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Características de la sociedad rural.
Características de la sociedad rural.
El éxodo rural hacia las grandes ciudades y, en ciertos países, hacia el extranjero. Aunque al mismo tiempo, y en no pocos casos, asistimos al fenómeno inverso.


Por: Pedro Miguel López Pérez | Fuente: www.arbil.org




La sociedad rural, según González-Anleo (2), ha entrado en crisis en los países occidentales debido a múltiples causas, entre las que merecen destacarse las siguientes:

- La invasión de la tecnología en las explotaciones agrarias.

-El éxodo rural hacia las grandes ciudades y, en ciertos países, hacia el extranjero. Aunque al mismo tiempo, y en no pocos casos, asistimos al fenómeno inverso. Es decir gente que abandona la ciudad para regresar al campo, si bien con todas las comodidades y el confort.

-La conciencia que va tomando el campesino de que ya no constituye la "base nacional" del país respectivo y de que su fuerza tiene desde ahora que provenir de los grupos de presión política de la comunidad rural que consiga formar y hacer intervenir con éxito en la política nacional. Es obvio que, hoy por hoy, es cada vez menor el peso de la agricultura, incluso en el mundo rural.

-La influencia de los medios de comunicación de masas, que está llevando a las comunidades agrarias los modos de pensar y de comportamiento de las grandes confrontaciones urbanas. Aquí, como hemos apuntado anteriormente cobra especial relevancia el proceso de globalización que tiende a una homogeneización, a escala planetaria, en cuanto a patrones de conducta y valores se refiere; eliminando o difuminando las barreras que tradicionalmente separaban al mundo rural del urbano.

Pero según González-Anleo por debajo de los cambios citados subsiste una sociedad rural tradicional que cambia con gran lentitud y notable resistencia sus esquemas sociales. El medio rural continúa siendo predominantemente homogéneo, homogeneidad condicionada por los factores siguientes:

-Una densidad de población baja o muy baja por Km2, lo que significa en muchas ocasiones un notable aislamiento de sus habitantes.

-Una gran escasez de servicios y equipamiento social y cultural. Dicha escasez es cada vez menor, debido principalmente a la toma de conciencia de los habitantes del medio rural que se resisten a ser tratados como ciudadanos de segunda y aspiran a los mismos servicios y equipamientos de los que goza el mundo urbano.

-Una fusión de las áreas destinadas a la vivienda, en fuerte contraste con la especialización que caracteriza a las zonas urbanas y que inyecta mayor agilidad y dinamismo a las relaciones sociales. Tradicionalmente la casa rural hacía las funciones de vivienda, almacén, granero, y contaba con dependencias para el ganado, la maquinaria y los aperos de labranza. Con lo que los instrumentos de trabajo estaban muy vinculados a la vida cotidiana, no como en las ciudades donde las zonas de trabajo están claramente diferenciadas de las viviendas.

-Una fuerte presión del medio social sobre el habitante, lo que se traduce en el predominio del hombre dirigido por tradiciones , según la terminología empleada por Riesman.

-Su situación periférica: el centro de las decisiones esenciales que afectan al habitante del campo está siempre fuera del campo, sin contar muchas veces con el campo y sin que sus moradores sepan por qué ni cómo se han tomado, ni qué hay que hacer para contrarrestarlas o combatirlas. El último ejemplo de que esto es así lo tenemos en la reforma laboral y la modificación del subsidio agrario. Los afectados directamente por la misma perciben que dicha reforma se ha hecho a sus espaldas, que nadie les ha consultado y que sus quejas y alternativas no son atendidas. Esta situación se traduce muy frecuentemente en cuatro "sentimientos sociales típicos" (3): de impotencia frente al centralismo (bien del Estado, bien de la Comunidad Autónoma de turno); de fatalismo político consiguiente; de sentimiento de hostilidad y agravio comparativo frente a la gran ciudad; y el c onvencimiento de indefensión y de ser explotados.

En la sociedad rural predominan las relaciones primarias, lo que en principio es una considerable fuente de ventajas: el individuo se siente más arropado por el grupo y con mayor capacidad para expresarse a los otros, ya que en ese tipo de relaciones se pone más cantidad de personalidad en el trato con los demás. Por otra parte -y éste es el lado negativo- el predominio de estas relaciones y el control ejercido por el grupo sobre la persona contribuyen por igual a configurar la fisonomía, a veces " antipática ", de los pueblos e incluso de las pequeñas ciudades, fisonomía caracterizada por la envidia, la maledicencia y la falta de libertad personal para comportarse de una manera espontánea.

Otras características de la estructura social de las zonas rurales son las siguientes:

-Una diferenciación social muy atenuada, debido a una ausencia considerable de los sectores secundario y terciario de le economía. Esta falta de diferenciación social estaba reforzada por la tendencia al autoconsumo y la autoprovisión de los medios e instrumentos necesarios para el trabajo. Las unidades familiares tendían a ser autárquicas, lo que en la práctica significaba que las relaciones sociales empezaban y acababan en el perímetro del mismo pueblo. Esto lógicamente hoy ya no se da con tanta intensidad, aunque sigue siendo claro el predominio del sector primario en el mundo rural. Un predominio que se debe más al peso de la tradición, los usos y costumbres que a la importancia real del sector agropecuario en la economía.

- Una fuerte endogamia en el seno de la comunidad rural, lo que contribuye a una movilidad social escasa. Esta endogamia, que hoy es cada vez menor, se ha expresado en otras épocas en variedad de ritos y costumbres que en ocasiones tienen como finalidad expresar con toda claridad la voluntad firme de la comunidad rural de intervenir en el noviazgo y el matrimonio de la pareja y de negarle un carácter interpersonal, que en la gran ciudad sería indiscutible.

- Una estratificación social caracterizada por una menor distancia social entre las clases sociales, menos diferenciadas que en la ciudad.

- Una mayor solidaridad social en las comunidades rurales, debida en parte a que los factores que provocan el fatalismo -catástrofes naturales, arbitrariedad de la naturaleza, decisiones lejanas de los poderes centrales- descargan por igual sobre todos.

Hablar hoy del hombre del campo como de una realidad unívoca y constante no tiene sentido. Cabe, sin embargo, intentar una caracterización sociológica del habitante de las zonas rurales que nos permita una más acertada comprensión del mismo, basándonos en lo que de una manera genérica es común a todos ellos: el habitar una pequeña unidad de población y el tener como profesión lo que los economistas denominan una ocupación perteneciente al sector primario. Aunque como ya hemos dicho, en la actualidad no podemos circunscribir el mundo rural exclusivamente a la agricultura, debido a una mayor interrelación entre mundo rural y urbano, la influencia de los medios de comunicación, la denominada sociedad de la información y el proceso de globalización.

Según González-Anleo (4), tradicionalmente, las características propias del hombre del campo eran:

-Pobreza de pensamiento (expresión que dicho sea de paso me parece tremendamente injusta y peyorativa), debido en gran medida a la no necesidad de tomar iniciativas, ya que día tras día todo es igual, todo es repetir gestos transmitidos de generación en generación. Además están ausentes, en general, del mundo político y social del país. El ambiente del pueblo suele ser tranquilo y sin estridencias ni acontecimientos inéditos, y esto significaba ausencia de crítica profunda, de reflexión y de reacción personales.

- Una segunda característica es el tipo de religiosidad, frecuente en el mundo rural, la llamada religiosidad cosmo-vital o popular. Un tipo de religiosidad utilitaria, que lleva consigo por un lado una multiplicación de " intermediarios " de todo tipo, los santos y patrones, más " accesibles " que Dios, concebido como inabordable; y por otro una multiplicación de ceremonias y ritos adecuados para cada tipo de necesidad.

- Una tercera característica del hombre del campo sería el fatalismo vital, debido a una conjunción de factores, pero sobre todo a que los habitantes del pequeño pueblo se sienten manipulados, dirigidos y en muchas ocasiones explotados por "los de la ciudad", ya que las decisiones que más afectan a la vida campesina se suelen tomar fuera del campo.

Por último, otras características que, siempre según González-Anleo, constituyen o han constituido la psicología especial del hombre del campo y que nos ayudan a entender su comportamiento y sus reacciones son las siguientes:

- El empleo del mote, sobre todo en el caso de los hombres. Procedimiento que entre otras cosas ayuda a identificar a la persona de que se habla y a fijar su conducta y ofrecer una clave para entenderla.

- La pobreza de información y de comunicación, debido en gran parte a un bajo nivel cultural, a la frecuente soledad en el trabajo y a las deficiencias en los medios de expresión personal. Es muy posible que por debajo de esa pobreza discurra una gran riqueza imaginativa, que rara vez encuentra cauces adecuados.

- Una doble moral sexual, para los hombres y las mujeres, y en general una enorme diferenciación entre las pautas de conducta de ambos sexos.

- Una gran valoración de la experiencia: el mundo rural está generalmente convencido de que sólo las personas con experiencia están capacitadas para formar, informar, aconsejar, dar órdenes, etc. Esta supervaloración de la experiencia, que sigue evidenciándose en el medio rural español, conduce a una especie de autarquía de lo local, y de ahí el recelo ante quien viene con novedades, ante el innovador, etc.

Es de justicia señalar los notables cambios que se han producido en casi todas las características descritas. Obviamente, salvo excepciones como la citada valoración de la experiencia, todas estas características están en franco retroceso, cuando no han desaparecido casi por completo.


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