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María Pilar de San Francisco Borja y compañeras, Beatas
María Pilar de San Francisco Borja y compañeras, Beatas

Virgenes y Mártires, 24 de julio


Por: . | Fuente: Enciclopedia-Aragonesa.com



Vírgenes y Mártires

Martirologio Romano: En la ciudad de Guadalajara, en España, beatas María Pilar de San Francisco Borja (Jacoba) Martínez García, Teresa del Niño Jesús y de San Pablo de la Cruz (Eusebia) García y García, y María Ángeles de San José (Marciana) Valtierra Tordesillas, carmelitas descalzas, vírgenes y mártires, todas ellas coronadas con el martirio durante la guerra, mientras aclamaban a Cristo, su Esposo (1936).
(Tarazona, 1877 - Guadalajara, 1936). Nació un 30 de diciembre en la calle Garnacha, número 1, hoy calle doña Valeriana Irazoqui, muy cerca de la Merced. Fue el undécimo de los hijos del matrimonio compuesto por Luis Martínez y Gabina García. Fue bautizada con el nombre de Jacoba en el templo catedralicio de Tarazona (parroquia de San Andrés) y confirmada por el obispo don Ramón Fernández en la iglesia de Santa María Magdalena.

Sus hermanos Julián y Severiana ya habían sentido la llamada de la vocación religiosa, y ella, aunque de niña confesaba a su madre que no quería ser monja, el 12 de octubre de 1898 entra Carmelita Descalza en el convento de San José de Guadalajara; desde esta fecha se llamará hermana María Pilar de San Francisco de Borja. Fue una monja carmelita ejemplar: humilde, alegre y feliz de entregarse a Dios en los demás. Monseñor Jesús Pla, obispo de Sigüenza-Guadalajara, en la pastoral «Del Carmelo al Calvario», en que daba cuenta de la beatificación, resaltó el amor de la hermana María Pilar a la Eucaristía.

Su vida discurrió en el convento hasta el día 24 de julio de 1936 en que, junto a otras dos carmelitas, las hermanas María Ángeles de San José y Teresa del Niño Jesús, fue fusilada por los milicianos. Dos días antes de morir habló con la madre priora para decirle: «Madre, he pedido al Señor que si desea víctimas en esta comunidad, me escoja a mí y libre a las demás».

Tras un largo y costoso proceso, congelado durante dieciocho años para evitar interpretaciones de signo político, en 1986 llegó el decreto de Juan Pablo II certificando que las tres religiosas carmelitas habían sido declaradas mártires y que su proclamación como beatas tendría lugar el día 29 de marzo de 1987.

Su beatificación se celebró, junto a la del cardenal Marcelo Spínola y el sacerdote Manuel Domingo Sol, en una ceremonia de especial importancia para la Iglesia Católica española, pues desde el siglo xvii no se vivía la circunstancia de reunir cinco nuevos beatos.

Para la Iglesia de Aragón el acontecimiento tiene una importancia añadida. La monja carmelita es la primera mujer que llega a los altares con el nombre de Pilar. Con tal motivo, por decisión del Cabildo Metropolitano, se va a colocar una imagen de la Beata en la Basílica del Pilar de Zaragoza.

El sepulcro y las reliquias de la hermana María Pilar se encuentran en Guadalajara. En Tarazona sólo se conservan las partidas de nacimiento y confirmación.






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