La actualidad
Por: Guillermo Urbizu | Fuente: www.guillermourbizu.com

La actualidad es tan sumamente vertiginosa que apenas deja tiempo para reparar en lo importante, para profundizar siquiera un poco en las cosas. Esto es ya algo tan recurrente que no le damos importancia, y dejamos que vaya transcurriendo nuestra vida engañándonos con falsas promesas, creyendo felicidad lo que son espejismos o trampantojos, esperando en vilo el día en el que por fin podamos hacer un parón para pensar, para leer con sosiego, para estar de verdad con los nuestros, para tomar el pulso de una existencia que se nos escapa viva.
Pero ese día no acaba de llegar, inmersos como estamos en el frenesí de lo inmediato. Todo para ayer, comida rápida por favor, un vistazo -sólo un vistazo- a la prensa, mientras al mismo tiempo vemos la televisión o escuchamos la radio. O eso nos parece. Y el móvil que no cesa, la gente que no deja de gritar, y programarnos la vida, y la mentira como hábito... Un momento por favor. Todo esto no puede ser normal ni bueno. Pese a la degradación de no pocos cerebros políticamente correctos o hueros, pese a la prostitución del corazón de otros muchos, pese a la usura y el egotismo de aquellos que piensan -es un decir- que el hombre y la mujer son máquinas y no personas.
Es por todo esto por lo que es preciso sublevarse intelectualmente. Es más: espiritualmente. Y ser más críticos y menos pasivos. Porque la realidad no sólo está a este lado del espejo. Pensemos qué queremos para nuestros hijos, trascendamos de una vez todo este cúmulo de fatuas supercherías. Es preciso dedicar tiempo al pensamiento, a la lectura, al alma; huir decididamente de lo superficial y banal, de todo aquello que no requiera voluntad y esfuerzo.
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