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Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y Responsabilidad Social Corporativa
Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y Responsabilidad Social Corporativa
Breves apuntes de los campos que abarca y sus relaciones


Por: Javier Pueyo Usón | Fuente: Arbil.org



La cuestión social

La revolución industrial del siglo XIX desarrollada en parte de Europa y América, unida a un capitalismo salvaje fruto de una mentalidad individualista e utilitarista creó la llamada “cuestión obrera”. La explotación del hombre por el hombre, la lucha de clases, la riqueza de unos pocos a costa de la miseria de muchos, la situación del proletariado clamaban al cielo (como hoy lo hacen la división del mundo entre el Norte desarrollado y el Sur subdesarrollado). Los socialistas autollamados científicos, liderados por Marx y Engels, en el Manifiesto comunista, denunciaron la situación injusta y llamaron a la revolución, que se materializó, por primera vez, en la Rusia de 1917 dirigida por Lenin.

Los socialistas, llamados utópicos, anteriores a los marxistas, ofrecieron sus alternativas al sistema. También los cristianos, inspirados por la Palabra de Dios, los padres de la Iglesia, los teólogos de la Edad Media (en concreto Sto. Tomás de Aquino), despertaron su conciencia, y se hicieron reformadores. Se puede citar como ejemplo a Federico Ozanam, laico, profesor y reformador (entre otras obras creó las Conferencias de S. Vicente de Paúl, todavía activas).

Esta conciencia social se fue transmitiendo a las leyes. Se permitieron los sindicatos, para defender a los trabajadores, surgió el Derecho del Trabajo, y se legislaron normas laborales.

León XIII en su profética encíclica “Rerum Novarum”, de las cosas nuevas, de 1891, texto valiente y clarividente, preparó el desarrollo de la moderna “Doctrina Social de la Iglesia” (DSI), que será continuada por los Papas sucesivos hasta la “Deus est caritas” del Papa Benedicto. No entro en su desarrollo histórico en este artículo.

La doctrina social de la Iglesia.

La DSI es un servicio desinteresado que la Iglesia ofrece según las necesidades de los lugares y los tiempos. Responde a los problemas de la sociedad a lo largo de su historia. No es un sistema abstracto, cerrado y definido, sino concreto, dinámico y abierto.

La empresa capitalista es una institución de derecho privado en la que se defiende la propiedad privada de los medios de producción. Se pretende suavizar el contrato de trabajo con elementos del contrato de sociedad reformando la empresa para superar la confrontación de los trabajadores y los propietarios del capital y para lograr una mayor participación de los primeros. “El trabajo, por su carácter subjetivo o personal, es superior a cualquier otro factor de producción. Este principio vale, en particular, con respecto al capital” Compendio de la DSI 276.

El ideal es transformar a la empresa en una verdadera comunidad humana y humanizadora, compuesta de personas libres y autónomas, en medio de una sociedad abierta y pluralista, propiciando un esfuerzo creativo, más participado y responsable, por el que se consiga una producción eficaz de bienes y servicios. La finalidad de la empresa no es simplemente la producción de beneficios, sino su existencia misma como comunidad de personas que, de distintas maneras, buscan la satisfacción de sus necesidades fundamentales y constituyen un grupo particular al servicio de la sociedad entera. La persona, como centro de la empresa, y de la vida social en general, es superior a las cosas, el trabajo prima sobre el capital, la ética sobre la técnica, el espíritu sobre la materia. “El trabajo humano no sólo procede la persona, sino que está también esencialmente ordenado y finalizado a ella” Compendio de la DSI nº 272

El trabajo debe respetar los derechos humanos que, basados en Dios mismo, son consecuencia de la dignidad del hombre. “El trabajo humano no sólo procede la persona, sino que está también esencialmente ordenado y finalizado a ella” Compendio de la DSI nº 272. De las distintas visiones del hombre, la tradición judeo-cristiana, que comparto, lo declara como “imagen de Dios”, valor absoluto y, por tanto, un fin en sí mismo. La libertad es el gran don del hombre que en conciencia, debe elegir el bien presentado por la razón. Se entiende que la conciencia está formada de acuerdo a la ley natural.

Un principio básico es la participación de los trabajadores, como se ve en el siguiente texto: “La relación entre trabajo y capital se realiza también mediante la participación de los trabajadores en la propiedad, en su gestión y en sus frutos” Compendio nº 281

La DSI, en su encíclica “Laborem exercens” distingue la actividad personal (trabajo subjetivo), el objeto sobre el cual actúa esa actividad (aspecto objetivo) y el medio por el cual actúa (aspecto instrumental). En el trabajo actúa todo el hombre. La dignidad del trabajador radica en su dimensión subjetiva. El trabajo se deshumaniza cuando prevalece una civilización materialista, que lo considera como mero medio de producción. El trabajo considerado como servicio a los demás, desarrolla la inteligencia y robustece la voluntad. Contribuye a la propia perfección, cuando se ofrece a Dios y redime al hombre colaborando con la creación.

La responsabilidad social corporativa, ¿responde a la DSI?

Wikipedia la define como: “el conjunto de prácticas y sistemas de gestión que persiguen de forma voluntaria la sostenibilidad económica, social y medioambiental de la empresa y la interacción con los grupos de interés que operan en el ámbito de las operaciones de la empresa”. Me voy a centrar en el grupo de interés del trabajador.

La DSI considera los valores de la equidad, la participación de los trabajadores y la búsqueda de intereses colectivos. Independiente de si se gana dinero o no, la persona es el fin último y sus derechos se derivan de su dignidad inalienable. Ej. La sensibilidad al medio ambiente, la oposición al trabajo infantil son factores a los que la empresa responde requerida por los clientes concienciados en estos temas.

Coyuntura vs permanencia. La protección a la persona, la importancia del trabajador siempre, por definición de la DSI, será así, mientras que la RSC mira la coyuntura, depende de lo que piensen los clientes y accionistas en ese momento.

Instrumental vs. Normativa. La persona según la RSC es un medio para el fin de la empresa (ganar dinero y permanecer en el mercado). En la DSI se defiende por principio, es un fin en sí misma, a la que cualquier medio debe someterse, según el viejo principio de “el fin no justifica los medios”.

Participación. Debido a que la persona es protagonista tiene derecho a participar en las decisiones empresariales, según la DSI. Cooperativas, como el grupo Mondragón, se han constituido de esta forma. La autogestión es un valor en sí mismo. La empresa capitalista, sin embargo, no tiene por qué ofrecer esa gestión del personal en las decisiones de la empresa, competencia de la Dirección y el Consejo de Administración.

Responsables somos todos

Se podría hablar de clientes responsables, que elijan consumir e invertir en marcas de empresas responsables. No se puede exigir a las empresas una mayor exigencia que la de los ciudadanos.

El poder de los trabajadores es crear sindicatos responsables, que atiendan no sólo a los intereses de los trabajadores de la empresa sino al del conjunto, incluyendo parados y trabajadores del llamado tercer mundo. El poder de los consumidores está en agruparse en asociaciones desde las que exigir estos valores. El poder de los ciudadanos es elegir a sus representantes mediante el voto.

Además de todo ello queda el testimonio personal. No puedo cambiar mi empresa, pero sí mi puesto de trabajo. No puedo vencer el consumismo reinante consecuencia de una propaganda apabullante, pero puedo ser austero. No se puede menospreciar lo pequeño, porque como decía Schumacher, en su famoso libro, lo pequeño es hermoso. Muchas cosas pequeñas quizá no cambien el mundo pero ayudan a hacerlo más habitable. La alegría también se basa en seguir la conciencia cuidando los detalles, como ofrecer y acabar una tarea, prestar un servicio con buena cara, cumplir los horarios y normas laborales. En definitiva, tener en cuenta al otro y sus necesidades en las relaciones personales de esta comunidad humana que es la empresa.
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