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Castidad en el noviazgo y fidelidad matrimonial
El hombre debe elegir en cada momento no lo más apetecible, sino lo más conveniente para su desarrollo personal.


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte



Algunos dicen que si un chico y una chica se quieren para vivir matrimonialmente no necesitan ningún papeleo burocrático.

Eso es muy cómodo, pero no es serio.
En la vida todas las cosas serias se formalizan con un documento. Si tú le prestas a un amigo un millón de pesetas, no te basta su palabra, por muy amigo tuyo que sea. Te quedas más tranquilo si te echa una firmita en un papelito. Pues el matrimonio es una cosa muy seria, en la que se pone en juego la educación de unos hijos que necesitan un hogar, y eso no puede estar a merced de una pareja que no quiere comprometerse a vivir juntos, y por lo tanto en cualquier momento difícil, por los que necesariamente pasan todas las parejas, uno de los dos podría dejar al otro plantado y marcharse, a veces, precisamente en una edad en la que será muy difícil encontrar nueva pareja, y la soledad atormentará al otro todo el resto de su vida.

Además, el amor busca estabilidad. La institucionalización del amor en el matrimonio es algo constante a lo largo de la historia.

Aparte de que los hijos tienen derecho a un hogar estable indispensable para su educación.
Pero además, los niños pueden traumatizarse al darse cuenta del rechazo de los demás por su situación anómala. Y si se casan después de tener el hijo, el trauma puede ser de alguno de la pareja hacia ese hijo que le ha obligado a casarse contra su voluntad.

Por eso la Iglesia no está de acuerdo con esas parejas que quieren vivir matrimonialmente, pero sin formalizar el matrimonio 55.Un mismo acto (coito), cambia de valoración moral si cambian las circunstancias (matrimonio) que pueden conceder un derecho que antes no se tenía.Los medios de comunicación nos invitan continuamente al sexo libre. Sin embargo «la sexualidad “desconectada” del amor y de los sentimientos rebaja y envilece a la persona, y conduce a la neurosis» 56.

La base de la felicidad matrimonial está en el amor espiritual entre ambos cónyuges. Éste es perdurable, el que no hastía nunca. Y cuanto más pongas de carnal en tu cariño, menos sitio dejas para lo espiritual.
Unas relaciones en las que hay concesiones a la concupiscencia, se rebajan, pierden elevación y espiritualidad, es decir, pierden fortaleza en su vínculo fundamental. En cambio, cuando el instinto es frenado por la virtud, una aureola de elevación ilumina ese cariño, y un autodominio y mutuo respeto fortalece el vínculo que va a unirlos para toda la vida.

Cuando se da este amor espiritual, el noviazgo es un tiempo de mutua educación: él se hace más puro, deja ciertos amigos, etc., por darle gusto a ella; y ella viste con más decencia, vence más su genio y sus caprichos, etc., por darle gusto a él. Pero cuando el amor del noviazgo está basado sobre la carne y el instinto, ese amor es egoísta, busca sólo su propia satisfacción.
El egoísmo adquirirá en el matrimonio proporciones insospechadas.
«El amor no puede limitarse a una utilidad placentera que busca su propio provecho» 57.

Alegría es la satisfacción por haber alcanzado un deseo. Es saborear algo bueno que esperábamos. La alegría está sobre el placer. El placer está en los sentidos, y la alegría en el alma. La alegría es el camino hacia la felicidad. La alegría es causa de optimismo, satisfacción y regocijo. La alegría enriquece interiormente y hace que la vida merezca la pena de ser vivida.

La felicidad se lleva en el alma. Victor Frankl, fallecido en Viena, a los 92 años, el 2 de Septiembre de 1997, padre de la logoterapia, la «tercera escuela vienesa de psicoterapia», según la cual la motivación psicológica primaria del hombre es la búsqueda del significado de la vida 58, en su obra El hombre en busca de sentido dice:«La felicidad no se puede buscar nunca directamente. Sólo puede venir como consecuencia de haber entregado lo mejor de nosotros mismos por una causa noble».

Dice el Dr. Rodríguez Delgado, que no es lo mismo placer que felicidad. El placer está en los sentidos. La felicidad en el alma. El amor tiene dos vertientes, el cariño, que es amor del alma, y el deseo que es amor del cuerpo. El cariño está hecho de ternura, admiración, respeto, etc. El deseo trata de poseer el cuerpo del otro, culminando en la unión sexual.
La diferencia entre amor y deseo está en que el amor se siente atraído por las virtudes de la persona, y el deseo por la belleza corporal 59.

«El amor es más espiritual, va más dirigido a la belleza del alma. »Va surgiendo poco a poco con el trato de la persona querida. »El deseo brota más explosivamente.
»Va dirigido al atractivo corporal. »Es más violento, busca expresarse en abrazos y besos frenéticos, que son maneras de tratar de poseer el cuerpo del otro. »Son conatos de la unión sexual. »El deseo nace del cuerpo. Se siente en el cuerpo, se dirige al cuerpo del otro.» El amor es menos explosivo y violento. Es más profundo, más satisfactorio. Más reconfortante. Está hecho de ternura, admiración, respeto e identificación con la persona querida 60.

«Hoy se habla mucho de sexo y poco de amor» 61.

A veces se dan solteros, ya mayorcetes, que han encontrado una pareja con quien hacer vida sexual, y no quieren atarse con el matrimonio. Son unos egoístas que buscan sólo su propia satisfacción, incapaces de amar a nadie, y por lo tanto incapaces de hacer feliz a nadie. Sólo se quieren a sí mismos, y a la larga es inaguantable convivir con ellos.

Quienes de solteros quisieron siempre satisfacer sus caprichos, llegan al matrimonio con un alma ferozmente egoísta y un cuerpo ávido de placeres. Como es natural el matrimonio no puede darles todo lo que ellos quieren, y su falta de sentido cristiano les hace infelices incluso en esta vida. El resultado de esto son los fracasos matrimoniales que vemos por todas partes.

Muchos se quejan de su matrimonio cuando ya no hay remedio, porque un vínculo indisoluble los ata para toda la vida. Pero pocos caen en la cuenta de que su fracaso matrimonial se debe a que tomaron el noviazgo como una diversión, y contrajeron el matrimonio a la ligera, con frivolidad y sensualidad.

Muchos fracasos matrimoniales, muchos matrimonios desgraciados se deben a haber tenido un falso concepto del amor. El cine, las novelas, las canciones de la radio y los seriales están llenos de ideas paganas sobre el amor. Quien bebe en esas fuentes, es natural que sienta los efectos del veneno. El matrimonio es una cosa muy seria, y como todas las cosas serias, requiere su preparación adecuada.La frivolidad, la ligereza, la pasión y el jugar al amor han matado el verdadero amor.

Los chicos y las chicas se gustan por el atractivo físico, por el instinto sexual, por la satisfacción que el otro les produce a sí mismos. Y esto es egoísmo, no es amor. Y el egoísmo es caprichoso, voluble, pasajero. Estos amores apasionados y egoístas no pueden dar una felicidad estable.

Pronto se cansan y ansían cambiar de objeto.

Los objetos no se aman. Se utilizan para uno, y luego se tiran o se arrumban. Una chica que no se hace respetar se rebaja a ser un juguete. Y los juguetes duran más o menos, pero terminan arrumbados y olvidados.
Me escribía una chica:

«Padre, es un asco. Todos los chicos vienen a lo mismo. Si no te dejas, no les interesas». El dejarse instrumentalizar por temor al abandono es un disparate, pues quien instrumentaliza no ama, y quien no ama terminará abandonando. Para algunos chicos, las chicas son como esos objetos que llevan una etiqueta que dice: «Tírese después de usarla».El amor es otra cosa. El amor es dar. Es enriquecer, dignificar, ennoblecer a la persona amada. Nunca gozarla para sí mismo. Eso es egoísmo 62.Y el egoísmo es la muerte del amor, mientras que el sacrificio es la verdadera prueba del amor. Cuando los novios se han templado en el sacrificio por el bien del otro, el matrimonio será una delicia. Pero si lo que han hecho de novios es fomentar su egoísmo, es lógico que su matrimonio sea un fracaso.

Ya dijo Aristóteles que «amar es buscar el bien de la persona amada» 63.
Santo Tomás de Aquino dijo: «Amar es desear el bien de alguien» 64.
Y Sócrates que «el amor es darse» 65.Jean Guitton aprendió de niño estos versos que expresan la misma idea:

«Por tu felicidad, daría la mía.Aunque nunca tuvieras que saberlo.Con tal de oír alguna vez en la distancia
la risa de la dicha, nacida de mi sacrificio» 66.

«El amor,al contrario que el dinero,cuanto más se da, más se tiene;cuanto más generoso, es más grande y más hermoso.

Amor,
no es buscar ser comprendido, sino comprender;
no es buscar ser perdonado, sino perdonar;
no es buscar ser alegrado, sino alegrar;
no es buscar ser amado, sino amar.

Amar,es saber sacrificarse, hasta estrujarse el corazón
por la felicidad de la persona amada.

Si no quieres sufrir, no ames;pero, si no amas, ¿para qué quieres vivir?» 67.El ser humano es persona, no es cosa. El amor integra el respeto a la persona, o no es amor, aunque haya manifestaciones eróticas; pues el amor no consiste en la excitación de los sentidos. El auténtico amor no se dirige sólo al cuerpo, sino a toda la persona 68.
«El amor es un don en sí mismo y no es posible entregarse a medias. El amor es total, o ya no es amor» 69<a name="?/a>.

«El amor conyugal es un amor de totalidad. Siendo un amor total, tiene que ser un amor definitivo. Un amor total que tiene reservas en el tiempo, no puede ser un amor total... La totalidad del amor es indivisible... Por su propia esencia es fiel y exclusivo. Un amor total no puede ser compartido con varias personas» 70.
En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir...
Dar es más satisfactorio, más dichoso, que recibir; amar, es más importante que ser amado. Al amar, se siente la potencia de producir amor -antes que la dependencia de recibir siendo amado-.
El amor infantil sigue el principio: «amo porque me aman». El amor maduro obedece al principio: «me aman porque amo». El amor inmaduro dice: «te amo porque te necesito» 71.

La concupiscencia dice: «Te amo porque eres un bien para mí». El auténtico amor dice: «Te amo porque deseo lo que es un bien para ti». El «amor recíproco» no es el hartazgo de la concupiscencia de cada uno, que es una coincidencia de egoísmos. «La reciprocidad verdadera no puede nacer de dos egoísmos sino que ha de suponer necesariamente el altruismo de cada uno».
«Amar es darse y darse significa limitar su libertad en provecho de otro. La limitación de la libertad podría ser en sí misma algo negativo y desagradable, pero el amor hace que por el contrario, sea positiva, alegre y creadora. La libertad está hecha para el amor... El hombre desea el amor más que la libertad: la libertad es un medio, el amor es un fin» 72.
El único amor perdurable, el que da una felicidad creciente al paso del tiempo, el único amor que da la máxima felicidad posible en este mundo, es el amor que por encima de la satisfacción propia busca el bien de la persona amada, aunque para ello tenga que renunciar a sus propias apetencias.

Amor que se busca a sí mismo, fracasa irremediablemente. El amor eleva, la pasión envilece. El amor que busca el bien de la persona amada, llegará a encontrar la verdadera dicha. La experiencia de la vida confirma la verdad de todo esto. Por eso vale tan poco enamorarse del cuerpo, que es amor sexual. Y en cambio, hay tantas garantías de éxito en el amor del alma, que es espiritual.

Si lo que buscas, en lo que llamas amor, es saciar tu sed, no amas, desengáñate. Si lo que buscas es servir, ennoblecer, perfeccionar a la persona amada, felicítate: has encontrado el camino del verdadero amor.
Y cuanto más haya de esto, más feliz te hará ese amor.
Considera despacio estas ideas:
-Si te extasías ante su belleza..., es sólo no es amor: es admiración.
-Si sientes palpitar tu corazón en su presencia..., eso sólo no es amor: es sensibilidad.
- Si ansías una caricia, un beso, un abrazo, poseer de alguna manera su cuerpo...,eso sólo no es amor: es sensualidad.
-Pero si lo que deseas es su bien, aun a costa de tu sacrificio..., enhorabuena: has encontrado el verdadero amor 73.
No es lo mismo amar a una persona para hacerla feliz a ella, que amarla para que ella, con su amor, nos haga felices a nosotros. Esto segundo es egoísmo. Con todo hay que tener en cuenta que uno puede sacrificarse no sólo por amor, sino también por deseo. Se pueden hacer grandes sacrificios para obtener cosas: un automóvil, una prenda de vestir, etc.; y las cosas no se aman. Sólo se desean. Y cuando se consiguen se cambian por otra cosa mejor, más buena o más moderna 74.

«Bajo el nombre de amor circula una mercancía que es su negación y caricatura. Lo grave es que se está vilipendiando el amor verdadero por parte de todos esos falsarios de la sexualidad humana. Lo grave es que a fuerza de presentar una imagen deformada de la sexualidad, se compromete su valor como ser humano» 75. El sexo normal ya no atrae; se está echando mano a extravagancias y perversiones. Están en venta el sadismo y el masoquismo, y, junto a ellos, la homosexualidad masculina y femenina, y todo lo demás.

Se presentan nuevas formas de cohabitación del hombre y de la mujer, como el sexo en grupo, el cambio de parejas, etc. Pero también de estas novedades se irá cansando el consumidor. El ambiente hedonista que nos invade se ríe del amor desinteresado. Sólo le interesa buscar gratificaciones placenteras. No tiene más horizonte que saciar los instintos. No admite otro valor que lo agradable. Éste es el círculo angosto, asfixiante, del erotismo. Aunque, por fortuna, son muchos los ejemplos de un amor generoso, libre de la tiranía del egoísmo y del reduccionismo envilecedor 76.«Erotismo es la separación de la sexualidad del amor conyugal con el fin de procurar gratificaciones placenteras» 77.
«La mera explicación de cómo se obtienen sensaciones placenteras ya constituye , de hecho, una incitación al mero erotismo. No forma para el amor, deforma. Lanza por una vía contraria al verdadero amor» 78. La caricia erótica acaricia el cuerpo, la caricia amorosa acaricia el alma.

«No convirtamos el amor en algo biológico: “Yo quiero porque siento. Dejo de sentir, dejo de querer”. Esto no es verdad (...) Los sentimientos, con el tiempo, van decreciendo. Lo mismo el dolor por la muerte de una madre que la ilusión de los enamorados. (...) Pero el amor no es lo mismo que el sentimiento. (...) Uno no puede poner el amor, que es lo más importante en la vida de una persona, en manos de una cosa que yo no puedo dominar, como es el sentimiento. El amor está en algo que yo domino:la voluntad. Yo quiero porque quiero querer, porque quiero seguir queriendo. Esto sí está en mis manos, aunque no sienta nada 79.Una madre junto al lecho de su hijo enfermo puede no sentir nada placentero, pero evidentemente que está amando a su hijo.«El secreto está en entregarse. Cuanto más se entrega uno, más quiere. Las cosas a las que uno se entrega, se termina queriéndolas» 80.

El hombre, por ser sensible, siente atracción hacia los estímulos gratificantes. Y esto es para él un valor. Pero como al mismo tiempo es espiritual, no puede tener como meta el disfrutar de los estímulos sensibles placenteros. Para él son superiores la verdad y el bien. Orientar su vida según una auténtica jerarquía de valores le hace madurar como persona humana y le otorga paz y felicidad 81. Dijo el Dr. Enrique Rojas, Médico-Psiquiatra, en el Blanco y Negro del 8 de noviembre de 1998: «La sexualidad desconectada del amor conduce a lo neurótico. (...) Hoy estamos asistiendo a una verdadera idolatría del sexo. (...)La sexualidad no es algo puramente biológico, un placer del cuerpo, sino que mira a lo más íntimo de la persona. De ahí que deba estar envuelta por el amor. (...) No tener principios es demoledor» 82.

«Un hombre no puede ser feliz cuando se realiza a medias. Cuando se queda por el camino presa de atractivos efímeros. El ser humano se realiza cabalmente cuando pone todas sus potencias al servicio de la realización de las posibilidades más valiosas» 83. «El hombre debe elegir en cada momento no lo más apetecible, sino lo más conveniente para su desarrollo personal» 84.
«Lo agradable es un valor. Pero colocar lo agradable en la cima de la escala de valores es hedonismo, que toma como ideal de la vida acumular gratificaciones fáciles y sensaciones placenteras» 85.

«Haber perdido el sentido del sacrificio debe ser calificado como una de las mayores calamidades del siglo XX. Desde hace dos siglos se viene interpretando todo sacrificio como una represión y una amputación del verdadero ser del hombre. Es éste un error que puede destruir de raíz nuestra vida personal. (...). Conceder la primacía a los valores más elevados constituye el núcleo de la virtud humana de la responsabilidad. (...). La voluntad al servicio de un ideal valioso adquiere una energía indomable (...). El mayor empeño de nuestra existencia debe ser realizarnos como persona humana» 86.

55. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2390s regresar
56. ENRIQUE ROJAS: El amor inteligente, VIII. Ed. Temas de hoy. Madrid. 1997. regresar
57. ENRIQUE ROJAS: Remedios para el desamor, VII,4. Ed. Temas de hoy. Madrid. 1991 regresar
58. Boletín informativo del Vaticano del 11-IX-97: ZE970911 regresar
59. JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S.I.: Tres trampas en el noviazgo, ll. Ed. Paulinas. Caracas, 1989. regresar
60. JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S.I.: Tres trampas en el noviazgo, ll, 1. Ed. Paulinas. Caracas, 1989. Libro interesante y sensato. regresar
61. ENRIQUE ROJAS: Remedios para el desamor, V,5. Ed. Temas de hoy. Madrid.1991. regresar
62. FRANCISCO DE LA VEGA, S.I: El amor no se improvisa, ll, 3. Ed. Mensajero. Bilbao regresar
63. ARISTÓTELES: Retórica, II regresar
64. SANTO TOMÁS: Suma Teológica 1-2, 26,4 regresar
65. PLATÓN: Diálogo sobre el banquete. Ed. Planeta. Barcelona, 1982. regresar
66. JEAN GUITTON: Lo que yo creo, V. Ed. Acervo. Barcelona, 1973. regresar
67. Dr. J. DOMÍNGUEZ: Felicidad sexual. Ed. Plus Ultra. Nueva York, 1971. regresar
68. KAROL WOJTYLA, Cardenal de Cracovia, hoy Papa Juan Pablo ll: Amor y responsabilidad, ll, 12s. Ed. FAX. Madrid. regresar
69. PABLO TOURNIER: La mujer soltera, 1ª, Vlll. Ed. Estela. Barcelona. regresar
70. JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Moral de la sexualidad, II, B, 2. Ed. Tau. Ávila, 1988 regresar
71. FROMM: El arte de amar, ll. Ed. Paidós. Buenos Aires. regresar
72. KAROL WOJTYLA: Cardenal de Cracovia, hoy Papa Juan Pablo ll: Amor y responsabilidad, 2º, l, 3s; II, 15. Ed. FAX. Madrid, 1969 regresar
73. QUOIST: Triunfo, lll, 6. Ed. Estela. Barcelona regresar
74. JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S. I.: Tres trampas en el noviazgo, ll, 7. Ed. Paulinas, Caracas, 1987. regresar
75. Revista ECCLESIA 1529 (13-ll-71)15. Declaración conjunta de los Obispos Belgas. regresar
76. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano, X, 8. EDIBESA. Madrid regresar
77. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano,IX, 3. EDIBESA. Madrid regresar
78. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano, X, 7. EDIBESA. Madrid regresar
79. JOSÉ Mª CONTRERAS. Pequeños secretos de la vida en común, VII,3. Ed.Planeta+Testimonio regresar
80. JOSÉ Mª CONTRERAS. Pequeños secretos de la vida en común, II,37. Ed.Planeta+Testimonio regresar
81. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano,VIII, 2. EDIBESA. Madrid regresar
82. ENRIQUE ROJAS: Revista Blanco y Negro, 4141 (8-XI-98) 111 regresar
83. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano,VIII, 3. EDIBESA. Madrid regresar
84. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano,VIII, 7. EDIBESA. Madrid regresar
85. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano, IV, 5. EDIBESA. Madrid regresar
86. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano, V, 4. EDIBESA. Madrid regresar

Para consultar la primera parte:

Castidad en el noviazgo fidelidad matrimonial(1)





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