Menu



10 AÑOS DE EDICIONES ANAB

10 AÑOS DE EDICIONES ANAB
10 años de una editorial católica fundada por una familia. ¿Cómo ha sido esto possible?






¿Cómo ha sido posible?

Me veo desde las 6 am hasta la una de la madrugada armando libros en la sala de mi casa. Cuando ya no podía más por el cansancio me decía. “Vamos, sólo 10 más…” y armaba otros 10 libros.

Al empezar cada mañana oraba: “Señor, no tengo nada que ofrecerte. Pero si Tú lo quieres, convierte mi trabajo en oración”. Y me ponía a compaginar páginas, engraparlas con las portadas…
Parecía que nunca terminaría.

Me ayudaban mis hijos y mi esposa.

Y me acompañaba Jesús.

Siempre, de alguna manera sentí que estaba conmigo. Y cuando agotado inclinaba mi cabeza sobre la mesa junto a todos los libros que estaban por armar, me parecía que me daba un abrazo, el abrazo de un hermano, de un amigo y me animaba:

“Arriba… Yo estoy contigo. Podemos continuar”.

Fue una época increíble.

Hoy, 10 años después me pregunto cómo pude.
Cómo mi familia soportó esto, la sala llena de papeles, cajas, libros. Sin su apoyo no habría podido.

Ahora los libros los editamos en diferentes países. Tienen calidad de exportación.

Siguen siendo una larga y profunda oración de ofrecimiento. Porque sigo pidiéndole a Dios que toque los corazones más fríos, para que se abran a su amor.

10 años, que fueron un suspiro.

Más de 100,000 libros circulando por el mundo.

Cientos de cartas y testimonios de personas que recuperaron la esperanza, la alegría de vivir. Personas que se dieron otra oportunidad. Familias reconciliadas.

Todo esto, si lo piensas bien, no es obra de unos libros, y mucho menos de un escritor.

Hay algo más. Alguien, que nos ama tanto que es capaz de cambiar una persona… leyendo un simple librito.

Hoy me he sentado emocionado a recordar. Y he pensado en ti, que me has apoyado todo este tiempo.

Quería decirte desde el fondo de mi alma:

“GRACIAS”.

Sin ti no habría sido posible.

Como es un día de fiesta, levanto una copa y le digo al buen Jesús, mi amigo de la infancia:

“Brindemos”.

Me parece verlo que me abraza fuerte, con un gran cariño y me dice sonriendo:

“Vamos… Todavía hay camino por recorrer”.


www.edicionesanab.net







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |