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Ética y Economía, por una Economía al servicio de todos los seres humanos.
Ética y Economía, por una Economía al servicio de todos los seres humanos.

Artículo del empresario cristiano Raúl Vergara que explora el tema de la economía, la calidad humana y la contribución que puede hacer en el ámbito social el empresario católico.


Por: Raúl Vergara | Fuente: Empresario Cristiano, www.usec.cl



Introducción
La actividad económica es una dimensión esencial de la vida social de las personas. Somos seres inacabados, incompletos, limitados, que necesitamos alimentarnos, vestirnos, cuidar nuestra salud, crecer no sólo en edad sino en ciencia y sabiduría. Necesitamos vivienda y recreación, caminos y medios por dondetransitar y poder intercambiar nuestrosproductos.

Necesitamos comunicarnos con los demás. Necesitamos mejorar las herramientasy medios con los que trabajamos, avanzar en conocimiento y uso de latecnología, vivir una vida social mejor, con más justicia e igualdad de oportunidades para todos.Necesitamos seguridad social y jurídica, y también mejorar nuestra autoestima. Necesitamos crecer en la calidad de nuestras relaciones sociales. Necesitamos aprender a solucionar de manera dialogal y pacíficalas controversias. Para poder satisfacer estas y otras tantas necesidades disponemos de conocimientos acumulados a lo largo del tiempo, a los que tenemos acceso a través de la tradición y de la educación formal.Tenemos acceso a medios e instrumentos técnicos con los que trabajamos y disponemos de nuestra inteligencia,trabajo y esfuerzo para obtener los bienes y servicios que necesitamos.

Es así como transformamos materias primas y productos intermedios en bienes y servicios para satisfacer nuestras necesidades materiales. Hoy producimos muchísimos más bienes que hace 100 años. Y los solemos distribuir principalmente a través de mercados libres y abiertos, para que a través de suconsumo podamos satisfacer nuestras necesidades, desarrollarnos comopersonas que comparten una sociedad y vivir una vida con mejor calidad humana.

2.- La economía, junto con ser una actividad humana permanente,desde el siglo XVIII hatratado de convertirse enuna “ciencia”, es decir, en un conocimiento riguroso, analítico y comprobable de cómo realizar en mejor forma las actividades productivas, distributivas y de consumo. La ciencia económica moderna intenta estudiar y medir los fenómenos económicos, en forma semejante a como lo suelen hacer las ciencias naturales. ¿Qué estudia la ciencia económica? La manera como las personas y los pueblos satisfacemos nuestras necesidades, produciendo mediante nuestro trabajo bienes y servicios con recursos escasos.

Si no existiera la escasez, no habría problema económico y no nos preguntaríamos acerca del uso socialmente mejor de esos recursos.

Los recursos escasos son recursos naturales no renovables, como el petróleo o el cobre. Y también son escasos aquellos recursos de los que aún no conocemos bien su ciclo de reproducción, como nos sucede con recursos pesqueros. Pero indudablemente, uno de los recursos más escasos suele ser el conocimiento humano, tan importante y tan desaprovechado, aún cuando nos entregala información de cómo hacer mejor los procesos y su difusión. El tema central de la economía como ciencia es como satisfacer necesidades humanas con recursos escasos y el uso alternativo de esos mismos recursos. Si no existiera la escasez, no habría problema económico y no nos preguntaríamos acerca del uso socialmente mejorde esos recursos.

3.- La ética cristiana es relación de Alianza tal como nos lo narranlos Textos Sagrados y especialmente los Evangelios y el Nuevo Testamento.

Dios, a través de su Hijo Jesús se ha comprometido con nosotros, seres humanos, y nos pide que seamos solidarios, respetuosos con los demás,que amemos al prójimo, lo perdonemos. La ética cristiana es servicio desinteresado, es hacerse responsable de los otros, es respeto por la dignidad depersona con que está revestido todo ser humano. Además implica afirmar que “los bienes creados por Dios han sido destinados para el uso de todos los seres humanos”. Y que por lo tanto la apropiación privada y excluyente de estos bienes sólo tiene sentido y justificación en la medida que es un medio que sirve para cumplir con el destino universal de los bienes.

La compleja relación entre ética y economía
1.- Desde sus inicios la economía estuvo en íntima relación con la ética. Así aparece en los pensadores griegos, como Aristóteles, y también durante la Edad Media. Y aún en la modernidad , es decir, desde el siglo XVIII hasta ahora, la Economía se estudiaba como parte de la Filosofía Moral.

2.- Desde alrededor del siglo XVIII los pensadores europeos que estudiaron Economía, como Adam Smith y otros, están relacionados con una nueva ética, liberal –utilitaria, que le da prioridad a la libertad de las personas, a la razón y al a búsqueda del interéspersonal, unido al interés de desarrollar un conocimiento riguroso y analítico, y a poder medir ycuantificar los fenómenos. La nueva ciencia surge unida a una ética que privilegia valores nuevos: la libertad de las personas y de los mercados, la búsqueda de la utilidad personal y social, intentando medir los costos y beneficios derivados de las acciones de las personas.

3.- La economía ha sido y es una actividad que tiene una dimensión ética profunda porque es realizada por personas humanas y porque está orientada al servicio de las mismas personas. Los hombres y mujeres somos los autores del proceso productivo ydistributivo, y somos el centro y el fin de toda la vida económico-social. Así la persona es el quicio sobre el que gira toda la organización y actividad de la economía. Si esto es así, el conjunto del proceso económico, es decir, La ética cristiana es servicio desinteresado, es hacerse responsablede los otros

Una Visión Global del Hombre y la Humanidad producción, distribución y consumo debienes y servicios, debería ajustarse a la dignidad de la persona y a satisfacer las necesidades humanas. Es decir la persona humana debiera ser el recurso más valioso e importante en el proceso productivo de bienes y servicios. Las personas producen para satisfacer las necesidades de las mismas personas.

Y lo mismo debiéramos afirmar del proceso distributivo: debiera posibilitar que nadie quedara excluido del acceso a los bienes yservicios esenciales para vivir una vida humana digna. Y el consumo de los bienes debería estar al servicio de la persona que debiera consumir para vivir mejor y no vivir para consumir más, es decir, no debiera hacerse esclava del consumo.

La relación entre ética cristiana y economía no ha sido fácil
4.- La relación entre Ética Cristiana y Economía no ha sido fácil, sino quepresenta dificultades y desencuentros.Tres parecen ser los desencuentros másimportantes, los que con diferentesénfasis se repiten en el transcurso deltiempo: el “economicismo”, el “moralismoineficaz e ingenuo” y el “concordismo”.El “economicismo” es la preeminencia delos valores liberales utilitaristas.

Estos pasan a ser los más importantes y lospropios de la ética económica: la libertadde las personas y de los mercados, lapropiedad privada de los medios deproducción, la productividad, la búsquedadel interés individual, el cálculo privado ysocial de los beneficios y de los costos,etc. En esta visión muchas veces lapersona pasa a ser un medio para poderproducir más, un engranaje paraaumentar la producción. El fin del procesoeconómico parece quefuera el aumento del PIB(Producto Interno Bruto) más que el bienestar delas personas. Se sueleponer más énfasis en elcrecimiento de los bienesque en la mejordistribución de la riqueza. Frente a esta manera demirar la realidad de los procesos económicos esesencial tener muy claroslos fines y que los medios nunca dejan de sermedios. La producción debienes es un medio. Sufin debe ser satisfacer las necesidades humanas, de todos, sin excluir a nadie.

El “moralismo ineficaz e ingenuo” es tratarde imponer el ideal ético de la primacía ydignidad de todas las personas a todo elproceso de la economía, o a una de sus partes, sin tomar en cuenta las condiciones reales de posibilidad para alcanzar esos fines en el corto o mediano plazo. El “moralista ingenuo” se olvida delos condicionamientos culturales que nos l imitan, de la historia y de la tradición a la que estamos vinculados, impulsándo nosa actuar siguiendo pautas de comportamiento que sólo cambian lentamente.

Cambiar los valores con los que estamos acostumbrados a vivir en sociedad es una tarea difícil, que no puede hacerse de la noche a la mañana. Tratarde hacerlo suele implicar muchasrupturas, especialmente con valores

La producción de bieneses un medio. Su fin debe sersatisfacer las necesidades humanas,de todos, sin excluir a nadie.

Exigirahora e inmediatamente mejores salarios para todos, que ningún vehículo contamine, que no exista estafa, ni robo de cuello y corbata, que haya igualdad de oportunidades para todos, que todos tengan acceso al mismo nivel de educación y de salud, etc, eso es“moralismo ineficaz”.

Entre los ideales de justicia y equidad, y la realidad concreta en que nos encontramos, existe un granabismo y distancia, que sólo con mucha paciencia, lucidez y valores compartidos, podremos ir reduciendo y acortando. Es “moralismo ineficaz” exigir que se mejoresubstancialmente el montodel salario mínimo, sintener en cuenta el impactoque esa medida podríatener sobre otras variablesde la economía, como porejemplo el empleo, o losniveles de producción delos pequeños productoresal aumentar sus costos de contratar mano de obra, o el impacto en el aumento de la demanda de bienes básicos al aumentar el ingreso de grupos de trabajadores, o el probable impacto sobre el comercio exterior, etc. La ética exige una gran dosis de idealismo junto con un fuerte realismo. Debemos soñar los ideales, pero tener los pies en la tierra para saber con claridad qué esposible hacer aquí y ahora, en estas circunstancias históricas. El “concordismo” es la postura de personas que saben economía, la han estudiado, y a la vez quieren ser buenos cristianos. Y como no pueden armonizar ambas racionalidades, la ética económica y la ética cristiana, intentan convivir con las dos de manera que no se toquen, que una no cuestione ni critique a la otra. Así estos cristianos asumen la racionalidadcristiana y la racionalidad económica como si fueran las dos líneas por las que circulan los trenes.

Ambas racionalidadessiempre marchan paralelas, sin tocarse nunca… Se afirman ambas, la ética cristiana y la ética de la ciencia económica, y ambas se consideran independientes una de la otra…Y podemos vivir felices porque en este mundo no ha pasado nadade lo que nosotros seamosresponsables.

La relación entre Ética Cristiana y Economía no es fácil ni simple. Existen tensiones, dificultades y desafíos entre la racionalidad del compartir y de la solidaridad frente a la racionalidad de la eficiencia productiva y de la libertad; ya que cuando estas últimas sonutilizadas en función del individualismo, permiten utilizar a los demás para tratar de servirse a sí mismo, sin considerar a las múltiples existencias que se ven afectadas por la indiferencia y la exclusión. ¿Cómo articularlas? ¿Cómo relacionarlas?

Entre la ética cristiana y la economía haymediaciones valóricas que hacen posible el juicio moral concreto. La reflexión ética suele hacer uso de un marco de referencia ético que son sus principios, y además, suele necesitar criterios éticos, que le permitan aterrizar los principios.Debemos soñar los ideales, pero tener los pies en la tierra para saber con claridad qué es posible hacer aquí yahora, en el marco de referencia ético es la forma como los cristianos debiéramos abordar la dimensión económica, la manera como deberíamos acercarnos a la realidad ycomo la comprendemos desde los principios éticos que debieran presidir nuestra mirada.¿Cuáles son estos principios?

• El respeto fundamental a la vida, atoda vida, a la vida animal, vegetal, a la que aún no nace, siempre.

El respeto a la naturaleza, intentandodescifrar sus códigos de comprensióninterna.

• La dignidad fundamental de toda persona, hijo de Dios, hermano nuestro y señor de la creación. Dignidad de la que se deriva la igualdad de todas las personas y el derecho a no ser discriminado.

• El principio de solidaridad: somosseres intrínsecamente sociales, ydebemos preocuparnos y hacernosresponsables por la suerte de losdemás, y ayudar a construir el BienComún.

• El principio de la libertad y de la razón: tenemos derecho a ser sujetos denuestra vida, a responder de nuestrasacciones frente a los demás, a ser• creativos. De este principio se deriva elprincipio de subsidiaridad del Estado yde toda organización social intermedia.

• El principio del Bien Común, de estarcomprometidos con el bien de todos,también de las generaciones futuras.

• La preocupación por los más pobres ypor los excluidos del sistema, por los que quedan al margen.

Junto a estos principios hay criterios éticos, que nos ayudan a aterrizar los principios.Respetar la vida supone conocer muy bien y querer y estimar los complejos mecanismos de equilibrio que se dan en la naturaleza. La naturaleza está al servicio de las personas, de todas, también de las generaciones futuras, lo que supone preservar, conservar, cuidar los frágiles equilibrios de la naturaleza animal y vegetal. Este es un mundo nuevo y apasionante, que nos desafía a estudiarlo y conocerlo cada vez mejor, para que dejemos deponerle bombas de tiempo como la contaminación del aire, de las aguas, la destrucción de la capa de ozono, la posibilidad de provocar un posible calentamiento global del planeta, elacabar con recursos naturales norenovables y de malgastar los renovables…

La pregunta básica es ¿estamos cuidando y protegiendo la vida para nosotros y paratodos, o estamos malgastando y asesinando la vida sobre la tierra? ¿Somoslas personas los autores, el centro y la finalidad de la actividad económica? ¿Somos las personas sujetos de nuestro trabajo, donde nos sentimos creando, conlibertad, desarrollando nuestras capacidades, trabajando junto a otros enequipo? ¿Las personas tenemos acceso alos bienes y servicios esenciales paramantener la vida y desarrollarnos enigualdad de oportunidades?

¿Recibimos una remuneración justa por el trabajo?¿Recibimos todos un precio justo en elintercambio de bienes? ¿ Podemos todas las personas participar, o nuestros representantes, como actores y sujetos en las diversas decisiones económicas que nos afectan? ¿Se fomenta y se aprecia la actividad solidaria de las personas? ¿Sepromueve que todos se sientan responsables de todos, con sentido de nación, de comunidad? ¿Se promueve laigualdad de oportunidades? ¿Todos tienen igual derecho a la educación básica,media y superior, a la salud, a las prestaciones sociales? ¿O hay ciudadanos de primera clase y otros de segunda , de tercera y hasta de cuarta clase?

En lo personal: ¿Permito que quien depende de mi pueda desarrollar sus cualidades y potencialidades, paraque las coloque al servicio de la sociedad?¿Premio y estimulo lacreatividad puesta alservicio de los demás? ¿Valoro y fomento la diversidad, que enriquece ycomplementa lo que uno hace? ¿Cuál es la mejor manera que tengo de promover yayudar a los máspobres, a los excluidos, a los que están al margen de la sociedad, para que se integren, para que se sientan personas, para que puedan aumentar su autoestima, para que descubran los valores quetienen?

Estas y otras semejantes son las preguntas que pueden ayudar a acercar los principios éticos a la realidad, yhacernos pensar cómo podemos realizar mejor nuestras actividades económicas,empresariales y laborales, para que efectivamente estén al servicio de todoslos seres humanos.


Conclusión
Lo dicho hasta aquí implica que el sistema económico debiera ser juzgado por su aporte al bien de las personas, (para su crecimiento y perfección como persona), a su dignificación y realización como ser humano, y conjuntamente, al bienestar de la sociedad, a la “humanización” de ésta, especialmente de los más desfavorecidos. ¿Cuanto contribuye la actividad económica a la satisfacción de las “necesidades humanas”?.

Estainterrogante implica preguntarse si todos tienen acceso a los bienes y servicios necesarios para el desarrollo de la vida material, intelectual, moral y cultural .Al afirmar que la persona es el autor, el sujeto y el fin de la economía estamos afirmando el carácter humano, y por lotanto ético cristiano de una economía sana y sustentable. Por lo tanto las actividades de producción, distribución yconsumo debieran tener presente el bien integral de la persona y el bienestar de toda la sociedad como punto de referencia y horizonte de sentido. Por lo tanto, es urgente que alguien responda cuando en este proceso no se alcanzan los fines perseguidos, y debiera haber responsables cuando se producen males,como contaminación, destrucción de El sistema económico debiera ser juzgado por su aporte al bien de las personas, a su dignificación y realización como ser humano, y conjuntamente, al bienestar de la sociedad yespecialmente de los másdesfavorecidos.

Una Visión Global del Hombre y la Humanidadriqueza y de bienestar, corrupción oempobrecimiento generalizado. Es urgente crear más estímulos económicos y reconocimientos públicos para aquellos que son responsables y que desarrollan sus actividades económicas con un sentido más justo, más solidario, yorientado al bien común de sus familias yempresas, de su país y toda la sociedad humana.


El autor de este documento es Lic. en Filosofía y Magister en Ciencias Sociales y Ética,y profesor de las carreras de Ingeniería Comercial y, Economía y Administración, de laUniversidad Alberto Hurtado, Sr. RAÚL VERGARA D.EMPRESARIO CRISTIANO es una publicación mensual del Departamento de Estudios de la Unión Social de Empresarios y Ejecutivos Cristianos – USEC – que cuenta con el Patrocinio de la Universidad Alberto Hurtado, y está realizada bajo la Dirección Académica del profesor de laUniversidad Alberto Hurtado y de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Sr. Exequiel Rivas G. SuDirector Responsable es el Sr. Eduardo Armstrong I. Teléfono 2520778, Dirección: General Holley 186Ben Santiago de Chile. Sitio en Internet www.usec.cl Email usec@usec.cl






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