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Heimerado, Santo

Heimerado, Santo
Presbítero y eremita, 28 de junio


Por: Lamberto de Echeverría, Bernardino Llorca y José Luis Repetto Betes | Fuente: AÑO CRISTIANO Edición 2004



El loco por Cristo

Martirologio Romano: En Burghasungen, en Alemania, san Heimerado, presbítero y eremita, el cual, expulsado del claustro y expuesto al escarnio y desprecio de muchos, por amor a Cristo peregrinó incesantemente. († 1019)

También conocido como:Heimrado, Heimo, Heimrad
Se le ha llamado a este santo excéntrico y vagabundo, y ya a sus contemporáneos les resultó extraño. Algunos captaron la santidad que había debajo de su forma original de conducirse, mientras que otros se resistían a pensar que fuera efectivamente un hombre de Dios. La Iglesia ha zanjado la cuestión y hoy lo tiene en su Martirologio oficial.

Nació en Suabia en el seno de una familia de siervos de un señor, cuya esposa apreció en el muchacho buenas cualidades y lo apoyó para que llegara al sacerdocio y se convirtiera en su capellán. Pero aquel puesto tranquilo y quieto no era el suyo y él mismo obtuvo permiso para poder dejarlo y seguir su inclinación.

Se dedicó a hacer peregrinaciones, viviendo de limosnas y compartiendo las que recibía con otras personas pobres. Fue a Roma y luego a Jerusalén, y luego anduvo por Alemania, de una parte a otra, hasta que pidió lo alojaran en el monasterio de Hersfeld y, efectivamente, se le dio alojamiento. Pero no parece que llegara a pedir el hábito ni a convertirse en monje, y él mismo con su extraña conducta se procuró que terminaran finalmente por despedirlo, de lo que él no dejó de quejarse.

Volvió a su vida errante y en el curso de ella un párroco de Detmond, en Westfalia, lo acogió y le permitió celebrar en una iglesia cerrada hasta entonces. Tuvo éxito y los fieles comenzaron a irse con él y abandonar la parroquia, lo que no gustó al párroco, que, como era frecuente en los pueblos alemanes, compaginaba sacerdocio con matrimonio, lo que no dejó de serle reprochado por Heimerado. Hubo de volver a su vida errante y cosechó en ella numerosos desprecios y malos tratos, no siendo comprendido ni siquiera por personas santas, como Santa Cunegunda o San Meinverco de Paderborn. Finalmente se retiró a llevar vida eremítica en la zona boscosa donde hoy está la ciudad de Wolfhagen y allí vivió con gran pobreza y austeridad, entregado a la divina contemplación. Muerto en 1019, su tumba fue objeto de culto popular, pensando los fieles que todas sus extravagancias habían sido voluntarias para conseguir que lo despreciasen y humillasen, como cuando, por ejemplo, San Juan de Dios se hizo el loco para ser tratado por humildad como demente.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

AÑO CRISTIANO Edición 2004
Autores: Lamberto de Echeverría (†), Bernardino Llorca (†) y José Luis Repetto Betes
Editorial: Biblioteca de Autores Católicos (BAC)
Tomo VI Junio ISBN 84-7914-729-6







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