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Cariño matrimonial (2)

Cariño matrimonial (2)
No hay mejor técnica para el ajuste sexual que el verdadero amor mutuo, la consideración hacia el otro y el deseo de cada uno de hacer feliz a su pareja.


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte



El marido no puede olvidarse de los derechos de su mujer.
Si la deja insatisfecha será para ella una tortura y terminará aborreciendo el acto conyugal. El acto matrimonial debe ir saturado de ternura.
Prolongar el cariño en este momento es de los puntos más apreciados por la mujer. La ternura ennoblece la sensualidad, sin extinguirla. Cuando ésta falta, el acto conyugal queda enormemente empobrecido. La unión psíquica del amor vale mucho más que todas las satisfacciones sensitivas.
El ideal es que el orgasmo sea simultáneo. Por eso el hombre debe dominarse y no eyacular hasta que la mujer dé indicios de que se acerca al orgasmo.
«Tras el orgasmo, hombre y mujer deben seguir pendientes el uno del otro. La separación brusca de los cuerpos en tales momentos es un mal final, ya que traduce poca ternura. El acto sexual más completo es aquel que se prolonga tras el orgasmo, manteniendo unida a la pareja en un abrazo interminable» 8.
Ha dicho el Papa Juan Pablo II: «El marido que trata a su mujer sin amor, sino sólo como objeto de satisfacción del instinto, adultera con su propia esposa» 9.

No es raro el fenómeno de la frigidez en la mujer que no llega al orgasmo en el acto conyugal con su esposo. Eso tiene fácil solución consultando con un médico. Podría ser solución el que la mujer no se contente con estar pasivamente dejando que él lo haga todo. Si ella participa activamente en el juego sexual, puede remediar su mal.

«El primer coito es un momento delicado. El joven, casi siempre hiperexcitable, puede tener poca paciencia, ante una muchacha poco despertada sexualmente... Es excepcional que la desfloración sea realmente dolorosa. Si el esposo la realiza en el ambiente de ternura y profundo amor que es normal en los primeros días del matrimonio, la mujer no experimentará ningún trastorno. La mínima hemorragia que se produce frecuentemente al rasgar el himen, no tiene consecuencias; sin embargo, conviene dejar que se produzca la cicatrización durante tres o cuatro días absteniéndose de relaciones sexuales en este breve período. Es un verdadero sacrificio para el marido, pero será apreciado por la mujer» 10.

Hoy hay una excesiva preocupación por la técnica sexual y la mecánica del orgasmo. Esto hace que el coito pierda la espontaneidad de un acto que debe brotar del amor, y lo que resulta es de un efecto contrario a lo que se pretendía.
Dice el Dr. May en Love and Will: «No es sorprendente que las tendencias contemporáneas hacia la mecanización del sexo tengan mucho que ver con el problema de la impotencia. La característica distintiva de la máquina es que puede realizar todos los movimientos, pero nunca siente».
«Durante algunos años proliferaron abundantemente los libros sobre técnicas sexuales. Recientemente se ha dicho que más matrimonios se han visto perjudicados por estos libros que los que se han beneficiado. El énfasis en la técnica hace que se dé más importancia a la mecánica que a las propias relaciones.(...) Es un acercamiento egoísta en el que cada uno busca su propia autosatisfacción. (...) El otro es un accesorio para su placer solitario» 11.
«En la relación sexual se trata principalmente de amor y no de técnica. La preocupación por la mecánica sexual puede agotar el amor y convertirlo en una caricatura desgraciada y artificiosa del mismo. En cambio, el amor y la generosidad mutua llegarán a conseguir, por sus insospechados caminos, resultados muy superiores a los “técnicos”. Esta preocupación por las técnicas sexuales tiene su base en el concepto de que el hombre no es más que un animal desarrollado; y, por lo mismo, lo más importante en sus relaciones sexuales será la cantidad de placer físico que ellas puedan producir. Todo esto es una idea absurda y muy triste acerca de la naturaleza humana y del amor conyugal.
»De esta idea absurda proviene en algunos la obsesiva y maniática ansiedad por buscar resultados siempre más artificiosos. Ansiedad y manía que tantas veces lleva al callejón sin salida del hastío sexual o de las aberraciones sexuales.
»Se asemeja a la actitud del gastrónomo que estuviera estudiando y planeando laboriosamente cada plato, con ansiedad de conseguir siempre el máximo placer de su comida. En realidad, éste goza en comer mucho menos que la gente normal.
»Lo mismo ocurre en la vida conyugal; los “técnicos” se enredan en ansiedades y preocupaciones artificiosas, mientras que los esposos normales se aman libres de preocupaciones, sin que la ansiedad por el máximo placer físico posible pueda empeñar su espontaneidad, su alegría y su gozo al entregarse mutuamente; factores éstos mucho más importantes para la plenitud de la felicidad sexual. Volvemos a repetir que no hay mejor técnica para el ajuste sexual que el verdadero amor mutuo, la consideración hacia el otro y el deseo de cada uno de hacer feliz a su pareja.
»En el sexo se repite lo que ocurre en tantos otros aspectos de la vida: que da mucha más felicidad el dar que el recibir. Aquí tiene esto una especial significación, porque, esencialmente, el acto conyugal es un don» 12.

El amor conyugal no es una simple aventura de goce apasionado. El goce físico debe estar al servicio de la ternura. La unión sentimental debe preceder a la unión de los cuerpos: esta última se convertirá así en expresión de un amor que ya existe en los corazones 13.
El acto conyugal debe ir siempre saturado de ternura. Si este acto «no nace del amor va contra el recto orden» 14.
«El encuentro genital será de verdad auténtico si entre los esposos hay una constante y concreta actitud de amor mutuo, demostrada prácticamente a lo largo de las más diversas situaciones de la vida.
»Es necesario, en efecto, recordar que la unión sexual, para estar verdaderamente en consonancia con la naturaleza humana, no puede reducirse solamente a la búsqueda de sensaciones voluptuosas, sino que debe expresar sobre todo una fusión completa entre el hombre y la mujer, penetrando simultáneamente sus facultades del cuerpo y del espíritu» 15.
No es lo mismo amor que deseo. El amor es del alma y el deseo es del cuerpo. El amor matrimonial debe ser total: de alma y de cuerpo.

Decálogo de la esposa:
1.- El hogar será lo que tú hagas de él. Ésa debe ser la gran obra de tu vida.
2.- Te corresponde la administración inmediata de los bienes. Sé previsora, prudente y con gran sentido común.
3.- Que tu buen gusto y tus desvelos -más que tu dinero- hagan del hogar un refugio acogedor para cuantos constituyen tu familia.
4.- Procura seguir siendo siempre la novia de tu marido. Y que ello se note tanto en tus palabras como en tu presentación.LL
5.- Jamás olvides que antes que tus mismos hijos -y por supuesto tus padres- está tu esposo.
6.- Que tus palabras, tu alegría y tu sosiego sean alivio y descanso para cuantos constituyen tu hogar, o se acercan a él.
7.- Tu primer deber hacia tus hijos se llama ternura. Sobre ella, como base, te será fácil ir ejercitando, a una con tu marido, ese arte difícil y delicado que se llama educar.
8.- No grites, ni pierdas los estribos. Te harás obedecer mejor si dices a tus hijos las cosas con calma.
9.- Pon especial cuidado en el orden y administración del hogar: en las horas de las comidas, y en la prudente economía.
10.- Finalmente, si tienes la dicha de tener fe, busca tu apoyo en Dios, pues el Él encontrarás siempre la fuerza y la gracia que necesitas para llevar adelante tu hermosa misión en la vida.

Decálogo del esposo:
1.-Soluciona tu vida -al menos en lo fundamental- antes de constituir una familia
2.- Tu trabajo es importante, pero que no te absorba de tal modo que te robe un tiempo que debes a los tuyos.
3.-El buen humor, la permanente serenidad de espíritu, es el regalo más valioso que puedes ofrecer a tu esposa y a tus hijos.
4.- Tu esposa debe ser tu mejor amiga y compañera. Y has de tener hacia ella las mismas atenciones, al menos, que tenías cuando era sólo tu novia.
5.- Respeta su campo de trabajo. Pocas cosas hay tan ridículas y perjudiciales como un marido quisquilloso y entrometido en lo que es propio de su mujer.
6.- Si tu esposa está en condiciones de ejercer una profesión -salvando el cuidado del hogar- permíteselo.
7.- En relación con tus hijos, no olvides que el educar es un arte. Arte difícil y delicado, integrado por un poco de ciencia, mucho de buen sentido y, sobre todo, mucho de amor.
8.- El ejemplo es la clave de la educación. Gánate con tu proceder el respeto y la obediencia.
9.- Sé muy hombre en todo, pero ten presente que esto es perfectamente compatible con las muestras de afecto que los tuyos necesitan.
10.- Y si tienes la dicha de ser creyente, que Cristo sea la luz y la alegría de tu vida en el cumplimiento de tus deberes de padre y esposo.

Decálogo del matrimonio y del hogar:
1.-Antes que la profesión, incluso antes que los propios hijos -y precisamente por el bien de ellos- está vuestro amor de esposos, para el cual tenéis que saber encontrar «vuestro tiempo».
2.- Paternidad responsable,sí; pero si el Señor os da una familia numerosa, aceptadla como el mayor de los bienes.
3.- Que vuestro hogar esté siempre abierto para vuestros familiares y amigos.
4.- Que en vuestro hogar haya siempre un sitio de honor -como en vuestro corazón- para quienes os dieron la vida.
5.- Respetaos mutuamente vuestro campo de acción.
6.- Sed con vuestros hijos enérgicos en lo esencial y flexibles en lo accidental.
7.- No dramaticéis las cosas sencillas. Simplificad las cosas trágicas.
8.- La belleza, el buen gusto y el orden deben ser algo característico de vuestro hogar.
9.- Que una religiosidad sencilla y auténtica envuelva en una sana espiritualidad vuestro hogar.
10.- Aceptad vuestra situación. Como dice Quoist: «Si no podéis construir el castillo soñado, construid una cabaña. Pero no seréis felices en vuestra cabaña mientras sigáis soñando con el castillo» 16.

El psicólogo Bernabé Tierno en la revista EL SEMANAL escribió un artículo titulado: Cómo matar el amor
17.
Lo resumo así:
- Cada día eche en cara a su pareja todos sus fallos.
- Muéstrese habitualmente malhumorado, aunque no tenga motivo.
- No pierda la ocasión de provocar una tormenta aunque el motivo sea nimio.
- No reconozca nunca a su pareja mérito o cualidad alguna. No le alabe nunca.
- No se muestre satisfecho de los detalles que tenga con Vd. Todo es poco.
- No se le ocurra nunca mirar las cosas desde el punto de vista del otro.
- Flirtee con otra persona para provocarle celos.

Haz lo contrario de todo esto y fortalecerás tu amor.

8. ENRIQUE ROJAS: El amor inteligente, IX. Ed. Temas de hoy. Madrid. 1997. regresar
9. Revista ECCLESIA, 2002 (18-X-80)6 regresar
10. GAUDEFROY: Estudios de Sexología, 2º, XII, 2, 2. Ed. Herder. Barcelona. 1968 regresar
11. ANA MOW: El secreto del amor matrimonial, 2ª, IV. Ed. SAL TERRAE. Santander . regresar
12. ROBINSON: Educación sexual y conyugal, 3ª, V, 1ss. Ed. Mensajero. Bilbao. regresar
13. PABLO VI: Humanae Vitae, nº 13 regresar
14. FERIN-PONTEVILLE: Amor y fecundidad, IV, 4. Ed. ELER. Barcelona, 1964 regresar
15. GIACOMO SANTORI: Compendio de sexología, 1º, IX, 6. Ed. FAX. Madrid, 1969 regresar
16. LUIS RIESGO Y CARMEN PABLO: Lo que Dios ha unido. EAPSA. Madrid. 1976 regresar
17. BERNABÉ TIERNO: Revista El Semanal, 589 (7-II-99) 78. regresar

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Cariño matrimonia










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