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¡Dios es más grande que todas nuestras expectativas!

¡Dios es más grande que todas nuestras expectativas!
A testimoniar a este Dios en Jesucristo hemos venido el cerca de millón de personas congregados estos días en Colonia


Por: Jesús de las Heras Muela | Fuente: ECCLESIA Digital



Tras veinte ediciones de andadura, las JMJ se han manifestado como un poderoso instrumento evangelizador, como la gran catequesis global del finales del siglo XX y del alba del tercer milenio, como una fiesta popular, bulliciosa, colorística, juvenil y sin fronteras, como un privilegiado espacio para el encuentro, la conversión, la vocación y la misión, como un aptísimo tiempo de gracia y de esperanza para toda la Iglesia y la entera humanidad.

¿Qué han tenido y que tienen estos muchos cientos de miles de jóvenes de todo el mundo, que, sin dejar de ser jóvenes y modernos, apuestan por Dios, por Jesucristo, por la Iglesia, por la fraternidad universal? ¿Qué les atrae a salir de sus casas, de sus comodidades, de sus culturas y de sus ambientes, para ser peregrinos de cuerpo y almas enteros, de horas veinticuatro, tantas veces a la intemperie de sus vidas cotidianas? ¿Qué suerte de milagro se produce cada vez que suenan las campanas de las JMJ y de todos los rincones de la catolicidad jóvenes y pastores se ponen en camino siguiendo la "estrella" de las JMJ? No cabe duda: las JMJ llegan en cada convocatoria cargadas de esperanzas, de ilusiones, de afanes, de generosidades, en suma, de expectativas y son una prueba fehaciente e inequívoca de que la Iglesia está viva y es joven.

Pues, como dijera el cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia y, por ende, el anfitrión de esta JMJ, "Dios es más grande que todas nuestras expectativas".


Miles de expectativas

Dios es mucho grande que las expectativas de los más de 400.000 jóvenes peregrinos registrados, que previsiblemente serán el doble este próximo domingo y que ya en este lunes 16 de agosto han abarrotado las misas de aperturas de la JMJ´Colonia 2005: más de cien mil jóvenes en un jardín de Bonn, entre la universidad y un museo; cincuenta mil jóvenes en un estadio deportivo de Colonia; y otros cincuenta mil en Dusseldorf.



Dios es mucho grande todavía que la hospitalidad de más de 90.000 familias que durante estos días han acogido a nuestros jóvenes peregrinos. Dios es mucho grande que la ciencia y la experiencia que se derramará y se predicará en las 248 catequesis, que harán de Colonia y sus entornos el catecumenado más grande del mundo. Dios es mucho más grande que las expectativas de los pastores de la Iglesia con el Papa Benedicto XVI a la cabeza, con 63 cardenales ya en Colonia, con 760 obispos, con 8.000 sacerdotes, que acuden todos ellos a esta cita de Colonia de la JMJ. Dios es mucho grande que el interés mundial que suscitan eventos como estos, interés visibilizados y servido por los 6.500 periodistas acreditados. Dios es mucho grande que todo ello y que todo lo que nos podemos imaginar.

Y Dios tiene sitio, debe tener sitio y posada, en nuestras personas y en nuestro mundo tantas veces descreído, autosatisfecho y hasta engreído y alejado de Él. Porque Dios es mucho más grande que nuestras miserias. Y precisamente a descubrir, a conocer, a adorar, a amar y a testimoniar a este Dios en Jesucristo hemos venido el cerca de millón de personas congregados estos días en Colonia, y por nosotros, otros miles y millones de personas.


El gusto misericordioso de Dios

"No es verdad -afirmaba hoy el cardenal Meisner- que los jóvenes vivan la fe en Cristo, pero no acepten las indicaciones morales de la Iglesia". Las limitaciones y los fallos no imposibilitan e invalidan la profesión de la fe y de su testimonio y el deseo de vivir en ella en la comunión de la Iglesia. Y es que como afirmaba también el cardenal arzobispo de Colonia, "lo que hay que transmitir a los jóvenes es el gusto de Dios para que ellos lo busquen y lo saboreen en su vida y en sus relaciones personales y esto, aunque gradualmente, se produce mucho más de lo que parece.

El gusto de Dios, el sabor de Dios, es el gusto y el sabor de la misericordia, del perdón y de la reconciliación, que estos días exhala sus mejores fragancias en el Centro de la reconciliación y de la confesión del pabellón de la feria de Colonia, donde más de 650 sacerdotes permanecen entre las 9 y las 24 horas perdonando, en el nombre de Dios, los pecados y regalando la alegría y de su amistad recuperada.



Está además lleno de simbolismo histórico el hecho de que sea precisamente en los pabellones de la feria de Colonia donde se haya instalado el Centro de la reconciliación y de las confesiones. Allí mismo, tras la Segunda Guerra Mundial, fueron liberados presos polacos de guerra y otros condenados a trabajos forzosos.

En uno de estos pabellones, en el número 8, se ubicado la obra de la hermana franciscana Pietra Löbl, titulada "Instalación del agua". Gotas de agua en pergamino significan la fuerza purificadora de la reconciliación. Como el agua deja huellas en el papel, en el pergamino, así Dios -particularmente a través del sacramento de la reconciliación- deja huellas de amor en el corazón de las personas.


El gusto indulgente de Dios

A través de la Iglesia, el Dios que es mucho más grande que nuestras expectativas, se manifiesta también con el don de la indulgencia, de la remisión de la pena, del abrazo del padre al hijo pródigo y al hermano mayor envidioso.

Con fecha 2 de agosto de 2005, la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, cuyo titular es el cardenal norteamericano James Francis Stafford, anterior presidente del Pontificio Consejo para los Laicos y, por ello, el organizador de las JMJ de París (1997), Roma (2000) y Toronto (2002), amén de las celebradas en Roma con carácter diocesano en 1996, 1998, 1999, 2001 y 2003, ha emanado un decreto concediendo especiales indulgencias a los participantes en esta JMJ?Colonia 2005 y a quienes, sin viajar hasta esta ciudad alemana, se sumen a ella mediante la oración. El texto íntegro del citado decreto dice así:

"Se concede Indulgencia plenaria con las habituales condiciones (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice) a los fieles que, con ánimo alejado de cualquier pecado, participen atenta y devotamente en cualquier función, durante la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia y en su solemne clausura. A los otros fieles que se hallen donde quiera que sea durante este encuentro, se otorga Indulgencia parcial, si, al menos con ánimo contrito, piden a Dios, con ferviente plegaria, que los jóvenes cristianos se reafirmen en la profesión de la fe, se confirmen en el amor y en el respeto hacia sus propios padres y se comprometan firmemente a modelar, según las santas normas del Evangelio y de la Santa Madre Iglesia, las familias que ellos mismos formarán o han formado ya, o también la propia vida según la vocación a la que Dios ha llamado a cada uno".

De este modo, el Dios que es mucho más grande que todas nuestras expectativas, a través de este Decreto de la Penitenciaría Apostólica, nos lleva la gracia de la JMJ´Colonia 2005 a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. No sólo al millón de personas que acuden estos días a la ciudad del río Rhin, sino también a todos aquellos que quieren unirse con su plegaria, con su interés y con su afecto a esta convocatoria.


El gusto fraterno y solidario de Dios

Una de las realidades más hermosas y evidentes de las JMJ es su universalidad. Son imagen de la catolicidad de la Iglesia. Son rostro del Dios de todos, de todos los continentes y lugares, de todas las razas y culturas, de todos los lugares, de todos los días y de todas las cosas

Italia es, una vez más, el país que mayor número de jóvenes tiene registrados en la JMJ. En el mediodía de este lunes 16 de agosto eran 101.174. A continuación, son los jóvenes alemanes con 83.929. Si a los jóvenes participantes alemanes, sumados voluntarios y otros colaboradores, el número asciende a 105.000 personas.

Una de las sorpresas de esta JMJ´Colonia 2005 -grata sorpresa- está siendo la muy destacada participación francesa, que se hace sentir además por calles, plazas y lugares de celebración y oración. El número de jóvenes franceses registrados hasta ahora es de 38.549. Estas cifras son de jóvenes registrados en las delegaciones oficiales. A ellos, para saber el número total de jóvenes y de personas participantes, hay que añadir un veinte, un treinta por ciento más de peregrinos que llegan "por libre" o en organizaciones propias de sus movimientos.

De ahí, que del número de jóvenes españoles en Colonia sigamos hablando de 50.000, aun cuando el número de registrados es de 31.908. España es el cuarto país más representado en Colonia, seguido de Estados Unidos de América con 24.237 y de Polonia con cerca de 20.000.

197 nacionalidades están representadas en Colonia. Son de todo el mundo si bien el 79% procede de Europa. Costa de Marfil, Burkina Fasso, Zambia, Líbano, Haití, Taiwán, Palestina, Georgia son algunos países que tienen también a algunos de sus jóvenes en Colonia. Con esta universalidad de las JMJ, se comprueba mejor el gusto fraterno y solidario del Dios de todos, del Dios que es mucho más grande.


El gusto de Dios en los cinco continentes

¿Será Australia el próximo país en organizar una JMJ de carácter internacional? El rumor está en la calle. Hay quien apuesta decididamente por la ciudad de Sidney. Hasta Oceanía no había llegado todavía la JMJ. El próximo domingo, sobre las 12,30 horas, tras el rezo del Ángelus y antes de que el Papa se despida de los jóvenes y de la JMJ´Colonia 2005 anunciará el lugar y la fecha de la próxima JMJ. Dios es en esto también mucho grande que nuestras expectativas y que las expectativas, ya desarrolladas y ya cursadas, de las anteriores JMJ.

Las JMJ se gestaron en Roma el día 15 de abril de 1984, Domingo de Ramos. La Iglesia Católica estaba celebrando el Año Santo de la Redención. El Papa Juan Pablo II había convocado para aquel día el jubileo de los jóvenes. Una semana después, el 22 de abril, domingo de pascua, el Papa Wojtyla haría entrega a los jóvenes que habían participado en la semana santa romana de aquel Año jubilar de la cruz de los jóvenes, uno de los símbolos de las JMJ. Al año siguiente, de nuevo, en domingo de ramos y de nuevo en Roma, habría una celebración de los jóvenes. Con este motivo el Papa escribió una carta apostólica a los jóvenes, con fecha 31 de marzo de 1985. Nueve meses después, el 20 de diciembre de 1985, Juan Pablo II anuncia la institución de las JMJ, que se establecieron definitivamente al año siguiente, con alternancia entre Roma -jornada de celebración diocesana- y otra ciudad del mundo -jornada de celebración internacional. Esta es la relación de las JMJ:

1.- 1986: Roma. Marzo. Celebración diocesana.
2.- 1987: Buenos Aires (Argentina). Abril. Celebración internacional.
3.- 1988: Roma. Marzo. Celebración diocesana.
4.- 1989: Santiago de Compostela (España). Agosto. Celebración internacional.
5.- 1990: Roma. Abril. Celebración diocesana.
6.- 1991: Czestochowa (Polonia). Agosto. Celebración internacional.
7.- 1992: Roma. Abril. Celebración diocesana.
8.- 1993: Dénver (USA). Agosto. Celebración internacional.
9.- 1994: Roma. Marzo. Celebración diocesana.
10.-1995: Manilas (Filipinas). Enero. Celebración internacional.
11.-1996: Roma. Marzo. Celebración diocesana.
12.-1997: París (Francia). Agosto. Celebración internacional.
13.-1998: Roma. Abril. Celebración diocesana.
14.-1999: Roma. Marzo. Celebración diocesana.
15.-2000: Roma. Agosto. Celebración internacional. Gran Jubileo.
16.-2001: Roma. Abril. Celebración diocesana.
17.-2002: Toronto (Canadá). Julio. Celebración internacional.
18.-2003: Roma. Abril. Celebración diocesana.
19.-2004: Roma. Abril. Celebración diocesana.
20.-2005: Colonia (Alemania). Agosto. Celebración internacional.
21.-2006: Roma. Abril. Celebración diocesana.
22.-2007: Roma. Abril. Celebración diocesana.
23.-2008: Sidney (Australia). Julio. Celebración internacional.
24.-2009: Roma. Abril. Celebración diocesana.
25.-2010: Roma. Abril. Celebración diocesana.
26.-2011: Madrid (España). Agosto. Celebración internacional.
27.-2012: Roma. Abril. Celebración diocesana.
28.-2013: Río de Janeiro (Brasil). Julio. Celebración internacional.
29.-2014: Roma. Abril. Celebración diocesana.
30.-2015: Roma. Abril. Celebración diocesana.
31.-2016: Cracovia (Polonia). Julio. Celebración internacional.
32.-2017: Roma. Abril. Celebración diocesana.
33.-2018: Roma. Abril. Celebración diocesana.
34.-2019: Ciudad de Panamá (Ciudad de Panamá). Enero. Celebración internacional.
35.-2020: Roma. Abril. Celebración diocesana.
36.-2021: Roma. Abril. Celebración diocesana.
37.-2022: Lisboa (Portugal). Celebración internacional.


El gusto de Dios para quienes buscan a Dios

Haider Aboud tiene 18 años. Es musulmán y ciudadano de Alemania, donde nació. Sus padres proceden del sangrante Iraq. "Soy musulmán de convicción y trabajo también como voluntario para la Jornada Mundial de la Juventud por convicción". Haider Aboud es estudiante universitario y sirve como voluntario en el Centro internacional de prensa de la JMJ´Colonia 2005. Está responsabilizado de intendencia y averías informáticas. "Cristianos, judíos y musulmanes todos creemos en Dios".

Haider Aboud, que quiere acudir junto a su grupo religioso de musulmanes a recibir en la tarde del jueves 18 de agosto al Papa Benedicto XVI, en su llegada a Colonia a través de uno de los barcos que navegan por el Rhin, no es el único no cristiano que colabora como voluntario en la JMJ. Él mismo afirmaba haberse encontrado ya con una joven de religión budista y varios jóvenes que se declaran ateos.

Es ya la madrugada del miércoles 17 de agosto cuando acabo de redactar estas líneas y una terrible noticia turba mi gozo y mi paz: ha sido asesinado el hermano Roger de Taizé. Las JMJ son más grandes, más fecundas y más hermosas también gracias al hermano Roger y a la oración y al espíritu de Taizé. El mundo es mejor gracias al hermano Roger y gracias a Taizé. ¿Cómo es posible explicar que un hombre de Dios, que un hombre de paz como Roger Shutz haya sido asesinado? Su sangre derramada será ahora más fecunda todavía y Dios es y será igualmente mucho más grande que todas nuestras cábalas y expectativas. Por supuesto, infinitamente más fuerte, más grande que el crimen, el odio, la locura o la venganza. Dios es amor. Roger ha sido testigo privilegiado de su amor, testigo frágil, débil, tan débil, tan desprotegido como para morir acuchillado en una vigilia de oración.

¡Descanse en paz el hermano Roger y que interceda por la Iglesia, por el mundo y por las JMJ!





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