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Ven Señor Jesús

Ven Señor Jesús
Ven a mí Señor. Ven a mí Jesús. Maestro ven, no tardes, que perezco


Por: Guillermo Urbizu | Fuente: www.guillermourbizu.com



Ven a mí Señor. Ven a mí Jesús. Maestro ven, no tardes, que perezco. Que me diluyo en el desaliento y en la evasiva. Ven, pasa, que ya me las arreglaré para tocarte la orla de la túnica, o para besar siquiera una de tus huellas. ¿Me escuchas? Quizá quieres que clame un poco más, que rece de verdad (con el corazón), que cambie de raíz. Ven a mí, por favor; ven pronto, cuanto antes. Quizá no repares en mí. Comprendo que hay mucha gente, que hay muchos que Te necesitan más que yo, que al fin y al cabo vivo bien, y como todos los días, y tengo un par de iglesias al lado de mi casa donde ir yo a Ti. Me quejo de vicio. Soy un hijo demasiado consentido. De heroico tengo poco. Y aún así me atrevo a salirte al paso. Escucho las voces. Dicen que es Cristo que pasa. Voy, voy. Pasas al lado de mi alma. Pasas, estás pasando… Señor, mírame. Sólo mírame durante un décima divina. ¡Oh Dios, mi Jesús, soy yo! Soy Guillermo. Llévame Contigo. Llévame a donde vayas, en Tu compañía. ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que me quede aquí y siga escribiendo? ¿O quieres otra cosa? Lo que Tú me digas. Sé bien que no me pertenezco, que nada es mío, que lo que hago es fruto de Tu insólita inspiración. Nunca dejas de pasar a mi lado. Nunca Te vas. Pero aún así necesito decirlo: Ven Señor Jesús. Ven más adentro, más aún, hasta que no piense en otra cosa que en Tu Amor. Quiero ir a Tu paso, agarrarme a Ti, tomar impulso en Tu gracia para hacer lo que debo hacer y hacerlo como Tú quieres que lo haga. Nada para mí. Todo es Tuyo. Y ven, y tómame, y enciéndeme el alma en Tu santidad. Mi vocación eres Tú, permanecer en Ti pase lo que pase. Mi vocación es serte fiel, con delicadeza, con naturalidad. Ser como Tú. Ser Tú, el que ahora pasa, el que me mira. Y al ir a comprar el periódico hacerlo como lo harías Tú. Y al trabajar lo mismo. Y lo mismo cuando en casa cunda el nerviosismo o la intemerata. Ven. O espera. Ya salgo a Tu encuentro. Ya voy, estoy yendo. ¿Ves? Soy ese. Me despisto no poco. No poco me desoriento. Pero soy yo, el mismo que viste y calza. Y lo tengo muy claro: el éxito de mi vida es identificarme Contigo. No hay otro éxito. Vibrando, buscando la eficacia de Tu gracia. Por eso ven a mí. Y yo voy también hacia Ti. Trasteando, pero voy.
 





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