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Sociedad rural frente a sociedad urbana.
Sociedad rural frente a sociedad urbana.
Para una mejor y más completa comprensión del mundo rural, exponemos a continuación las características propias de la sociedad urbana frente a la rural.


Por: Pedro Miguel López Pérez | Fuente: www.arbil.org




Convergencias y divergencias en el continuo rural-urbano.
Para una mejor y más completa comprensión del mundo rural, exponemos a continuación las características propias de la sociedad urbana frente a la rural. Características que nos ayudan a entender mejor los problemas socioeconómicos de las ciudades, y en ocasiones por contraposición los del campo, son las siguientes:

- La ciudad es centro de producción, información, decisión y acumulación de capital. La ciudad ha representado durante mucho tiempo el ideal de la vida social, en cuanto en ella se concentran con especial intensidad las relaciones sociales, las comunicaciones y la cooperación entre los hombres.

- En la ciudad existe una gran división del trabajo, lo que conduce a una mayor diversificación social.

- Una gran movilidad caracteriza a la sociedad urbana, sobre todo a la de grandes dimensiones. Esta movilidad se realiza en tres coordenadas: la geográfica, la ocupacional y la social: es decir, el hombre urbano cambia con relativa frecuencia de lugar de residencia, de tipo y lugar de trabajo y de posición o estatus social. Esto significa, entre otras cosas, que el hombre de la ciudad tiene por lo general menos " raíces " que el hombre de campo. Este mayor desarraigo del hombre de la ciudad se traduce con dolorosa frecuencia en fenómenos de desorganización social. Crisis de la familia, delincuencia juvenil etc.

- Frente a los controles directos y externos propios de las comunidades rurales, la ciudad se caracteriza por el predominio de los controles indirectos e internos, o por la ausencia generalizada de todo tipo de control social sobre la conducta del individuo.

- Predominan en la sociedad urbana las relaciones secundarias frente a las relaciones primarias propias de las pequeñas comunidades rurales. Las relaciones secundarias están caracterizadas por el anonimato en los contactos interpersonales y la segmentación de los roles, es decir la resistencia del individuo a volcarse con toda su personalidad en sus relaciones sociales. Este anonimato y despersonalización conducen en no pocas ocasiones a una situación de anomía: la persona humana se siente como desamparada, perdida, no sabe a qué atenerse en diferentes situaciones, porque no ve con claridad qué normas o principios seguir, no sabe a quién recurrir en momentos difíciles, etc.

Estas cinco características no pretenden agotar la problemática de la ciudad moderna, ni tampoco responden con toda justicia a lo que la sociedad urbana significa hoy para el hombre medio. Las ventajas de vivir en una ciudad son innumerables: mayores posibilidades culturales, abundancia de todo tipo de servicios, ambiente de libertad personal inimaginable en las zonas rurales, facilidades superiores para ascender en la escala social, mayores oportunidades educativas, horizontes sociales mucho más abiertos, etc.

Todo este conjunto, entre otras muchas cuestiones, es precisamente lo que explica el atractivo incoercible de la ciudad sobre el hombre del campo y el despoblamiento de éste. Pero hay que reconocer que la exposición de los problemas de la gran ciudad no se han agotado con la lista anterior. En la que podríamos llamar nueva problemática de las grandes concentraciones urbanas, habría que señalar los puntos siguientes:

- La contaminación ambiental, que se despliega en múltiples direcciones: atmósfera, ruido, agua, etc.

- La escandalosa contradicción -tan frecuente en España- entre una zona residencial, generosamente dotada de infraestructura viaria y social, pero muy poco poblada, y el casco y áreas periféricas modestas, muy congestionadas de población, pero muy poco atendidas en todo lo que se refiere a comunicaciones, servicios sociales, zonas verdes, etc.

- El deterioro progresivo de la ciudad, de la que huyen las clases sociales altas para instalarse en urbanizaciones y zonas residenciales menos contaminadas y congestionadas, abandonándola a las clases modestas y a los servicios administrativos, comerciales y a todo tipo de industrias. Estamos asistiendo a una huida de las clases sociales más elevadas no sólo a urbanizaciones y zonas residenciales, sino incluso al campo. Pero eso sí, un campo que podríamos calificar casi de " diseño exclusivo " y que por supuesto, como ya hemos señalado anteriormente, cuenta con todas las comodidades y el confort. El urbanista español Gaviria ha empleado el término "ideología de la clorofila" para exponer este fenómeno de huida de la gran ciudad por los pudientes y los ricos, buscando aire limpio, zonas verdes, espacios libres, etc. Huida explotada muchas veces por especuladores que prometen lo que nunca han tenido intención de dar.

- La increíble congestión de la gran ciudad, que constituye probablemente el problema más agobiante para los técnicos y administradores municipales. Los expertos en urbanismo y en demografía confeccionan ya la lista de las grandes megalópolis del futuro, futuro que en algunos casos es ya realmente presente.

Vemos que las antaño diferencias abismales entre mundo rural y urbano van desapareciendo, y en ocasiones a pasos agigantados, debido a la conjunción de los fenómenos ya apuntados: mundialización de la economía, de los patrones de conducta y los valores, influencia omnipresente de los medios de comunicación y lo que se ha dado en llamar sociedad de la información. En la denominada " Aldea global" las hace años prácticamente infranqueables fronteras entre mundo rural y urbano se están difuminando de manera acelerada, aunque el mundo rural en buena medida continua preservando algo de su idiosincrasia característica.




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