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Casados pero Felices
Encontrar caminos para recuperar, incrementar e intensificar la felicidad en el matrimonio


Por: P. Peter Coates | Fuente: Catholic.net



El fruto de una renovación matrimonial, no depende tanto del tiempo que tengamos disponible, ni de las cosas que se pudieran decir. El fruto dependerá fundamentalmente de qué tanto estén ustedes dispuestos a pagar el precio. Porque el que más va a aprovechar la renovación es quien al final salga perdiendo. Así es, la reflexión sobre la renovación del águila es un buen ejemplo. Esa es una renovación, darse contra la pared como el águila. La renovación podrá ser tan hermosa como cada cual quiera. El mayor servicio, el mayor bien que pueden hacer para sus hijos es mejorar su matrimonio, aunque sea un poquito, no pidamos milagros. Ese poquito es el mayor beneficio que pueden hacer para sus hijos. El hecho que estén leyendo esto es consolador, porque hay parejas que quieren crecer y ofrecer a sus hijos ese don, ese regalo que es el mayor en estos días. Muchas parejas se dedican a comprar cosas para sus hijos, ese no es el mayor bien. No dependerá de lo que yo les diga, sino de lo que ustedes estén dispuestos a hacer.

Les cuento la historia de una señora de 40 años que le dio un infarto: En el hospital, a punto de operarla, Dios se le aparece. Ella le pregunta: ¿Señor, me voy a salvar? Dios le dijo, “no te preocupes, seguirás adelante”. ¿Señor cuantos años voy a vivir? “Hijita, estate tranquila vivirás otros 40 años”. La operaron salió bien y sabiendo su futuro, la señora pidió aprovechar par a que la prepararan por arriba y por abajo, para sus otros 40 años. Al salir, que la atropella una ambulancia. Al llegar al cielo, le dijo Dios: “Señor me prometiste 40 años...”. Dios le respondió: “Si hijita, pero lo que pasa es que ¡no te reconocí!”
Que esto les pase a ustedes, que sus hijos no los reconozcan a su regreso. El tema: “casados pero felices”, salió de un libro en inglés “How to be happy, go married”. En Irlanda, una muchacha bastante soltera llega con su papá diciéndole “Papá, hay un muchacho que se está fijando en mi, pero el problema es que no es creyente, ni siquiera cree en el infierno...”. El papá respondió: “No importa hijita, cásate con él y pronto creerá en el infierno...”.

En una ocasión, en una preparación matrimonial, me preguntaron qué es lo que se puede hacer en el noviazgo. Les dije que se pueden hacer muchas cosas. Me reiteraron la pregunta: hasta dónde podemos llegar. Les dije pueden hacer todo aquello que los haga plenamente felices. En ese momento los muchachos querían sacarme en hombros del auditorio. Pero les dije, no me han entendido. Una cosa es una borrachera de felicidad y otra es la plenitud. Si voy a una cantina a preguntar a mi compadre si es feliz me dirá que sí. Pero si le pregunto la siguiente mañana y le pregunto, será diferente. Este es un problema principal hoy en día, vivimos de borrachera en borrachera y jamás alcanzamos la plena felicidad. Por eso hacer todo aquello que los haga plenamente felices, hace sentido. San Camilo dice: “Haciendo el mal, se experimenta le placer, sin embargo el placer pasa enseguida y el mal permanece. Hacer el bien cuesta fatiga, sin embargo, la fatiga pasa enseguida y el bien permanece”. Cometer pecados es de lo más sabroso, pero después... Si vivo mi vida de borrachera en borrachera, jamás seré feliz. Para ser feliz hay que pagar un precio y de eso se trata esta plática, de ser felices, ser más profundamente feliz. Ustedes me dirán: Padre usted no conoce mi situación, mi pareja es inaguantable. No están entendiendo el problema, porque tu felicidad depende fundamentalmente de ti, no de los demás, ni de las circunstancias ni de las personas que te rodean. Si tu felicidad depende de otros, serás vulnerable. La felicidad de la que habla Jesús es una que nadie te puede quitar. Mañana tienes cáncer, pierdes un hijo, tu pareja es infiel, Cristo es capaz de dar una alegría que nadie puede quitar. Pero no hablo de una borrachera, hablo de que Cristo te invita a pertenecer a las “ligas mayores” de felicidad, no a una felicidad superficial. Hay que ahondar, subir y romper como el águila. Los invito a romper ese pico para que uno nuevo crezca. ¿De qué depende ese crecimiento de la felicidad o esa capacidad de felicidad en el matrimonio? Quiero hablar de 3 aspectos para alcanzar la felicidad en la vida:

Capacidad de amar: Fidelidad y perdón.

Capacidad de dialogar: Mitos y realidades de la comunicación en el matrimonio

Capacidad de rezar: Dios no es ningún anexo en nuestro matrimonio




 



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