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María Restituta Kafka, Beata
María Restituta Kafka, Beata

Virgen y mártir, 30 de marzo


Por: . | Fuente: Franciscanos.net || Vatican.va



Virgen y Mártir

Martirologio Romano: Cerca de Viena, en Austria, beata María Restituta (Helena) Kafka, virgen, de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana y mártir, que, nacida en Bohemia, trabajaba en un hospital, y durante la guerra fue detenida por los enemigos de la fe y decapitada (1943).

Etimológicamente: María = eminencia, excelsa. Es de origen hebreo. Es de origen hebreo.
Etimológicamente: Restituta = Aquella que vive una segunda juventud, es de origen latino.

Fecha de beatificación: 21 de junio de 1998 por el Papa Juan Pablo II.
Nació el 1 de mayo de 1894 en Hussowitz, Moravia, hija de Antonio y María Stehlik. De niña trabajó como doméstica y como vendedora ambulante de tabacos.

Hacia los 15 años decidió hacerse religiosa. Superada la oposición inicial de sus padres, en 1914 fue recibida entre las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana, en Viena. Primeramente trabajó en los hospitales Neunkirchen y Lainz; en 1919 fue trasladada al hospital de Mölding, donde se debió desempeñar como enfermera en la sala de cirugía; por su gran habilidad se ganó el aprecio de los médicos, hasta llegar a ser una especie de instructora para los recién llegados.

Se prodigaba incansablemente en el servicio a los enfermos y a sus cohermanas, si bien a veces algunas personas no congeniaban con ella por sus actitudes firmes y resueltas.

Al entrar al gobierno el nacionalsocialismo también allí comenzó la persecución contra la Iglesia. Sor María Restituta defendió con firmeza los derechos de los enfermos y de los pobres y la libertad religiosa de los enfermos, negándose a aceptar las restricciones injustas que se trataba de imponer. Personalmente colocó Crucifijos en los diferentes lugares del hospital, contra expresas prohibiciones de las autoridades. A lo largo de su vida cultivó una especial devoción a la Santísima Virgen Dolorosa.

Acusada injustamente, fue detenida por la Gestapo el 18 de febrero de 1942. En la cárcel debió padecer hambre y condiciones higiénicas infrahumanas durante trece meses. Condenada finalmente a la pena capital, se preparó devotamente: emitió en voz alta su profesión religiosa y recibió la sagrada comunión, repitiendo: “He vivido para Cristo y por Cristo ansío morir”.

De la homilía de Juan Pablo II en la misa de beatificación:

Sor Restituta Kafka no había alcanzado aún la mayoría de edad cuando expresó su intención de entrar al convento. Sus padres se opusieron, pero la joven permaneció fiel a su objetivo de ser religiosa «por amor a Dios y a los hombres». Quería servir al Señor especialmente en los pobres y los enfermos. Ingresó en la congregación de las religiosas Franciscanas de la Caridad Cristiana para seguir su vocación en el servicio diario del hospital, a menudo duro y monótono. Auténtica enfermera, en Mödling se convirtió pronto en una institución. Su competencia como enfermera, su eficacia y su cordialidad hicieron que muchos la llamaran sor Resoluta y no sor Restituta.

Por su valor y su entereza no quiso callar ni siquiera frente al régimen nacionalsocialista. Desafiando las prohibiciones de la autoridad política, sor Restituta colgó crucifijos en todas las habitaciones del hospital. El miércoles de Ceniza de 1942 fue detenida por la Gestapo. En la cárcel comenzó para ella un calvario, que duró más de un año y que concluyó en el patíbulo. Sus últimas palabras fueron: «He vivido por Cristo; quiero morir por Cristo».

Contemplando a la beata sor Restituta, podemos vislumbrar a qué cimas de madurez interior puede ser conducida una persona por Dios. Puso en peligro su vida con su testimonio del Crucifijo. Y conservó en su corazón el Crucifijo, dando un nuevo testimonio de él poco antes de ser llevada a la ejecución capital, cuando pidió al capellán de la cárcel que le hiciera «el signo de la cruz sobre la frente».

Muchas cosas nos pueden quitar a los cristianos. Pero la cruz como signo de salvación no nos la dejaremos arrebatar. No permitiremos que sea desterrada de la vida pública. Escucharemos la voz de la conciencia, que dice: «Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5,29).
Texto reproducido con autorización de Vatican.va


Si usted tiene información relevante para la canonización de la Beata María Restituta, contacte a:
Hartmanngasse 7, A-1050
Wien, AUSTRIA





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