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Capacidad de Amar
Se usa la expresión: “casarse es encontrar la media naranja”. Eso no existe. Lo que existe es “la capacidad de hacerse la media naranja para el otro"


Por: P. Peter Coates | Fuente: Catholic.net




Ser felices en la vida depende de tu capacidad de amar. Hay quienes se refieren a que han cometido un pecado de amor (que es tan contradictorio como decir nieve caliente...). No se puede pecar de amor. Se peca porque no se ama lo suficiente o porque se ama mal, mas no de amor o por amor.

Nunca se puede amar demasiado. San Agustín dice: “Ama y haz lo que quieras”. No hay palabra que se haya desvirtuado tanto como el amor. Mas que educación sexual, hace falta una educación en el amor. El amor verdadero busca la felicidad del que se quiere, es un don sin buscar algo. Quien ama para ser amado no condiciona. No es un contrato. El amor es una entrega apasionada, don y solo don sin pedir nada a cambio. El amor provoca una respuesta de amor, pero no habla del todo quien ama para ser amado, quien condiciona el camino de ida por el precio de vuelta. No es hablar de un contrato 50/50, sino el compromiso de 100 vs. nada.

Amor puro es donación. Que a veces provoca recepción. Amor, en su expresión más hermosa y más plena, es lo que Cristo hizo por nosotros. Por eso nos dice en el Evangelio: “Ámense como yo los amo”. Cuando Él nos ama, no nos ama porque nos necesite o por alguna recompensa o porque seamos buenos, porque nos sigue amando aunque seamos desgraciados. Incluso mientras peco, me sigue amando, pues no me puede no amar, eso es amor. Si queremos ser felices, tenemos que crecer en el amor, hay que amar más. Este amor en el matrimonio es muy real. El noviazgo no es real.

Alguien decía “todo el que se casa, está engañado”. Si ustedes antes de casarse hubieran sabido lo que el otro iba a hacer, ni de locos se habrían casado. Viven en las nubes, pero cuando aterrizan se dan cuenta que se han casado con una persona de carne y hueso, imperfecta y la única manera de amar es amando a una persona imperfecta.

Se usa la expresión: “casarse es encontrar la media naranja”. Eso no existe. Lo que existe es “la capacidad de hacerse la media naranja para el otro”. Eso es lo real. El amor exige sacrificio, pero el sacrificio, la fidelidad y la perseverancia no están a la moda y el divorcio sí lo está.

La historia del check-up de un esposo: La señora va por los resultados de su esposo al médico quien le indica que en verdad su esposo se encuentra muy mal. La señora llora y pregunta que es lo que se puede hacer. El médico le dice que sólo cuidándolo, consintiéndolo y no permitiendo que trabaje más puede durar mas tiempo. La esposa regresa a su casa y le dice a su esposo: “Viejo, te vas a morir...”.

Asusta el número de parejas jóvenes 2-3 años de casados, que se están divorciando. Conocí una pareja que tuvo que casarse, según esto muy enamorados, al menos él. Con las prisas y estrechez económica, la esposa le dijo, “¿Crees que voy a vivir en este mugrero?" ¿Y las muchachas?”, Al poco tiempo vinieron los problemas. Tronaron a los pocos meses.

Qué fácil y común es dar y dar a los hijos. Qué fácil es consentir a los hijos. Consentirlos es prepararlos a un fracaso matrimonial. Debemos educarlos en el sacrificio para que tengan lo que hace falta para aguantar el trote de una vida matrimonial. El matrimonio exige sacrificio. El amor esencialmente es un sacrificarme yo por ti, eso es lo que hace feliz. El sacrificio no es traumante ni amargo, el sacrificio es pleno cuando se hace por amor. El amor al mismo tiempo que es sacrificio, el amor es fiel.

Yo me acuerdo del tema de la fidelidad que era enfocado hacia los hombres, ahora es para los dos. En el caso del hombre, el aspecto físico es lo que más dificultades provoca. En el caso de la mujer, el corazón es donde pisa el cayo: “ninguna mujer vive sin ningún enamorado”. Si el enamorado no llena el hueco, se vuelve vulnerable y entonces puede caer. Hay un testimonio de una persona que llama la atención por quien es: el jefe de una agencia de New York que contrata modelos. Un día le dijo a una chica: nada destruirá más rápido la belleza de una mujer que un lance fuera de su matrimonio. Según él, no hay crema ni polvo en el mundo que duplique el color y brillo tranquilo de una mujer fiel. La infidelidad es mentir, la mentira nunca hace feliz.

Yo conocí un caso que me llamó la atención: una persona buena casi ejemplar, un hombre de oración, de misa casi diario. Él viajaba mucho por trabajo y llevaba siempre un compañero de trabajo para ayudarse a sí mismo al estar lejos de casa. En un momento de sonsera, se metió con una prostituta que resultó ser un muchacho. Al día siguiente se empezó a preocupar si habría contraído el SIDA. Pueden imaginar la escena: Regresar a casa con su mujer y preguntarse si la expone o no. Ahora era el esposo el que ponía pretextos, el que tenía dolores de cabeza y no quería que sus hijos se le acercaran. Pasó el tiempo 1, 2 meses y se dio cuenta que no podía más. Estoy hablando de un bonito matrimonio. Él terminó confesando todo a su esposa. Por fortuna no tuvo nada. Pero una sola infidelidad, una noche, le llevó al infierno y atrás. ¡Qué divertidas son las borracheras de placer! ¿Pero dónde está la felicidad? Es más fácil pagar el precio de la fidelidad, es lo que llena, lo que da gozo, lo que da la capacidad de ver a los ojos.

Cuando fui director de colegio, lo más divertido para mí era cachar a los que robaban exámenes u otras travesuras. Al preguntar quien lo hizo, los miraba, no tardaban más de 30 segundos en delatarse. Qué difícil es la infidelidad, cómo se paga. En Irlanda decimos: “Faraway hills always look green”. Lejos todo es bonito hasta que vez que hay rocas y espinas como en todos lados.

La infidelidad aparte que hace sufrir, pero hace a la gente mensa. Les voy a contar un caso de un señor, abuelo, de familia normal, se metió con la secretaria (siempre es con la secretaria...), y total el hijo se dio cuenta, le di seguimiento a la mujer, le grabó conversaciones con una amiga diciéndole lo bien que le estaba yendo y como estaba cayendo y exprimiendo al viejo. El hijo le llevó la grabación al papá. El señor lo escuchó, se enojó con el hijo y siguió con ella. Si esa no es la mejor definición de ser menso, no sé entonces cual.

Otro señor, se metió con una bailarina de table-dance. Si lo llevaron borracho, OK lo entiendo, pero este señor de posición iba a verla todas las noches. ¿Dónde entra lo moral, no hablo de Dios, sólo del sentido común? La infidelidad es consecuencia de no seguir la exigencia del amor. Este amor se expresa de muchas maneras, con el cariño diario.

Alguna vez le preguntaron a una mujer hermosa y famosa. ¿Cómo es que pudiendo tener al hombre que quieres, te haz mantenido fiel? Respondió: “Saben que estoy enamorada de él, lo admiro tanto porque jamás ha herido mis sentimientos...”. ¡Qué bonito pero qué difícil! Hacer esto todos los días, es amor. Otra expresión es la sexual. El matrimonio no gira alrededor de esto, pero es una parte importante. Puede haber una incapacidad de amar sexualmente. El que no ama en la vida no puede amar a través del cuerpo. El amor corporal es una expresión del amor que se vive todos los días. El amor sexual es buscar la felicidad de mi pareja, no es buscar mi felicidad. En caso contrario, en lugar de ser una expresión de amor, es una manifestación de mero egoísmo. Toda la expresión corporal, lo que sucede hoy en día, no es más que personas que se masturban mutuamente, donde el centro del acto sexual es el placer, no el amor y cuando esto pasa, ni siquiera provoca verdadero placer. Cuando Dios crea este gesto hermoso cuando es un acto verdadero de amor, produce un placer enorme de donación. Cuando es un acto egoísta, deja a la gente tan vacía como siempre.

¿Quieren ser felices? A amar entonces, el que esté dispuesto a salir por la puerta perdiendo será feliz.






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