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Braulio María Corres y 14 compañeros, Beatos
Mártires, 30 de julio


Por: Jorge López Teulón | Fuente: Religion en Libertad



Mártires Hospitalarios

Martirologio Romano: En España, beatos mártires Braulio María (Pablo) Corres Díaz de Cerio, presbítero, y catorce compañeros, miembros todos de la Orden de San Juan de Dios, que, hechos prisioneros durante la persecución desencadenada contra los religiosos, perdonaron a sus enemigos y merecieron la felicísima corona del martirio ( 1936).

Fecha de beatificación: 25 de octubre de 1992 por S.S. Juan Pablo II

Breves Semblanza


La persecución religiosa desatada en España en el transcurso de la Guerra Civil (1936-1939) afectó, con toda su virulenta crudeza, a los establecimientos benéfico-hospitalarios de la Orden de San Juan de Dios.

El Sanatorio Marítimo de San Juan de Dios, de Calafell (Tarragona) fue uno de ellos. Alrededor de las 14:30 horas del día 24 de julio de 1936, la Casa fue invadida por un grupo de milicianos armados, que se apresuraron, unos a detener a los Hermanos, y otros a registrar el establecimiento en busca de armas, que no encontraron porque no las había. Posteriormente el Superior les sirvió una merienda y al atardecer se despidieron prometiendo volver al día siguiente con personal, para hacerse cargo del hospital, no sin antes espetarles: “-¡Quítense los hábitos; ya nadie viste hábitos; todos somos iguales!”.

Se durmió poco aquella noche. Los profesos hicieron las guardias. A las 04:00 horas de la mañana se celebraron las misas. Alrededor de las 18:00 horas se presentaron de nuevo los milicianos, exigiendo las llaves al Superior para hacerse cargo de todo. Se permitió a los Hermanos seguir con sus trabajos, en espera de que llegasen las suplencias. A partir de aquel momento ya todo fue intranquilidad, temores, sobresaltos y desconfianza.



Al día siguiente, domingo 26 de julio, al levantar a los niños de sus camas y rezar, se les prohibió hacerlo, burlándose y mofándose de la religión, y a cambio de rezos les prometieron un camión repleto de juguetes, les aseguraron que proyectarían cine en la capilla y que serían despertados con el grito de "¡No hay Dios!", y ellos contestarían "¡Viva el comunismo!".

A media mañana del día siguiente llegaron algunas mujeres, que se dedicaron a comer y a beber hasta quedar algunas de ellas ebrias, mientras gritaban desenfrenadamente. “¡Estos frailes son nuestros criados; ya era hora que esto cambiara!”

El martes, día 28, los milicianos eliminaron todo vestigio y señal religiosa del sanatorio. Los Hermanos prepararon sus efectos personales y algunos libros. Se les proporcionó documentación para trasladarse a Francia. Tenían la creencia de que aquel día abandonarían libres el establecimiento.

El miércoles, día 29, les prometieron que al día siguiente saldrían todos juntos en dirección a Barcelona. Y a las 9:00 horas de la mañana del día 30 el jefe de los milicianos los reunió para decirles:

Los que quieran marcharse, pueden hacerlo, pero no podemos darles salvoconducto ni documentación alguna ni respondemos de sus vidas una vez salgan de la Casa. Los que quieran pueden quedarse con nosotros”. La mayoría optó por salir, por entender que si se quedaban corrían el peligro de perder sus almas. Los jefes de los milicianos decidieron dejar ocho Hermanos para el servicio del sanatorio. Los restantes, salieron en dos grupos, uno hacia la estación de San Vicente, y el otro, hacia la de Calafell.



Poco después los milicianos entresacaron al Hermano Constantino Roca y junto a la vía férrea, lo ametrallaron. Más tarde, recogieron a los otros en una misma camioneta y siguieron juntos la etapa final. Primero fueron llevados a la Plaza de El Vendrell, donde se había congregado un enorme gentío enfurecido profanando la iglesia del municipio. Al ver a los religiosos, quisieron apoderarse de ellos, pero se los llevaron con la camioneta tomando la carretera con dirección a Barcelona.

A la salida del término de Calafell fueron interceptados por otro grupo de milicianos, que les obligaron a bajar poniéndose en fila. Cuatro de ellos fueron separados del grupo por ser muy jóvenes (eran profesos), y los quince restantes fueron acribillados a balazos de fusil.

En el asesinato participaron unos 19 milicianos, mientras los religiosos caían inertes al suelo al grito de “¡Viva Cristo Rey!”. Eran alrededor de las 18:00 horas de aquel funesto 30 de julio de 1936.

Breves Biografías


Braulio María Corres era presbítero, maestro de novicios y consejero provincial. Nacido en Torralba del Río (Navarra) y al momento del martirio tenía 39 años de edad. A los trece años ingresó a la Escuela Apostólica de Ciempozuelos y tuvo como director espiritual al P. Juan Jesús Adradas, también mártir. Recibió el Orden Sacerdotal en 1922. En 1931 fue trasladado a Calafell donde ejerció el cargo de maestro de novicios y donde fue testigo de la incautación del sanatorio de la localidad por los milicianos.

En 1936, viendo la gravedad de los acontecimientos que se estaban viviendo, planeó enviar a sus novicios a Marsella (Francia), pero por lo que pudiera ocurrir comenzó a prepararles con actos de desagravio, oración y visitas al Santísimo. El día 30 de julio, último día en casa, antes de repartir la comunión “les habló del amor de Dios y del martirio, y les anima a estar contentos de derramar su sangre por Cristo, también les pidió perdón por sus errores”. Salieron del sanatorio dirigiéndose a la estación de Calafell, fueron interceptados y arrestados y embarcados en una camioneta, él les dijo a sus novicios “les doy la absolución ya que nos llevan a la muerte”, los instaba a perdonar a sus asesinos. Fueron asesinados a tiros.

Los 15 mártires Hospitalarios del Sanatorio de Calafell
  • Beato Braulio María Corres Díaz de Cerio
  • Beato Julián (Miguel) Carrasquer Fos, Prior, nació en Sueca (Valencia) el 11 de mayo de 1881.
  • Beato Eusebio (Antonio) Forcades Ferraté, profeso, nació en Reus (Tarragona) el 28 de septiembre de 1881.
  • Beato Constanzo (Saturnino) Roca Huguet, profeso. Nació en Sant Sadurni d´Anoia (Barcelona), el 11 de mayo de 1881.
  • Beato Benito José Labre (Arsenio) Mañoso González, profeso. Nació el 19 de julio de 1879 en Lomoviejo (Valladolid).
  • Beato Vicente de Paul Canelles Vives, profeso. Nació el 25 de junio de 1894 en Onda (Castellón de la Plana).
  • Beato Tomás Urdánoz Aldaz, novicio. Nació en Echarri (Pamplona) el 7 de marzo de 1903.
  • Beato Rafael Flamarique Salinas, novicio. Nació el 24 de octubre de 1903 en Mendívil (Navarra).
  • Beato Antonio Llauradó Parisi, novicio. Nació en Reus (Tarragona), el 13 de junio de 1910.
  • Beato Manuel López Orbara, novicio. Nació el 5 de febrero de 1913 en Puente la Reina (Navarra).
  • Beato Ignacio Tejero Molina, novicio. Nació en Mozalbarba (Zaragoza) el 31 de julio de 1916.
  • Beato Enrique Beltrán Llorca, novicio. Nació el 14 de noviembre de 1889 en Villareal (Castellón).
  • Beato Domingo Pitarch Gurrea, novicio. Nació el 12 de febrero de 1909 en Villareal (Castellón).
  • Beato Antonio Sanchís Silvestre, novicio. Nació en Villamarchante (Valencia) el 6 de diciembre de 1910.
  • Beato Manuel Jiménez Salado, novicio. Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 29 de octubre de 1907.

 





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