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San Mateo - Primavera
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San Mateo - Primavera / 21 de septiembre / Mateo 9, 9-13. ¿Por qué somos y nos sentimos jóvenes? Porque somos marianos.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer



Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: Sígueme. Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? Mas él, al oírlo, dijo: No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Reflexión
La Iglesia celebra hoy la fiesta del apóstol San Mateo. El Evangelio nos relata la gran hora de su vocación y su conversión: Jesús lo ve sentado al mostrador de los impuestos y lo llama: Sígueme. Y Mateo se levanta y le sigue.

Con ello cambia totalmente su vida. De un cobrador de impuestos, es decir, un hombre dedicado sobre todo a lo material y, casi seguro, un hombre tramposo, explotador e injusto, y por eso, considerado pecador público - se convierte en un amigo y apóstol de Jesús.

Pienso que algo semejante ha pasado cuando nosotros. Probablemente no hemos sido personas tan dudosas como el personaje del Evangelio, pero creo que también nosotros hemos descuidado bastante las cosas de Dios.
Y entonces, un día, Cristo nos llamó y nos hizo ver cuánto nos quiere y nos llamó a su servicio. Nos entregó a su propia Madre y nos invitó a sellar, un día, una Alianza de amor con Ella, a fin de estar cerca de su corazón para siempre.

Como sabemos, hoy no es solamente la fiesta del apóstol San Mateo. Hoy es también el día de la primavera, el día de las flores, el día de la juventud. Y éste es nuestro día.

¿Por qué somos y nos sentimos jóvenes? Porque somos marianos - diría el Padre José Kentenich -, porque Ella nos ha dado su espíritu de eterna juventud.

María es la personificación, es el modelo de un alma joven. “Atraeré los corazones jóvenes hacia mí y los educaré como instrumentos aptos en mis manos”; nos dice la Virgen María. Quien tiene mentalidad de viejo, aun teniendo pocos años, le falta algo elemental.

¿Y cuál es ese espíritu de eterna juventud?

• Es el espíritu de idealismo que no se deja vencer nunca por las desilusiones y los contratiempos, que con entusiasmo y alegría supera toda resignación y pesimismo, que se enciende cada día de nuevo por los grandes ideales y anhelos.

• Es el espíritu de radicalismo que no se deja dominar por la mediocridad y la tibieza sino que se entrega y sacrifica sin reservas, que no queda en la mitad del camino sino que lucha hasta el final, que pone grandes exigencias a sí mismo y las realiza con heroísmo y magnanimidad.

Ese es nuestro espíritu. Ese es el espíritu Mariano, el espíritu de la eterna juventud.

Queridos hermanos, pidámosle, por eso, a la Virgen María que nos regale la gracia, de tener y conservar siempre este espíritu de idealismo y de radicalismo, ese espíritu de eterna juventud.

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt


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