Menu


Mujeres, ¿de regreso al hogar?
Mujeres, ¿de regreso al hogar?

Alejandra Diener (Yoinfluyo.com) nos presenta una reflexión sobre el valor de ser madres y la vida en el hogar.


Por: Alejandra Diener | Fuente: Yoinfluyo.com



martes, 11 de agosto de 2009

Si a partir de la Segunda Guerra Mundial las mujeres se dieron cuenta de que podían ser productivas y participar en el mercado laboral, ¿por qué hoy en día, después de alcanzar tantos adelantos, se dice que la mujer debe regresar al hogar?

Es un tema controversial, sobre todo con respecto a aquellas mujeres que se dicen feministas y que a través de movimientos sociales han querido cambiar el concepto real de lo que es una mujer.

Quieren hacer creer que la mujer se esclaviza al ser madre y esposa, entre otras cosas mucho más graves, que han ocasionado que la mayoría de ellas, sabiéndose inteligentes y preparadas, se enrollen en este movimiento y olviden su verdadero papel en la vida.

Desde mediados del siglo pasado el índice de divorcios a nivel mundial ha aumentado. Se podría decir que a los albores de este nuevo milenio, más de la mitad de la población está divorciada, lo cual es una situación que debe alarmar a la sociedad en general. No es posible que la familia, cuyo pilar es el matrimonio, esté siendo destruida y a su vez destruya a personas indefensas, como los hijos.

Es un tema delicado pero es digno de analizarse, porque a raíz de este fenómeno de separaciones matrimoniales al por mayor, se derivan muchos otros factores que provocan que la sociedad olvide los valores, principios y la formación de personas que, a su vez, dirigirán sociedades, educarán a sus hijos y se llevarán “entre las patas” a todos aquéllos que estén bajo su cuidado.

Entonces, ¿será que todo se comenzó a caer como fichas de dominó a partir de la inserción de la mujer en la vida pública? No hay que negar que se alcanzaron grandes logros cuando ésta comenzó a votar y a trabajar; sin embargo, los hijos fueron delegados al cuidado de otras personas, las cuales no tienen el mismo interés en educarlos como lo haría su propia madre.

El matrimonio, la unión entre el esposo y la esposa, se ha debilitado porque la mujer se siente autosuficiente y no considera que necesite del hombre para vivir. El marido, a su vez, se siente sublevado por esa mujer poderosa e importante que tiene al mundo a sus pies.

Esto provoca que ella pase mucho tiempo fuera de su casa, sea expuesta a cortejos extramaritales y, como el esposo se siente menos (por naturaleza el hombre tiene que sentirse admirado), pierde seguridad en sí mismo, algo que lo vuelve menos atractivo para la esposa, provocando que ella le sea infiel con alguien que la admira. Por ello, el marido busca en otra mujer la admiración que perdió en su hogar.

Todo comenzó porque querían tener más comodidades, más cosas materiales, pero olvidaron que lo primero es su matrimonio. Olvidaron esa relación que formaron para procrear hijos, fruto del amor que los llevó a casarse, entonces éstos padecen el descuido de sus padres, sobre todo el de su madre.

La maternidad es indispensable para el desarrollo psicosocial y emocional del ser humano. Que una persona encargada del cuidado de los niños lo haga, no sustituye en forma óptima el papel tan increíble e irrefutable de la madre.

Es bueno que a la mujer se le considere para la toma de decisiones en las sociedades, gobiernos, empresas, etcétera; sin embargo, es de mayor importancia que se tome en cuenta el sustancial e indispensable papel que representa en la sociedad como procreadora y cuidadora de las nuevas generaciones.

Si se le toma como un mero contrato social y se da por hecho que la mujer será madre, es como “no hacer nada”. Entonces se le discrimina porque se dedica a su hogar, por ello, con mayor razón sigue buscando en la calle la autorrealización que le permita sentirse útil.

Mientras la mujer no revierta esa mala fama que se ha creado al discriminarse ella misma cuando se dedica al hogar, no habrá vuelta atrás. La mujer en la familia es la pieza clave para la estabilidad de dicha institución.

Lo que es un hecho es que la sociedad actual está muy mal, está invadida por miles de temas, como el de la cultura de la muerte, del homosexualismo, del feminismo, entre otros que se inmiscuyen cada vez más en la vida de las familias, rompiéndolas y acabando con ese pilar esencial para la sociedad.

Hay que prepararnos, no lo niego, hay que trabajar para el bienestar de la comunidad, sin embargo, hay que tener como prioridad a nuestro marido y a nuestros hijos. Hacer valorar esa labor tan única e imprescindible, como ser mamá y formadora de las futuras generaciones. Ése es el tema que debería estar en boca de todos, y así promover que no está mal que la mujer regrese al hogar.





Compartir en Google+




Consultorios
Juan Pablo Barros S.
Liderazgo ético en la empresa
Emilio Planas Fernández
Una nueva cultura corporativa con base en la aplicación de la Doctrina social cristiana
Luis Eduardo Olivera Martínez de Castro
Responsabilidad Social Empresarial
Vicente Oltra Climent
Empresa Familiar
Dr. Carlos Álvarez Cozzi
Derecho Internacional Privado y Derecho Privado. Cuestiones de bioética en las diferentes legislaciones (bioderecho). Aplicación del Derecho desde la óptica de la doctrina social cristiana
Alfonso Muñoz Flores.
Antropología filosófica, Capacitación y Desarrollo humano en la Empresa.
Gonzalo Monzon
Proyectos humanitarios en países del tercer mundo.
Mariano Ruiz Espejo
Ciencias Económicas y Empresariales
Marcia Gabriela del Carmen Gutiérrez Vargas
Coordinación de capacitación para empresas, desarrollo y revisión de cursos y conferencias.
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |