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Distribución desigual: ¿Sino Trágico o Acción Premeditada?
Distribución desigual: ¿Sino Trágico o Acción Premeditada?
Gerardo Donoso Contreras nos habla de la preocupación social de la Iglesia y la opinión del Papa en la Encíclica Sollicitudo Rei Socialis.


Por: Gerardo Donoso Contreras | Fuente: Familiamarista.cl



La preocupación Social de la Iglesia

“Nos encontramos, por tanto, frente a un grave problema de distribución desigual de los medios de subsistencia, destinados originariamente a todos los hombres, y también de los beneficios de ellos derivantes. Y esto sucede no por responsabilidad de las poblaciones indigentes, ni mucho menos por una especie de fatalidad dependiente de las condiciones naturales o del conjunto de las circunstancias.


El párrafo anterior no está tomado de un diario, ni de un libro de algún sociólogo o economista, sino que está tomado textualmente de la Encíclica SOLLICITUDO REI SOCIALIS, escrita y publicada por el Papa Juan Pablo II el año 1987. Su título se puede leer como “La preocupación social de la Iglesia”.

Ese simple párrafo admite, reconoce y por qué no decirlo, denuncia la mala distribución de los bienes de subsistencia entre los hombres, los cuales, como señala, fueron creados y puestos a disposición de todos los hombres. A su vez el Papa señala que dicha situación no se provoca por la población indigente o desposeída ni es consecuencia de un sino trágico sobre algunos hombres.

¿Qué o quien entonces provoca esta desigual distribución?


A continuación S.S. Juan Pablo II escribe y NOS dice: “La Encíclica de Pablo VI, al declarar que la cuestión social ha adquirido una dimensión mundial, se propone ante todo señalar un hecho moral, que tiene su fundamento en el análisis objetivo de la realidad. Según las palabras mismas de la Encíclica, « cada uno debe tomar conciencia » de este hecho, precisamente porque interpela directamente a la conciencia, que es fuente de las decisiones morales.

En este marco, la novedad de la Encíclica no consiste tanto en la afirmación, de carácter histórico, sobre la universalidad de la cuestión social cuanto en la valoración moral de esta realidad. Por consiguiente, los responsables de la gestión pública, los ciudadanos de los países ricos, individualmente considerados, especialmente si son cristianos, tienen la obligación moral -según el correspondiente grado de responsabilidad- de tomar en consideración, en las decisiones personales y de gobierno, esta relación de universalidad, esta interdependencia que subsiste entre su forma de comportarse y la miseria y el subdesarrollo de tantos miles de hombres.

Con mayor precisión la Encíclica de Pablo VI traduce la obligación moral como « deber de solidaridad », y semejante afirmación, aunque muchas cosas han cambiado en el mundo, tiene ahora la misma fuerza y validez de cuando se escribió.”

Difícilmente se puede ser más claro al respecto.

Si bien es cierto esta encíclica fue escrita el año 1987 y a la luz de la encíclica Populorum Progresio del Papa Paulo VI continúa teniendo vigencia al día de hoy, aún cuando uno ve iniciativas solidarias en pro de cambiar ciertas condiciones socio-culturales de sectores de los distintos pueblos, es evidente que dichos esfuerzos son pequeños frente a la maquinaria y maquinistas que prefieren mantener las cosas tal como estaban y como están.

Alegra ver cada año a muchos jóvenes trabajar y destinar su tiempo a quienes necesitan, pero ese esfuerzo se diluye mientras no logren ver las CAUSAS que generan esas necesidades, mientras no logren en la etapa adulta ser capaces de detectar a los CAUSANTES o fabricantes de tanta miseria, dolor y pobreza.

¿Cómo se puede responder, al menos individualmente, a esa obligación moral que nos plantea el Papa?

Creando más instituciones de caridad que se avoquen a repartir trozos de pan entre los necesitados no es la solución, sino que buscar soluciones al grave problema de falta de trabajo y educación. Trabajo para los hombres y mujeres adultos y educación de verdad a los niños. Educación, no mera instrucción para ser posteriormente mano de obra barata.

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