Menu



Los Personajes del Pesebre
Los Personajes del Pesebre
Meternos entre los personajes nos ayuda a contemplar a Jesús recién nacido.


Por: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Gustavo Daniel D´Apice





Los Personajes del Pesebre

El Pesebre es otro de los elementos pedagógico y espiritual, antropológico, cultural y artístico, que acompaña nuestra celebración navideña de la Venida de Jesús.

Hace referencia a la primera venida de Jesús, cuando nace pobre y humilde en Belén, entre el aliento cálido de los animales, y es adorado por sus papás José y María, por los Pastores de Israel, y por los Magos venidos de tierras lejanas (Mateo 1,18-25-2,1-11 según la fuente josefina; Lucas 2,1-20 según la fuente mariana)

Es una creación muy antigua, pero popularizada por san Francisco de Asís en el año 1223.

El poverello visitó al papa de su tiempo, Honorio III, y le manifestó sus planes de hacer una representación escénica de la Noche de Navidad.

Salió de Roma y en la Nochebuena de Greccio, Italia, construyó una establo con la cuna de Jesús, y agrupó en adoración silenciosa a su alrededor a María y a José, al asno y al buey, y a los pastores con sus ovejas que contemplaban admirados y gozosos al recién nacido.

A partir de entonces, a raíz de una experiencia mística que recibió Francisco de tener al Niño Jesús entre sus brazos con inefable resplandor, la devoción al pesebre se extendió por todo el mundo cristiano conocido.

El pesebre es el lugar hecho cuna donde comían los animales.
El establo era el recinto más amplio que contenía animales y pesebre/s.

Se comienza a armar en la tarde anterior al primer domingo de Adviento, tiene su cumbre en la Nochebuena y los ocho días siguientes de la Octava de Navidad, y dura en nuestras casas y templos hasta el domingo posterior al 6 de enero, a la fiesta de Epifanía (Reyes) en que se celebra el Bautismo del Señor.

Entonces termina el tiempo litúrgico de Navidad y comienza el Tiempo común, ordinario (de “orden”), en el que vamos meditando “ordenadamente” la vida y los misterios de Jesús.

Por supuesto que el personaje principal de la representación (que aparte de estática puede ser también “viviente”) es el Niño Jesús, el Mesías esperado de Israel, que conviene entronizarlo en su cuna-pesebre en la Nochebuena, si es posible en familia y proclamando alguna oración o lectura bíblica del nacimiento.

Esto “centra” la atención de la celebración familiar navideña en quien es el “Centro” de la misma, cosa que tan desdibujada parece a veces y que conviene recobrar en su sentido trascendente.

Aclarado que Jesús que nace es el Centro de la celebración, nos metemos en los demás personajes: José, su papá virginal, por quien le llega la ascendencia real davídica propia del Mesías esperado.

María, la Madre Virgen, que da la naturaleza humana a Aquel a quien el Espíritu Santo da la naturaleza divina en su seno.

Los ángeles (Lucas 2,9), que comunican familiarmente la noticia a los pastores de ovejas de Israel, el pueblo elegido, y que por lo tanto entendían de apariciones y mensajes angélicos, pues el antiguo Testamento está lleno de ellos.

Y que humildemente y con el corazón abierto acuden a adorar al Salvador esperado.

El burrito y el buey no es simplemente una cuestión folklórica. Es una cuestión bíblica sabiamente releída:

Están mencionados en el profeta Isaías, 1,3, donde se dice que el buey conoce a su amo y el asno al que le da de comer, pero Israel (y aquí colocamos el nombre de cada uno de nosotros) no conoce a su Señor.

Queda como mensaje que, así como el burrito y el buey, infaltables bíblicamente en la representación navideña, seres sin inteligencia, conocen a sus dueños y a quienes los alimentan, así también nosotros, seres inteligentes, debemos conocer a Aquel que es nuestro Dueño y Señor, aquel que dice en el Sermón de la Montaña de Mateo 6, 25-34, que es capaz de vestirnos como lo hace con los lirios hermosos del campo, y de alimentarnos como lo hace con los gorriones que revolotean por los aires.



Gustavo Daniel D´Apice
Profesor de Teología
Pontificia Universidad Católica






Reportar anuncio inapropiado |



Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre
 Email (no será publicado)

 País


Comentario



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Consultorios
Pedro Luis Llera Vázquez
Experto en Dirección y Gestión de Centros Educativos Privados. Consejería en Educación y Cultura
P. Llucià Pou Sabaté
Asesoría para la educación del Adolescente.
Salvador Casadevall
Espiritualidad conyugal, etapas del matrimonio, perdón, solidaridad y educación de los hijos
Estanislao Martín Rincón
Educadores católicos – Orientación Familiar – Apologética
P. Miguel Ángel Fuentes IVE
Orientación espiritual a matrimonios
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |