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Códigos de ética: ¿necesidad o moda?
Códigos de ética: ¿necesidad o moda?
Artículo de Hécto Zagal Arreguín en el que explora la promoción de los códigos de ética y la situación empresarial mexicana.


Por: Héctor Zagal Arreguín | Fuente: www.usem.org.mx



Hace tiempo, una empresa acudió a mí solicitando, "contra reloj", la elaboración de su código de ética. Se avecinaba una junta de accionistas y el director general deseaba presentar los lineamientos éticos de la compañía para su aprobación. Dos cosas me extrañaron de la petición. Primero, la premura del encargo (dos semanas). Segundo, el poco involucramiento de la dirección; encargaba un código de ética con la misma atención con la que se elige el menú de la comida de los accionistas.

¿Por qué algunas organizaciones mexicanas redactan sus códigos de ética de una manera superficial? La globalización del mercado ha incrementado las exigencias formales de una business ethics y las empresas mexicanas requieren modernizarse también en este punto, Basta pensar, por ejemplo, en el International Code of Ethics for Canadian Business o el Code of Ethics on International Business for Christians, Muslims and Jews (1993), y el atraso respectivo en nuestro país. La presión internacional no sólo se hace sentir en los precios del petróleo, sino también en la necesidad de fomentar una cultura ética en las organizaciones mexicanas. Fue bochornoso que en un reciente estudio sobre corrupción, México ocupara un vergonzoso sexto lugar (no faltó el malicioso que apuntara "en verdad, debía haber ocupado el tercer lugar de corrupción, pero sobornó al jurado...").

México presenta un grave atraso en códigos de ética para organizaciones y es necesario que los CEOs reflexionen sobre las pautas éticas de sus empresas.

Los códigos de ética deben incidir en la estructura de la organización y en la vida de los individuos. Basta ya de fachada de "moralina" sobre un edificio herrumbroso y viejo.

Los códigos de ética en la empresa mexicana
La promoción de los códigos de ética tienen tres dificultades propias de la geografía empresarial mexicana.

1. Las empresas multinacionales no suelen preocuparse por adecuar la redacción de sus códigos al ethos mexicano. Aun cuando existan valores éticos universales, es igualmente cierto que conviene una adaptación al entorno sociocultural.

2. La empresa familiar tradicional es renuente a un código de ética por dos motivos. Primero, un compromiso ético público tiende a considerarse como una irrupción en la privacidad e intimidad de la familia.

Segundo, la empresa familiar frecuentemente ha crecido sin un acta fundacional, sin un desarrollo cultural programático, y por lo tanto, es difícil que los directivos acepten una refundación (y la elaboración de un código de ética es, en cierto sentido, una refundación).

3. La microempresa está escasa de recursos humanos y demasiada atareada por la realidad inmediata (nómina, impuestos, cobranza), para encontrar el tiempo necesario para la redacción de un documento.

Un código de ética es la máxima expresión de la cultura de una empresa. Es una descripción de los valores que son aceptados por la corporación y por cada uno de los empleados y propietarios. Es, por tanto, un compromiso de la corporación con los accionistas, con los empleados, con los proveedores, con los clientes, con la sociedad civil y con el gobierno.

Elaborar un código de ética es -debe ser- una tarea incómoda, pues la empresa, sea cual fuere su tamaño, expone públicamente su visión de los negocios y los compromisos que adquiere al desarrollarlos. Los códigos de ética hacen vulnerable a una empresa, pues a partir de entonces se le podrán recriminar con mayor facilidad sus defectos en el cumplimiento de sus contratos y su posible falta de coherencia entre sus principios y sus acciones. El código de ética de una empresa es el arma legítima que se podrá esgrimir contra ella misma.

En este sentido, es mucho mejor no elaborar un código que elaborarlo y no cumplirlo. El incumplimiento habitual de la ley es abuelo de la corrupción y padre del escepticismo. Un código ético que no se respeta se convierte en pura retórica, que deteriora la imagen de la empresa (en lugar de mejorarla, como quieren algunos consultores). Fomenta la desconfianza y desprecio hacia la dirección y cuesta dinero (pues mantener la "pantalla" retórica de la ética empresarial exige consultores, coloquios, juntas, publicaciones).

Consejos
1. Paradójicamente, lo más importante de un código de ética no es el resultado final (las normas escritas), sino el proceso de elaboración. Elaborar un código de ética es un autoexamen, un autodiagnóstico. La elaboración de un código de ética es uno de esos momentos privilegiados en la organización para juzgarse a sí misma y tomar conciencia de su situación ética y de los compromisos que está dispuesta a adquirir.

2. Elaborar un código de ética no es comprar un producto cualquiera. Ni siquiera es una consultoría tradicional, donde se propone un problema a un consultor y se le pide un consejo para encontrar la solución. Se trata de una toma de conciencia de la organización. En consecuencia, es absurdo que los niveles ejecutivos superiores sean ajenos al proceso de elaboración. Suele ser poco eficaz ofrecer a la dirección general un código "hecho", "terminado". La dirección general debe estar dispuesta a invertir tiempo pensando y discutiendo los compromisos que va a adquirir y los valores que va a reconocer la corporación.

3. Así como es conveniente que la dirección general esté involucrada en la elaboración, es igualmente conveniente que una persona ajena a la organización lo esté también. "Nadie es buen juez en causa propia", y la elaboración es, en cierta manera, un juicio. ¿Qué somos? ¿Qué seremos? ¿Qué queremos ser?

El agente externo tiene cinco tareas:
• Garantizar la objetividad (las organizaciones difícilmente reconocen fallos éticos)
• Elevar las metas (las exigencias de la operación cotidiana son absorbentes y se pierde horizonte; un muro nos parece infranqueable porque tenemos los ojos pegados a él)
• Facilitar la comparación con otras organizaciones similares, y
• Lograr una redacción precisa y refinada (advertencia: ¡no es un contrato legal!).

4. Los códigos de ética deben establecer estándares precisos y claros de la conducta de empleados proveedores y clientes. (¡Sí, también de los clientes!: ellos contribuyen decididamente a dibujar la fisonomía ética de una empresa. No es lo mismo tener como cliente a una empresa japonesa que a un gobierno africano; los clientes aportan unos valores éticos a la empresa). De los principios de un código de ética debe ser posible deducir criterios para calificar el desempeño ético de un gerente de compras, de un consultor o de un empleado de mantenimiento.

5. Un código de ética debe explicar las consecuencias de su violación. Un código no es un espantajo de trapo que "asusta" a los gerentes de compras que comen opíparamente a costa de los proveedores. Los espantapájaros se colocan para asustar con su presencia; un código de ética, por el contrario, es un instrumento de gobierno. El documento debe especificar qué pasa cuando alguien infringe una norma.

6. Los códigos de ética sólo son efectivos cuando operan completamente entendidos por los empleados. Especial atención debe ponerse en los niveles operativos de baja escolaridad. Deben diseñarse planes de divulgación adaptados a la formación profesional de tales niveles. También debe estudiarse un modo para que proveedores y clientes conozcan el código de ética. En el caso de proveedores estrechamente vinculados por el volumen de sus ventas a la empresa, no debe desdeñarse la posibilidad de organizar juntas y reuniones ex profeso para ellos con el fin de involucrarlos en la elaboración del código.

7. Se deben contemplar canales adecuados para informar sobre la infracción de los lineamientos éticos. Desafortunadamente, la línea de mando regular no suele ser la más adecuada para transmitir esta información. En cualquier caso, estos informes no deben ser tratados como delación. La dirección debe promover un ambiente donde estos reportes sean esperados, aceptados y elogiados. El informante no es un delator, ni un traidor. Reportar una infracción no debe considerarse una excepción. La recopilación de dicha información es una cuestión delicada, que requiere de tacto, pues puede convertirse en una fuente de conflictos (la denuncia como lucha por el poder) o en un hoyo negro (nadie se anima a reportar un incidente, porque no hay un canal confidencial). El tema merece un trabajo especial.

8. Deben programarse "auditorias" éticas periódicas para revisar, cuando menos una vez al año, el cumplimiento, aceptación y problemas de su código.

Estas reuniones son un buen momento para pensar en las posibles dificultades del próximo período. La promoción de valores en una organización también requiere de una planeación. Los escenarios también influyen en los comportamientos éticos de los individuos. Existe una planeación estratégica en la promoción de valores.


Valor y precio
Una colega gusta repetir a los empresarios que la consultan, "si los 10 mandamientos no han eliminado la falta de ética, menos podemos esperar de un código empresarial". Mi amiga tiene razón en un punto, los códigos de ética no son soluciones mágicas. No obstante, juegan un papel crucial en la empresa: llevan a una toma de conciencia y constituyen un punto de referencia.

Muchas empresas transigen con prácticas inmorales no por mala voluntad, sino por la ausencia de parámetros éticos explícitos. La ética es un constitutivo de la política y dirección de empresa. El director tiene la obligación de explicar a empleados, proveedores y clientes cuáles son las reglas éticas del juego.

Finalmente, salgo al paso a un mal entendido. Los códigos de ética no deben medirse por sus resultados económicos (no deben evaluarse con criterios de rentabilidad, como si fueran una inversión en bienes raíces o dólares). Escribió Antonio Machado: "Sólo el necio confunde valor y precio´´. Y los códigos de ética son asunto de valores.

Si quieres saber más te invitamos a conocer el sitio de USEM www.usem.org.mx o contactar directamente a sus expertos en contacto@usem.org.mx

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