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Segundo Concilio de Constantinopla. Año 553
V concilio ecuménico. Reunido por el emperador Justiniano, por ausencia del papa Vigilio. Contra los Tres Capítulos


Por: n/a | Fuente: www.mercaba.org



Este concilio, segundo de Constantinopla, se convoc?mo para solucionar discrepancias y atraer a los descarriados monofisitas de los cuales se formaron muchas fracciones, sobre todo en el Medio Oriente y Norte de Africa. El gran interesado en la uni?ue el emperador Justiniano. Despu?de interminables divisiones y discusiones se reuni? concilio y promulg?s decretos.

Reunido por el emperador Justiniano, por ausencia del papa Vigilio. Contra los Tres Cap?los. Conden?s escritos de Teodoro de Mopsuestia y de Teodoro de Ciro contra San Cirilo y el Concilio de Efeso.

Se confirma la condenaci?e los errores precedentes (trinitarios y cristol?os), ratificando el sentido gen?co de las definiciones conciliares. Se condenan tambi?los errores derivados de Or?nes junto con los Tres Cap?los influidos de Nestorianismo.

A Sergio, patriarca de Constantinopla, se le atribuye esta nueva herej? llamada (Monotelismo), una voluntad. Admit?en Cristo las dos naturalezas pero le reconoc?una sola voluntad. Ten?en mente la idea de atraer a los monofisitas, al tiempo que pensaba no errar en cuanto a la verdad cat?a. Al tomar fuerza esta opini? entrar en la pol?ca grandes personajes de la ?ca, oblig?convocar el concilio.

En Cristo hay dos voluntades, como hay dos naturalezas, aunque sea una sola la Persona, que es la del Verbo.


Magisterio del C.E II de Constantinopla

  • Sobre la tradici?clesi?ica


  • Confesamos mantener y predicar la fe dada desde el principio por el grande Dios y Salvador nuestro Jesucristo a sus Santos Ap?les y por ?os predicada en el mundo entero; tambi?los Santos Padres y, sobre todo, aquellos que se reunieron en los cuatro santos concilios la confesaron, explicaron y transmitieron a las santas Iglesias. A estos Padres seguimos y recibimos por todo y en todo... Y todo lo que no concuerda con lo que fue definido como fe recta por los dichos cuatro concilios, lo juzgamos ajeno a la piedad, y lo condenamos y anatematizamos.


  • Anatematismos sobre los tres cap?los

  • [En parte id?icos con la Homolog?del Emperador, del a?51]

    Can. 1. Si alguno no confiesa una sola naturaleza o sustancia del Padre y del Hijo y del Esp?tu Santo, y una sola virtud y potestad, Trinidad consustancial, una sola divinidad, adorada en tres hip?sis o personas; ese tal sea anatema. Porque uno solo es Dios y Padre, de quien todo; y un solo Se?Jesucristo, por quien todo; y un solo Esp?tu Santo, en quien todo.

    Can. 2. Si alguno no confiesa que hay dos nacimientos de Dios Verbo, uno del Padre, antes de los siglos, sin tiempo e incorporalmente; otro en los ?mos d?, cuando ? mismo baj? los cielos, y se encarn? la santa gloriosa madre de Dios y siempre Virgen Mar? y naci? ella; ese tal sea anatema.

    Can. 3. Si alguno dice que uno es el Verbo de Dios que hizo milagros y otro el Cristo que padeci? dice que Dios Verbo est?on el Cristo que naci? mujer o que est?n ? como uno en otro; y no que es uno solo y el mismo Se?nuestro Jesucristo, el Verbo de Dios que se encarn?se hizo hombre, y que de uno mismo son tanto los milagros como los sufrimientos a que voluntariamente se someti? la carne, ese tal sea anatema.

    Can. 4. Si alguno dice que la uni?e Dios Verbo con el hombre se hizo seg?racia o seg?peraci?o seg?gualdad de honor, o seg?utoridad, o relaci?o h?to, o fuerza, o seg?uena voluntad, como si Dios Verbo se hubiera complacido del hombre, por haberle parecido bien y favorablemente de ?, como Teodoro locamente dice; o seg?omonimia, conforme a la cual los nestorianos llamando a Dios Verbo Jes? Cristo, y al hombre separadamente d?ole nombre de Cristo y de Hijo, y hablando evidentemente de dos personas, fingen hablar de una sola persona y de un solo Cristo seg?a sola denominaci? honor y dignidad y admiraci?mas no confiesa que la uni?e Dios Verbo con la carne animada de alma racional e inteligente se hizo seg?omposici? seg?ip?sis, como ense?n los santos Padres; y por esto, una sola persona de ?, que es el Se?Jesucristo, uno de la Santa Trinidad; ese tal sea anatema. Porque, como quiera que la uni?e entiende de muchas maneras, los que siguen la impiedad de Apolinar y de Eutiques, inclinados a la desaparici?e los elementos que se juntan, predican una uni?e confusi?Los que piensan como Teodoro y Nestorio, gustando de la divisi?introducen una uni?abitual. Pero la Santa Iglesia de Dios, rechazando la impiedad de una y otra herej? confiesa la uni?e Dios Verbo con la carne seg?omposici?es decir, seg?ip?sis. Porque la uni?eg?omposici?n el misterio de Cristo, no s?guarda inconfusos los elementos que se juntan, sino que tampoco admite la divisi?br>
    Can. 5. Si alguno toma la ?a hip?sis de nuestro Se?Jesucristo en el sentido de que admite la significaci?e muchas hip?sis y de este modo intenta introducir en el misterio de Cristo dos hip?sis o dos personas, y de las dos personas por ?introducidas dice una sola seg?a dignidad y el honor y la adoraci?como lo escribieron locamente Teodoro y Nestorio, y calumnia al santo Concilio de Calcedonia, como si en ese imp?sentido hubiera usado de la expresi?una sola persona"; pero no confiesa que el Verbo de Dios se uni?la carne seg?ip?sis y por eso es una sola la hip?sis de ?, o sea, una sola persona, y que as?ambi?el santo Concilio de Calcedonia hab?confesado una sola hip?sis de nuestro Se?Jesucristo; ese tal sea anatema. Porque la santa Trinidad no admiti?adidura de persona o hip?sis, ni aun con la encarnaci?e uno de la santa Trinidad, el Dios Verbo.

    Can. 6. Si alguno llama a la santa gloriosa siempre Virgen Mar?madre de Dios, en sentido figurado y no en sentido propio, o por relaci?como si hubiera nacido un puro hombre y no se hubiera encarnado de ella el Dios Verbo, sino que se refiriera seg?llos el nacimiento del hombre a Dios Verbo por habitar con el hombre nacido; y calumnia al santo Concilio de Calcedonia, como si en este imp?sentido, inventado por Teodoro, hubiera llamado a la Virgen Mar?madre de Dios; o la llama madre de un hombre o madre de Cristo, como si Cristo no fuera Dios, pero no la confiesa propiamente y seg?erdad madre de Dios, porque Dios Verbo nacido del Padre antes de los siglos se encarn? ella en los ?mos d?, y as?a confes?adosamente madre de Dios el santo Concilio de Calcedonia, ese tal sea anatema.

    Can. 7. Si alguno, al decir "en dos naturalezas", no confiesa que un solo Se?nuestro Jesucristo es conocido como en divinidad y humanidad, para indicar con ello la diferencia de las naturalezas, de las que sin confusi?e hizo la inefable uni?porque ni el Verbo se transform? la naturaleza de la carne, ni la carne pas?la naturaleza del Verbo (pues permanece una y otro lo que es por naturaleza, aun despu?de hecha la uni?eg?ip?sis), sino que toma en el sentido de una divisi?n partes tal expresi?eferente al misterio de Cristo; o bien, confesando el n?o de naturalezas en un solo y mismo Se?nuestro Jesucristo, Dios Verbo encarnado, no toma en teor?solamente la diferencia de las naturalezas de que se compuso, diferencia no suprimida por la uni?porque uno solo resulta de ambas, y ambas son por uno solo), sino que se vale de este n?o como si [Cristo] tuviese las naturalezas separadas y con personalidad propia, ese tal sea anatema.

    Can. 8. Si alguno, confesando que la uni?e hizo de dos naturalezas: divinidad y humanidad, o hablando de una sola naturaleza de Dios Verbo hecha carne, no lo toma en el sentido en que lo ensenaron los Santos Padres, de que de la naturaleza divina y de la humana, despu?de hecha la uni?eg?a hip?sis, result? solo Cristo; sino que por tales expresiones intenta introducir una sola naturaleza o sustancia de la divinidad y de la carne de Cristo, ese tal sea anatema. Porque al decir que el Verbo unig?to se uni?g?ip?sis, no decimos que hubiera mutua confusi?lguna entre las naturalezas, sino que entendemos m?bien que, permaneciendo cada una lo que es, el Verbo se uni?la carne. Por eso hay un solo Cristo, Dios y hombre, el mismo consustancial al Padre seg?a divinidad, y el mismo consustancial a nosotros seg?a humanidad. Porque por modo igual rechaza y anatematiza la Iglesia de Dios, a los que dividen en partes o cortan que a los que confunden el misterio de la divina econom?de Cristo.

    Can. 9. Si alguno dice que Cristo es adorado en dos naturalezas, de donde se introducen dos adoraciones, una propia de Dios Verbo y otra propia del hombre; o si alguno, para destrucci?e la carne o para confusi?e la divinidad y de la humanidad, o monstruosamente afirmando una sola naturaleza o sustancia de los que se juntan, as?dora a Cristo, pero no adora con una sola adoraci?l Dios Verbo encarnado con su propia carne, seg?esde el principio lo recibi? Iglesia de Dios, ese tal sea anatema.

    Can. 10. Si alguno no confiesa que nuestro Se?Jesucristo, que fue crucificado en la carne, es Dios verdadero y Se?de la gloria y uno de la santa Trinidad, ese tal sea anatema.

    Can. 11. Si alguno no anatematiza a Arrio, Eunomio, Macedonio, Apolinar, Nestorio, Eutiques y Origenes, juntamente con sus imp? escritos, y a todos los dem?herejes, condenados por la santa Iglesia Cat?a y Apost?a y por los cuatro antedichos santos Concilios, y a los que han pensado o piensan como los antedichos herejes y que permanecieron hasta el fin en su impiedad, ese tal sea anatema.

    Can. 12. Si alguno defiende al imp?Teodoro de Mopsuesta, que dijo que uno es el Dios Verbo y otro Cristo, el cual sufri?s molestias de las pasiones del alma y de los deseos de la carne, que poco a poco se fue apartando de lo malo y as?e mejor?r el progreso de sus obras, y por su conducta se hizo irreprochable, que como puro hombre fue bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp?tu Santo, y por el bautismo recibi? gracia del Esp?tu Santo y fue hecho digno de la filiaci?ivina; y que a semejanza de una imagen imperial, es adorado como efigie de Dios Verbo, y que despu?de la resurrecci?e convirti? inmutable en sus pensamientos y absolutamente impecable; y dijo adem?el mismo imp?Teodoro que la uni?e Dios Verbo con Cristo fue como la de que habla el Ap?l entre el hombre y la mujer: Ser?dos en una sola carne [Eph. 5, 31]; y aparte otras incontables blasfemias, se atrevi?decir que despu?de la resurrecci?cuando el Se?sopl?bre sus disc?los y les dijo: Recibid el Esp?tu Santo [Ioh. 20, 22], no les dio el Esp?tu Santo, sino que sopl?bre ellos s?en apariencia ¡ ?e mismo dijo que la confesi?e Tom?al tocar l,as manos y el costado del Se? despu?de la resurrecci?Se?m?y Dios m?[Ioh. 20, 28], no fue dicha por Tom?acerca de Cristo, sino que admirado Tom?de lo extra?e la resurrecci?lorific?Dios que hab?resucitado a Cristo.

    Y lo que es peor, en el comentario que el mismo Teodoro compuso sobre los Hechos de los Ap?les, comparando a Cristo con Plat?con Maniqueo, Epicuro y Marci?ice que a la manera que cada uno de ellos, por haber hallado su propio dogma, hicieron que sus disc?los se llamaran plat?os, maniqueos, epic?s y marcionitas; del mismo modo, por haber Cristo hallado su dogma, nos llamamos de ? cristianos; si alguno, pues, defiende al dicho impi?mo Teodoro y sus imp? escritos, en que derrama las innumerables blasfemias predichas, contra el grande Dios y Salvador nuestro Jesucristo, y no le anatematiza juntamente con sus imp? escritos, y a todos los que le aceptan y vindican o dicen que expuso ortodoxamente, y a los que han escrito en su favor y en favor de sus imp? escritos, o a los que piensan como ?o han pensado alguna vez y han perseverado hasta el fin en tal herej? sea anatema.

    Can. 13. Si alguno defiende los imp? escritos de Teodoreto contra la verdadera fe y contra el primero y santo Concilio de ?eso, y San Cirilo y sus doce cap?los (anatematismos, v. 113 ss), y todo lo que escribi? defensa de los imp? Teodoro y Nestorio y de otros que piensan como los antedichos Teodoro y Nestorio y que los reciben a ellos y su impiedad, y en ellos llama imp? a los maestros de la Iglesia que admiten la uni?e Dios Verbo seg?ip?sis, y no anatematiza dichos escritos y a los que han escrito contra la fe recta o contra San Cirilo y sus doce Cap?los, y han perseverado en esa impiedad, ese tal sea anatema.

    Can. 14. Si alguno defiende la carta que se dice haber escrito Ibas al persa Mares, en que se niega que Dios Verbo, encarnado de la madre de Dios y siempre Virgen Mar? se hiciera hombre, y dice que de ella naci? puro hombre, al que llama Templo, de suerte que uno es el Dios Verbo, otro el hombre, y a San Cirilo que predic? recta fe de los cristianos se le tacha de hereje, de haber escrito como el imp?Apolinar, y se censura al santo Concilio primero de ?eso, como si hubiera depuesto sin examen a Nestorio, y la misma imp?carta llama a los doce cap?los de San Cirilo imp? y contrarios a la recta fe, y vindica a Teodoro y Nestorio y sus imp? doctrinas y escritos; si alguno, pues, defiende dicha carta y no la anatematiza juntamente con los que la defienden y dicen que la misma o una parte de la misma es recta, y con los que han escrito y escriben en su favor y en favor de las impiedades en ella contenidas, y se atreven a vindicarla a ella o a las impiedades en ellas contenidas en nombre de los Santos Padres o del santo Concilio de Calcedonia, y en ello han perseverado hasta el fin, ese tal sea anatema.

    As?pues, habiendo de este modo confesado lo que hemos recibido de la Divina Escritura y de la ense?a de los Santos Padres y de lo definido acerca de la sola y misma fe por los cuatro antedichos santos Concilios; pronunciada tambi?por nosotros condenaci?ontra los herejes y su impiedad, as?omo contra los que han vindicado o vindican los tres dichos cap?los, y que han permanecido o permanecen en su propio error; si alguno intentare transmitir o ense?o escribir contra lo que por nosotros ha sido piadosamente dispuesto, si es obispo o constitu? en la clerec? ese tal, por obrar contra los obispos y la constituci?e la Iglesia, ser?espojado del episcopado o de la clerec? si es monje o laico, ser?natematizado.







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