Menu


Fue fundido
np7499


Por: Ángel Espinosa de los Monteros | Fuente: Catholic.net




21. FUE FUNDIDO

Como todos los buenos metales –fuertes, duros, resistentes- ha sido fundido, como “probado” en el crisol. Igualmente todo matrimonio debe estar avalado por un buen y auténtico noviazgo. Hoy a cualquier relación superficial sin grandes metas y objetivos que avalen toda una vida de amor y de entrega, se le llama noviazgo. Yo pienso más bien en una relación seria y honesta.

¡Qué importante es en este sentido recibir un buen curso prematrimonial! Lejos de ser una pérdida de tiempo, es la mejor inversión que pueden hacer los novios, si van buscando aprender qué es el matrimonio, cuáles son los posibles peligros que lo asechan, los obstáculos para una vida feliz en pareja y sobre todo los medios para perseveran en el amor. Además ahí se aprende a conocer mejor al futuro cónyuge, a través de cuestionarios y dinámicas muy interesantes. Es como un curso de capacitación para desempeñar el trabajo en una empresa, sólo que con una importancia abismal.

Un grave error como profesionista te puede llevar a perder el empleo, mientras que una equivocación considerable en el matrimonio puede desembocar en el fracaso conyugal y quizá en la pérdida de toda la familia.

Todo lo que hemos dicho a lo largo de los diversos capítulos, si no ha habido una buena, seria y madura relación de novios, no vale para nada. “Te acepto a ti”... Pero si ni siquiera lo conociste bien, el “te acepto a ti”, ¿de qué te sirve?

Preocupan esos noviazgos, en donde la pareja no se conoce realmente. Sólo se divierten. No ponen los medios para asegurar que haya una perseverancia en el caso de que se concrete el matrimonio. La pasan bien.

Un auténtico noviazgo exige un conocimiento por parte de ambos, muy profundo, no superficial.

Dicen que una muchacha invitó a su novio a la casa, y llegando a la sala le dijo a su papá:

-“Te presento a mi novio”.

El papá fijó su mirada en el novio, medio mal vestido y mal peinado y quizá sin las formas externas básicas de educación, y pensó por dentro: “efectivamente, no-vio”.

Es decir, no vio ni con quién se está metiendo la niña. En las últimas décadas, muchos de los fracasos en el amor se deben a que los novios no se conocieron bien. Hay gente que incluso sufre desajustes psicológicos o tiene grandes carencias en su formación humana: falta de sinceridad, de coherencia, de autenticidad… pero está guapísima, o es bien parecido, (¿parecido a quién?). Hay niños y niñas sin principios claros y firmes, ¡pero bailan muy bien!

Mientras dura el noviazgo, todo se puede detectar y tiene arreglo, si hay madurez. Hay un momento en que esto ya es irremediable y es precisamente cuando se formaliza el matrimonio. Ya te casaste. Por más que quieras minimizar el problema, una ruptura en este momento significa dejar a los niños sin padre o sin madre. Implica caminar nuevamente solo o sola por la vida pero ya a una cierta edad, buscando cómo llenar el vacío que ha dejado la persona con la que te habías comprometido. Un hueco que consciente o distraídamente tú provocaste.

¿Por qué muchos noviazgos son así? Porque se la pasan genial y le dan mucha importancia a lo superficial: si baila, si es muy guapo, si tiene dinero, si es de sociedad, si tiene un “cuerpazo”… y todo esto, después nos deja desilusionados.

Y en esos casos en los que se ha llegado ya a tener relaciones prematrimoniales, todo se complica aún más. La pasión sexual ciega y hace ver más cualidades en la persona con la que se está saliendo de las que en realidad tiene. Se le hermosea. Se le enaltece.
Pero la realidad es que se piensa tanto en el placer sensual del que se está disfrutando cada vez que hay un encuentro, que se olvida investigar si el novio o la novia tienen buen carácter, si es emocionalmente equilibrado, si tiene capacidad de sufrir adversidades, si es simplemente buena gente, noble de corazón, coherente a la hora de cumplir los compromisos.

Cuando ya se han enredado totalmente, emotiva, sentimental y pasionalmente, a veces ya no son capaces de dar marcha atrás en la relación amorosa, y se van “condenando” poco a poco a un seudo-matrimonio, tantas veces incluso por motivos de embarazo o de mero compromiso sentimental.
Conocí a una chica que me decía:

- “Mi novio no tiene estudios, pero va a trabajar. No tiene gran formación, pero es divino. No viene de una familia honesta y trabajadora, pero platica muchísimo. A veces se emborracha… pero yo lo voy a cambiar, estoy segura de que lo voy a cambiar”.
Yo, mientras la escuchaba, atónito, pensaba:
- “Yo también estoy seguro de que lo vas a cambiar, ¡pero lo vas a cambiar por otro”!

Hay cosas que no cambian fácilmente. Hay hábitos, vicios, tan profundos, que difícilmente se erradican. El éxito en el matrimonio depende la mayoría de las veces, de un buen noviazgo: serio, maduro, limpio, en donde la compañía, la convivencia con los familiares y el diálogo sincero que les permita conocerse en profundidad, juegan el papel primordial.

Este artículo es parte del libro "El anillo es para siempre" de Ángel Espinosa de los Monteros

Artículo patrocinado.

Gracias a nuestros bienhechores y su generosa ayuda, hacemos posible la publicación de este artículo.

¡Dona Aquí!






Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!