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Ambiente Formativo del Colegio

Ambiente Formativo del Colegio
Sobre el ambiente que se tiene control, y que deja huella profunda en los niños y jóvenes, es el ambiente escolar. Por esto resulta necesario considerar, cuidar y trabajar en el ambiente formativo del colegio.


Por: Centro de Asesoría Pedagógica | Fuente: Catholic.net




Sobre el ambiente que se tiene control, y que deja huella profunda en los niños y jóvenes, es el ambiente escolar. Por esto resulta necesario considerar, cuidar y trabajar en el ambiente formativo del colegio.

Para poder tener un trabajo formativo eficaz, el niño y el joven deben sentirse en el colegio como en su casa, quererlo y sentir que son parte importante de él. Para lograr esto es imprescindible un ambiente propicio, exigente pero respetuoso y alegre, que brinde respuestas a sus necesidades en las diferentes etapas de desarrollo y en donde tenga frente a él modelos dignos de ser imitados.

Desde el momento en que el alumno entra a la escuela, debe recibir la impresión de encontrarse en un ambiente iluminado por la fe, animado del espíritu evangélico, un lugar en donde se viva la caridad y se manifieste un estilo cristiano de pensamiento y de vida que impregne todos los elementos del ambiente educativo.

Estas son algunas consideraciones que deben tomarse en cuenta:

a) Ha de tenerse claro que para que el ambiente sea propicio se necesita que todos cuantos trabajan en el colegio tengan clara su misión y encaminen sus esfuerzos en una misma dirección. Esto hará que en el colegio se perciba un ambiente de armonía y coherencia que será captado por los alumnos.

b) En la escuela se debe percibir un ambiente de familia. No debe ser únicamente un lugar en donde unos van a trabajar y otros a aprender conocimientos, sino una familia en donde todos aprenden de todos, se interesan por los demás y crecen juntos, alegrándose por los triunfos y solidarizándose en los momentos difíciles. Este espíritu de familia debe ser una fina combinación de confianza, amistad y respeto. Esto lleva a unos lazos profundos que favorecen el ambiente formativo y de vivencia de la virtud.

c) Otro aspecto que debe propiciarse es la vida y el espíritu de equipo en los diferentes grupos, niveles y secciones, tanto entre los alumnos como entre el equipo docente y administrativo.

d) El formador puede aprovechar este trabajo de equipo promoviendo y fomentando todo tipo de actividades tanto académicas como extracurriculares, recreativas y culturales estimulando, además, acciones de ayuda y servicio en equipo.

e) El ambiente institucional es también de gran importancia en la labor formativa de los niños y jóvenes. Las actividades extracurriculares, deportivas, culturales y de integración con las familias, todo trabajado bajo un mismo sello y con una misma finalidad da al colegio un ambiente propio que logra que se vayan estrechando los lazos entre los alumnos y sus familias con sus formadores.

f) Los momentos de recreo y esparcimiento deben ser aprovechados por los formadores para lograr un ambiente de alegría y respeto entre todos los niños y jóvenes.

g) El ambiente disciplinar que se viva en el colegio también deberá tener una profunda huella y sentido formativo.

h) No debe olvidarse que un sello del ambiente de los colegios católicos debe ser la vida de oración. La promoción de la oración personal, las visitas a la Eucaristía, la celebración de la santa Misa, la vida sacramental y litúrgica, los actos de devoción a María, la oración en los salones de clase al iniciar y terminar el día, etc., deben ser un sello distintivo y definitivo en la vida del colegio, sello que deberá dejar huella profunda y crear un estilo de vida entre alumnos y profesores.

i) También hay que tener siempre presente que para lograr este ambiente, el sello distintivo y el faro seguro a seguir debe ser siempre la vivencia de la virtud de la Caridad.






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