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¿"Economía y Política" o "Economía o Política"?
¿"Economía y Política" o "Economía o Política"?

¿Se ha cambiado la política como el arte del servicio al pueblo por la mera especulación económica?


Por: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Gustavo Daniel D´Apice



¿”Economía y Política” ó “Economía o Política”?

La política fue entre los clásicos, y debería seguirlo siendo, un servicio a la comunidad con mayores posibilidades de realizarlo que el ciudadano común para quienes acceden a puestos de privilegio en ella.

Es la búsqueda del bien común, según la definición que todos conocemos.

Ahora bien, este bien común es amplio: educación, cultura, vivienda, esparcimiento, trabajo, justicia social, vivir en la verdad, quitar los amiguismos y nepotismos entre los colaboradores de los elegidos por el pueblo, “la felicidad de la comunidad”, diríamos en síntesis.

Actualmente, pareciera que todo se rige por el patrón dinero y por las recaudaciones, comparaciones con el mismo mes del año anterior o con el mes anterior del mismo año, porcentajes de subas o bajas según conveniencias en una verdad que ha llegado a ser relativa y manipulada por intereses particulares, de personas o de grupos.

Nada que ver con el bien común ni con su búsqueda. Parece la búsqueda del engaño disfrazada de “bienestar para todos”, que no lo hay.

Quienes difunden estos datos, exitosos para los que están encaramados, mentirosos para los que padecen la cotidianidad de la realidad, principalmente han asegurado su posición económica para ellos, sus hijos y varias generaciones, con negocios que no son investigados, y con denuncias en sus contras que son rápidamente desechadas por jueces obsecuentes.

El único patrón de la felicidad es la mayor recaudación, la “recaudación récord”, mientras escuchamos a nuestro alrededor al amigo y vecino común que se queja porque es su peor temporada, porque los precios e impuestos aumentan y no le alcanza…, porque tiene una pequeña empresa que da trabajo al pueblo y entonces son visitados por inspecciones odiosas y clausurados por intereses mezquinos e inconsiderados, que los precios aumentan, pero estamos acostumbrados y seguimos hasta donde podemos…total, siempre pasó en Argentina, y siempre salimos…(como un consuelo tonto y barato).

¿El único patrón es el dinero que puedo sacar de tal o cuál circunstancia? ¿Cuánto gané? ¿Qué negocio hice?
¿A dónde pude o puedo viajar? ¿O si me dan el plasma de 32 que me hará feliz y la señal satelital gratis que envuelve una sola manera de pensar?

¿Dónde quedó la dignidad, el compartir, el ocio para el esparcimiento y la lectura, el lugar y el tiempo para los amigos, para la familia pequeña y para la más amplia, para Dios?

Se corre solamente detrás de lo que pueda engrosar el bolsillo o la billetera, llegado el caso de que se siga usando.

Jesús hablaba de los gorriones del cielo y de los lirios del campo. Ellos realizan su esfuerzo, vuelan en busca de su sustento, el lirio trabajosamente hunde sus raíces en la tierra y padece tercamente la claridad del sol para crecer, vivir y lucirse.
Pero Dios los viste, los alimenta, no hilan ni tejen ni trabajan.

Para nosotros todo es trabajo. Los anuncios exitistas que no llegan a la realidad del pueblo trabajador, pretenden ser alcanzados y, como no se logra, se trabaja más y más, en una alocada tarea que nunca llegará a su fin y, menos, tendrá su descanso, salvo el de la muerte o el de la enfermedad bien llevada.

¿Eso es el progresismo? ¿Eso es el progreso de los pueblos? Sueldos consumidos por tarjetas de crédito y por lo tanto hipotecados y endeudados, mientras se busca otra salida laboral también para tener un poco más de respiro, que se va en la nueva labor emprendida. Agotadora, extenuante, no querida.

¿Esto es dignidad? Esclavos del dinero y del consumo, de lo que no tengo y de lo que jamás conseguiré, pero predicado y proclamado por los que nos quieren guiar como pueblo como de fácil adquisición y al alcance de todos.

No solo el trabajo esclavo está en ciertas fábricas clandestinas, cosechas tacañamente pagadas o trabajo laboral completo pagado por la mitad.

También está en los que recorren pasillos y gabinetes buscando “no trabajar”, a la pesca de subsidios y planes, gastando en ello sus fuerzas, energías y capacidad productiva.

Alimentados por quienes los hacen ir una y otra vez, hasta que su “trabajo” para “no trabajar” logra su fruto, escaso y sin ambiciones, indigno del trabajo dignificante que hace crecer al individuo, a la familia y a la sociedad.

Y el trabajo esclavo está también en esa búsqueda denodada de entradas económicas que permitan satisfacer la demanda publicitaria y los anuncios políticos, que ya no tienen nada de políticos, sino que son propios de un ministro de economía en realidad (¿existen todavía?), que pretenden un exitismo materialista hecho de humo, para satisfacer unas demandas que nunca alcanzarán de esa manera a ser satisfechas, porque muchas, incluso, están de más.

¿Seguiremos optando por la esclavitud en vez de por la libertad? ¿Seguiremos consumiendo lo que nos bombardean los medios oficiales o antagónicos, en vez de buscar la verdad en el sano consejo, la lectura sabia y estudiosa, comparativa y amplia, no estrecha, y la escucha de nuestra propia conciencia ú hombre interior?

Depende de ello el fin de una era o el principio de una nueva historia. Depende de ello la felicidad o la infelicidad tuya o de muchos.

¿Buscamos alguien que nos gobierne o alguien que nos de dinero y/o cosas?
Me hace recordar la escena evangélica de la multiplicación de los panes. Enseguida los saciados querían hacer Rey a Jesús.
Un Rey panadero. A eso resumían ya la venida del Mesías, eso les bastaba.

¿Buscamos en el fondo un panadero con todos los demás productos para que pueda dárnoslo, y lo coronamos como Rey, postrando ante él y su entorno nuestra dignidad y libertad de pensamiento y de acción, creyendo que allí está la felicidad?


Gustavo Daniel D´Apice
Filósofo y Teólogo
Pedagogo





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