencia (España) diciembre 2011, 72 páginas. Según el conocido catedrático de metafísica de la Universidad de Barcelona, Dr. Edualdo Forment Giralt, en el prólogo de este libro: Esta biografía "a pesar de su brevedad y de su clara exposición, es, sin duda, de las mejores". Algo más compleja es la biografía que he escrito de Morente (páginas 79-193) del libro Manuel García Morente "Idea de la Hispanidad", Ed. Homolegens, Madrid (España) 2008. Así como el libro de mi tesis doctoral, dirigida por el mismo célebre tomista Dr. Forment: "Manuel García Morente. Vida y pensamiento", Ed. Edicep, Valencia 2010, 428 páginas muy densas.
Cuando un investigador quiere saber de él, suele encontrarse con una abundante bibliografía en la que se trata de su grandísima capacidad intelectual, del importante lugar que ocupa en la historia de la filosofía española, de su obra, de sus cargos y de algunas de sus actividades. Algunos estudios son muy doctos, muy valiosos, pero muy analíticos y muy ceñidos a algún punto muy concreto de su persona o de su obra. Siendo pocos los autores que calan hondo en él, en la totalidad y en la profundidad de su persona. Pero, una personalidad no puede ser sustituida por un monumento, pues, muchas veces, la escultura de un gran hombre para lo que sirve es para que una gaviota se pose sobre su esculpida cabeza. De lo que aquí se trata es de adentrarse en su personalidad, en su entendimiento, en su voluntad, en su alma, en su espíritu, en su ser más íntimo, en el núcleo de su misma persona, en su centro, en su corazón, en los aspectos más profundos del hondón de su realidad.
Manuel García Morente tiene la peculiaridad de haber tenido una gran conversión. Si nos preguntamos por el ser de san Pablo, no responderemos diciendo lo que san Pablo había sido antes de su conversión, ya que para éste todo es basura en comparación a Cristo, su bien supremo. San Pablo expresará en frase sintética la quintaesencia de su propia vida al decir que su vida es Cristo. Lo mismo puede aplicarse a Manuel García Morente, el cual llegó a calificar de criminal su propio y anterior desconocimiento de Cristo, y llegó a llorar grandemente el tiempo que había estado apartado de la fe cristiana. Morente, que había compartido con otros famosos intelectuales españoles un pensamiento que quería ser una alternativa al catolicismo, llegó a ser consciente que la ideología que había estado sosteniendo y acariciando durante tantos años no le podía resolver sus propios problemas existenciales. Su anterior pensamiento fracasaba ante las grandes cuestiones. Llegará a descubrir que sólo Cristo puede resolver los grandes problemas del ser humano. Manuel García Morente ha de ser pues visto, necesariamente, desde lo que ha sido su conversión. En este sentido puede decirse que Manuel García Morente sobretodo es un converso.
La vida de Morente tiene tres etapas. Primera fase: Durante sus primeros años vive en la fe católica, para perderla siendo aún muy joven. Segunda fase: desde entonces hasta la edad de 51 años no cree en la divinidad de Cristo. Tercera fase: Desde esta edad hasta su muerte vivirá de la fe en Cristo. El hilo conductor que atraviesa una gran parte de su vida es su gran sensibilidad hacia importantes valores estéticos, intelectuales y éticos, incluso cuando sus errores intelectuales respecto a la religión cristiana eran inmensos.
Manuel García Morente se convierte al considerar en su imaginación que Cristo crucificado abraza con su amor a la humanidad doliente. Descubre entonces que Cristo es verdadero Dios, Dios real, Dios vivo. Pasará poco tiempo, durante esta misma noche, hasta que llegará a tener una gran experiencia mística de Cristo, la cual expresa diciendo que fue como una caricia infinita que Cristo tuvo la delicadeza de hacerle. Al día siguiente de esta presencia de Cristo decide en correspondencia de amor ser sacerdote. Esto ocurría en 1937, y, pocos años después, en 1940, recibía la ordenación sacerdotal.
Los que conocieron especialmente a Manuel García Morente fueron dos personas: el que fue su director espiritual y también confesor suyo y el que fue su Sr. Obispo. El primero era D. José María García Lahiguera, que después sería arzobispo de Valencia. Este siervo de Dios fue también cofundador de una importante congregación religiosa, tiene introducida su propia causa de beatificación y de canonización, fue gran personalidad eclesiástica y fue amigo de santos. Algunos de éstos muy conocidos, como, por ejemplo, San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. El segundo era D. Leopoldo Eijo y Garay, un gran intelectual e importante Sr. Obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, Patriarca de las Indias Occidentales. A ellos pues es a quiénes especialmente interesa preguntar quién fue como sacerdote Manuel García Morente.
Testimonio del Sr. Obispo Monseñor D. José María García Lahiguera sobre D. Manuel García Morente: Su vida sacerdotal fue "movimiento vertiginoso, siempre ascendente ( ) hacia Cristo. ( ) su espiritualidad, será la de un sacerdote santo, enamorado de Cristo, al servicio de la Iglesia y de las almas". "( ) será siempre un enamorado de Cristo. En su muerte se cumplió: "debe ser muy dulce morir en la paz de Dios; entrar suavemente en la eternidad con la sonrisa en los labios".
Testimonio del Sr. Obispo Monseñor D. Leopoldo Eijo y Garay sobre D. Manuel García Morente: "En el presbiterio fue alta y viva llama de luz y de caridad", "no sabrá vivir sino para Jesús". A D. Leopoldo le afligió mucho el pronto fallecimiento de D. Manuel García Morente, pues "esperaba mucho de él para bien de las almas". Al fallecer "sólo me consoló la idea de que Dios le había llamado a Sí cuando vivía aún en el apogeo de su fervor; de las amorosas emociones del altar se lo llevó a la beatitud del Cielo, "su alma se hallaba en un grado máximo de fervor, ( ) madura para el cielo".
En síntesis, vemos que el cariño de su Jesús le había conquistado. Su corazón había quedado prendado por el Crucificado. Y, gran caballero como era, quiso depositar una linda florecilla en la hendidura del corazón abierto y llagado de Cristo. Más aún, sabemos que la inteligencia de Manuel García Morente quedó fortificada con la enseñanza de un gran teólogo y gran místico, Santo Tomás de Aquino; su corazón quedó apasionado gracias a su personal y propia experiencia mística, a su fervor en la oración y a su amor a la Sagrada Eucaristía. Configurándose su espiritualidad de un modo especialmente cristocéntrico, en torno a la persona misma de Cristo Jesús.
En este año en el que se cumplen los 75 años de su conversión y los 70 años de su fallecimiento, nos preguntamos: ¿quién, pues, fue, en definitiva, Manuel García Morente? Manuel García Morente fue un gran intelectual que en medio de la noche encontró la luz, que más allá de las ruinas clásicas encontró a Aquel que perdura resplandeciente y que es la Vida y la eternidad. La vida de Morente es un verso que se puede resumir con una palabra, con una idea, con una realidad, con una Persona: Cristo. Ser que ciertamente se pronuncia rápidamente, pero que llenó toda su vida y no alcanza a contenerlo todo el universo, ser de infinita riqueza. Por esto, la vida de Manuel García Morente sigue siendo tan actual. Así pues, sólo desde su gran amor a Cristo puede entenderse su personalidad.
Nota: Para una visión divulgativa y sencilla sobre ese personaje puede verse mi libro: "Manuel García Morente, el catedrático. De Cosmovisión sin Dios a llama de amor", Ed. Edicep, Valencia (España) diciembre 2011, 72 páginas. Según el conocido catedrático de metafísica de la Universidad de Barcelona, Dr. Edualdo Forment Giralt, en el prólogo de este libro: Esta biografía "a pesar de su brevedad y de su clara exposición, es, sin duda, de las mejores". Algo más compleja es la biografía que he escrito de Morente (páginas 79-193) del libro Manuel García Morente "Idea de la Hispanidad", Ed. Homolegens, Madrid (España) 2008. Así como el libro de mi tesis doctoral, dirigida por el mismo célebre tomista Dr. Forment: "Manuel García Morente. Vida y pensamiento", Ed. Edicep, Valencia 2010, 428 páginas muy densas.
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