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Concilio Vaticano I. Años 1869-1870
XX concilio ecuménico. Papa Pío IX. Sobre la fe y la Iglesia


Por: n/a | Fuente: www.mercaba.org



Se celebr? la Bas?ca de San Pedro en el Vaticano, por lo que se denominïncilio Vaticano I. Papa P?IX. Contra el racionalismo y el galicanismo, es una tendencia que conced?al Papa, la parte m?importante de las decisiones en materia de fe, pero sosten? que estas se hac? infalibles s?si las aceptaba la Iglesia, es decir, el Concilio. Tuvo que definir solemnemente la infalibilidad Pontificia como dogma de fe, cuando habla "Ex Cathedra". Esto es cuando en calidad de pastor y maestro de todos los cristianos, y haciendo uso de su suprema autoridad apost?a define una doctrina sobre la fe y las costumbres.

Esto sucede cuando:

    a) ense?na cosa referente al dogma o moral cristianos;
    b) que se dirige a la Iglesia Universal;
    c) que habla en su calidad de Maestro supremo de la cristiandad
Si falta una de estas condiciones, el Papa no es infalible.

El concilio ense?ue ?amente a Pedro se prometio y confiri? modo directo el primado de jurisdicci?obre toda la Iglesia y su autoridad no deriva precisamente de la Iglesia. El Concilio a? "La Iglesia Romana posee por derecho divino, la primac?de potestad ordinaria sobre todas las dem?iglesias. La jurisdicci?el pont?ce es verdaderamente episcopal e inmediata. La Iglesia es, pues, monarqu?de derecho divino, y el Papa recibe plena potestad directamente de Dios." El Papa P?IX defini?mbi?el dogma de la Inmaculada Concepci?1854)

Definiciones sobre Dios creador, sobre la Revelaci?ivina, sobre la Fe en relaci?on la raz?sobre la Iglesia y sobre el Primado e infalibilidad del Romano Pont?ce.

En el siglo pasado la Iglesia tuvo que afrontar grav?mos males de diferente ?ole, problemas: pol?cos, territoriales, ate?o pujante y el incremento de las sociedades secretas que actuaban con un sectarismo agresivo. Y, dentro, la Iglesia tuvo que mediar buscando elementos de concordia para atraer las dos tendencias opuestas, la liberal y la conservadora.

P?IX a pesar de estar reducido y confinado en el Vaticano, despleg?a gran actividad apost?a en su largo pontificado. Se definieron los dogmas de la Inmaculada Concepci? el de la Infalibilidad del Romano Pont?ce.

Se convoc? vig?mo Concilio Ecum?co en el Vaticano. Se establecieron, una vez m? los principios b?cos sobre la Fe; sobre Dios creador del universo y de todo lo que ?contiene; sobre la Revelaci?ivina, ya fuere la escrita (Biblia), ya la oral (Tradici? sobre la Iglesia y su magisterio, como tambi?puntualizar y aclarar las relaciones entre la fe y la raz?que de un siglo a esa parte hab? adquirido una gran preponderancia.

El tema m?controvertido fue sobre la infalibilidad del Romano Pont?ce.


Relaci?e los documentos de Vaticano I clasificados por tipo y fecha:


1ª sesi?Apertura del Concilio 8/12/1869

2ª sesi?Profesi?e fe 6/1/1870

3ª sesi?24/4/1870
  • CONSTITUCI? DOGMTICA "FILIUS DEI". Sobre la fe cat?a


  • 4ª sesi?18/7/1870
  • CONSTITUCI? DOGMTICA "PASTOR AETERNUS". Sobre la Iglesia de Cristo




  • Magisterio del C.E Vaticano I


  • De la doble potestad en la tierra


  • [De la Enc?ica Etsi multa luctuosa, de 21 de noviembre de 1873]

    ... La fe, sin embargo, ense? la raz?umana demuestra que existe un doble orden de cosas, y, a par de ellas, que deben distinguirse dos potestades sobre la tierra: la una natural que mira por la tranquilidad de la sociedad humana y por los asuntos seculares, y la otra, cuyo origen est?or encima de la naturaleza, y que preside a la ciudad de Dios, es decir, a la Iglesia de Cristo, institu? divinamente para la paz de las almas y su salud eterna. Ahora bien, estos oficios (de esta doble potestad, est?sapient?mamente ordenados, a fin, de dar a Dios lo que es de Dios, y al C?r, y por Dios, lo que es del C?r [Mt. 22, 21]; "el cual justamente es grande, porque es menor que el cielo; pues ?mismo es tambi?de Aquel de quien es el cielo y toda criatura. A la verdad, de este mandamiento divino no se desvi?m?la Iglesia, que siempre y en todas partes se esfuerza en inculcar en el alma de sus fieles la obediencia que inviolablemente deben guardar para con los pr?ipes supremos y sus derechos en cuanto a las cosas seculares, y ense?on el Ap?l que los pr?ipes no son de temer para el bien obrar, sino para el mal obrar, mandando a sus fieles que est?sujetos no s?por motivo de la ira, puesto que el pr?ipe lleva la espada para vengar su ira contra el que obra mal, sino tambi?por motivo de conciencia, pues en su oficio es ministro de Dios [Rom. 13, 3 ss]. Mas este temor a los pr?ipes, ella misma lo limit?las malas obras, excluy?olo totalmente de la observancia de la divina ley, como quien recuerda lo que el bienaventurado Pedro ense? los fieles: Que ninguno de vosotros tenga que sufrir como homicida o como ladr? como maldiciente o codiciador de lo ajeno; pero si sufre como cristiano, no se averg?e por ello, sino glorifique a Dios en este nombre [1 Petr. 4, 15 s].


  • De la libertad de la Iglesia


  • [De la Enc?ica Quod nunquam, a los obispos de Prusia, de 5 de febrero de 1875]

    ... Nos proponemos cumplir los deberes de nuestro cargo al denunciar por estas Letras con p?ca protesta a todos los que el asunto ata? al orbe cat?o entero, que esas leyes son nulas, por oponerse totalmente a la constituci?ivina de la Iglesia. Porque no son los poderosos de este mundo los que Dios puso al frente de los obispos en aquello que toca al santo ministerio, sino el bienaventurado Pedro, a quien encomend?acentar no s?los corderos, sino tambi?las ovejas [cf. Ioh. 21, 16-17]; y por tanto por ninguna potestad secular, por elevada que sea, pueden ser privados de su oficio episcopal aquellos a quienes el Esp?tu Santo puso por obispos para regir la Iglesia de Dios [Act. 20, 28] .. Pero sepan los que os son hostiles que al negaros vosotros a dar al C?r lo que es de Dios, no hab? de inferir injuria alguna a la autoridad regia y en nada la hab? de negar, pues est?scrito que es menester obedecer a Dios antes que a los hombres [Act. 5, 29]; y juntamente sepan que cada uno de vosotros est?ispuesto a dar al C?r tributo y obediencia, no por motivo de ira, sino por conciencia [Rom. 13, 5 s] en aquellas cosas que est?sometidas al imperio y potestad civil.


  • De la explicaci?e la transustanciaci?li>

    [Del Decreto del Santo Oficio de 7 de julio de 1875]

    A la duda: "Si puede tolerarse la explicaci?e la transustanciaci?n el Sant?mo Sacramento de la Eucarist?que se comprende en las proposiciones siguientes:

      1. Como la raz?ormal de la hip?sis es ser por s? sea subsistir por s?as?a raz?ormal de la sustancia es ser en s? no ser actualmente sustentada en otro como primer sujeto; porque deben distinguirse bien estas dos cosas: ser por s?que es la raz?ormal de la hip?sis) y ser en s?que es la raz?ormal de la sustancia).

      2. Por eso, as?omo la naturaleza humana en Cristo no es hip?sis, porque no subsiste por s?sino que es asumida por la hip?sis divina superior; as?una sustancia finita, por ejemplo la sustancia del pan, deja de ser sustancia por el solo hecho y sin otra mutaci?e s?de que se sustenta en otro sobrenaturalmente, de modo que ya no est?n s?sino en otro como en sujeto primero.

      3. De ah?ue la transustanciaci? conversi?e toda la sustancia del pan en la sustancia del cuerpo de nuestro Se?Jesucristo puede explicarse de la siguiente manera: El cuerpo de Cristo al hacerse sustancialmente presente en la Eucarist? sustenta la naturaleza del pan, que deja de ser sustancia por el mero hecho, y sin otra mutaci?e s?de que ya no est?n s?sino en otro sustentante; y por tanto, permanece, efectivamente, la naturaleza de pan, pero en ella cesa la raz?ormal de sustancia; y, consiguientemente, no son dos sustancias, sino una sola, a saber, la del cuerpo de Cristo.

      4. As?pues, en la Eucarist?permanecen la materia y forma de los elementos del pan; pero existiendo ya en otro sobrenaturalmente, no tienen raz?e sustancia, sino que tienen raz?e accidente sobrenatural, no como si afectaran al cuerpo de Cristo a la manera de los accidentes naturales, sino s?en cuanto son sustentados por el cuerpo de Cristo del modo que se ha dicho".

    Se respondi?Que la doctrina de la transustanciaci?tal como aqu?e expone, no puede ser tolerada".


  • Del placet regio


  • [De la Alocuci?uctuosis exagitati, de 12 de marzo de 1877]

    ... Nos recientemente nos vimos forzados a declarar que puede tolerarse que las actas de la instituci?an?a de los mismos obispos sean presentadas a la potestad laica, [lo cual declaramos] con el fin de remediar, en cuanto de Nos dependa, funest?mas circunstancias, en que ya no se trataba de la posesi?e bienes temporales, sino que se pon? en evidente peligro las conciencias de los fieles, su paz y el cuidado y salvaci?e las almas, que es para Nos la suprema ley. Pero en eso que hicimos para evitar grav?mos peligros, queremos que p?ca y reiteradamente se reconozca que Nos absolutamente reprobamos y detestamos aquella injusta ley que se llama placet regio, declarando abiertamente que por ella se hiere la autoridad divina de la Iglesia y se viola su libertad [v. 1829].
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