Menu



Logros y polémicas del Concilio Vaticano II
Hay personas que sostienen que el Concilio ha sido la salvación de la Iglesia y, por el contrario, las hay que afirman que ha sido un desastre


Por: Antonio Gaspari |




El XXI Concilio Ecum?co, m?conocido como Concilio Vaticano II, fue anunciado por Juan XXIII el 25 de enero de 1959. Convocado en Roma el 25 de diciembre de 1961, se abri? presencia del Papa y de 2540 padres conciliares el 11 de octubre de 1962 en la Bas?ca de San Pedro. El Concilio se clausur? 8 de diciembre de 1965.

Fueron consultores del Concilio m?de 200 te?os (peritos). Los observadores de las comunidades eclesi?icas no cat?as fueron 35 al comienzo y al final llegaron a ser 93.

Al hablar del Concilio, son muchos los argumentos que se pueden afrontar y sobre todo las evaluaciones hechas son controvertidas: hay personas que sostienen que el Concilio ha sido la salvaci?e la Iglesia y, por el contrario, las hay que afirman que ha sido un desastre.

Como siempre, hay que distinguir los hechos de las interpretaciones y, ante todo, la realidad de las interpretaciones pol?cas. En este sentido, basta considerar la apreciaci?ue se tenga de los Papas P?XII, Juan XXIII y Pablo VI.

Por ejemplo, a P?XII se le describe como expresi?e la Iglesia preconciliar, cerrado y reservado, tradicional, mientras que en realidad fue el primer ´arquitecto´ del Concilio, y el creador de sus presupuestos.

P?XII hab?creado una comisi?e estudio para preparar el Concilio, pero estaba enfermo y era mayor y los tiempos no parec? maduros para la proclamaci?Le toc?ues, a Juan XXIII abrir el Concilio.

La aportaci?e P?XII es bien evidente en la labor conciliar y no es una casualidad el que tras la Sagrada Escritura, la fuente m?citada por el Concilio Vaticano II sea justamente P?XII.

A Juan XXIII se le describe como al Papa socialista, como a aqu?que ha revolucionado la Curia y la manera de hacer el Papa, mientras que ha sido un pont?ce mucho m?conservador de lo que parece.

Ten?el gran carisma de la bondad, era muy abierto y confiaba en las relaciones humanas, pero ten?una idea bastante est?ca de la jerarqu?eclesial.

Las acusaciones en contra de Pablo VI se basan exclusivamente en su manera de comportarse con ocasi?e algunos acontecimientos particulares e importantes que determinaron la labor del Concilio.

Se trataba de problemas complejos y acuciantes planteados en el Concilio Vaticano II y cuyas secuelas han estado bien presentes en los a?del postconcilio, hasta nuestros d?.

Problemas como la colegialidad episcopal a la luz de su relaci?on el Primado del Sucesor de Pedro, y el problema de la moral cat?a sobre contracepci?

En lo que al Primado de Pedro se refiere, antes de la votaci?e la Constituci?ogm?ca sobre la Iglesia (Lumen Gentium) y, en particular, del n.22 del tercer cap?lo, en el que se discute sobre la colegialidad, Pablo VI envi?a nota explicativa previa en la que volv?a afirmar el Primado que el Vicario de Cristo tiene en la Iglesia, bien abierta a toda la colegialidad, y que los textos se votar? a la luz de aquella nota previa y que no era posible otra interpretaci?e los textos, excepto la interpretaci?ue daba la nota previa.

Este acto fue necesario para evitar tendencias que hubiesen debilitado o disminuido el alcance del Primado de Pedro. La nota previa la comunic? 16 de noviembre de 1964, el Secretario General a los Padres Conciliares, por voluntad de la Autoridad suprema y antes de la votaci?el tercer cap?lo.

Y as?ablo VI evit?e se llegara a una ruptura y a la consiguiente divisi?obre un tema tan importante como el del Primado de Pedro y de la funci?e la colegialidad, argumento que sigue siendo muy discutido. Sobre esta cuesti?ue puede parecer irrelevante, deseo contar lo que me ha dicho uno de los miembros de la Comisi?eol?a doctrinal del Concilio Vaticano II.

Parece, en efecto, que debilitados por las cr?cas del secularismo y sobre todo bajo el impacto de las ideas protestantes, algunos representantes de las Iglesias de B?ica, Holanda y Alemania guiasen a un grupo m?amplio de padres conciliares que ten?la intenci?e votar un documento dogm?co en el que se dec?que el Primado del Papa ten?que manifestarse de manera menos evidente.

Se dec?que esto iba a favorecer el di?go ecum?co. Las argumentaciones eran bastante convincentes, tanto que cuando un grupo de 17 cardenales juntamente con los generales de varias Congregaciones religiosas presentaron unas cr?cas a este planteamiento, Pablo VI contest?ramente confirmando su apoyo al grupo de los innovadores.

Todo cambi?ando un miembro de la Comisi?eol?o-hist?a se enter?r medio de una carta escrita en holand?que se iba a votar un texto ambiguo sobre el primado del Papa. Una vez terminado el Concilio, las implicaciones de este hecho hubieran impedido al Pont?ce hasta el poder escribir una enc?ica sin el consentimiento de los Obispos.

La carta se hizo llegar a Pablo VI el cual decidi?ntamente con un te?o de su confianza, impedir la actuaci?e este proyecto mediante la introducci?e la nota explicativa previa. Con la nota previa, Pablo VI hizo que no se debilitara el Primado del Papa que hoy sabemos constituye un factor decisivo para la unidad y la fuerza de la Iglesia cat?a.

El otro argumento utilizado por los cr?cos de Pablo VI se refiere a lo que t?icamente se llama el esquema 13 de los Annexa sobre las relaciones entre Iglesia y mundo en el que se trataron las problem?cas relativas a la familia.

La comisi?ncargada del esquema decidi?sertar en los Annexa la disertaci?el problema de la limitaci?e los nacimientos y si fuera l?ta o no la contracepci?juntamente con otros problemas, como la eventualidad del celibato eclesi?ico.

Tambi?en este caso, la tendencia era el aceptar como l?to el uso de la p?ora anticonceptiva.

Hacia el final de 1963 varios te?os, entre ellos L. Janssens, W. van der Marck y J. M. Reuss, escribieron art?los en los que se tend?a indicar que era l?to usar las p?oras anticonceptivas en funci?e una regulaci?ristiana de la fecundidad. El hecho no pod?pasar inobservado ante las autoridades centrales de la Iglesia porque adem?algunos Obispos hab? acogido este planteamiento: el episcopado holand? mons. J.C. Heenan, arzobispo de Westminster en nombre del episcopado de Inglaterra y del Gales, y mons. Th. Roberts, ex arzobispo de Bombay.

En una entrevista concedida a un peri?o italiano, el cardenal Ottaviani lament? que "ambas autoridades locales expresaran conceptos doctrinales sobre cuestiones debatidas" y por su parte rechazaba de manera categ?a el hecho que continencia peri?a y p?oras anticonceptivas fueran consideradas equivalentes desde el punto de vista ?co.

La difundida propaganda en favor de una mentalidad contraceptiva y una representaci?xagerada de la cuesti?emogr?ca favorecieron una cierta confusi?anto que la Comisi?nstituida por Juan XXIII para el estudio de los problemas de la poblaci?de la familia y de la natalidad, y a la que Pablo VI, una vez ampliada, confi? profundizaci?el tema de los anticonceptivos, se pronunci?yoritariamente en favor del control artificial de los nacimientos mediante medicamentos contraceptivos.

Fue entonces cuando Pablo VI intervino al hablar al Sagrado Colegio el 23 de junio de 1964. Sostuvo que el problema del control de los nacimientos era "sumamente grave" y "sumamente complejo y delicado". En lo que a la Iglesia se refiere, dijo que tiene que afirmar su competencia, es decir la competencia de la ley de Dios, de la que se hace int?rete.

Pablo VI volvi?confirmar la validez de las normas promulgadas por P?XII y a??i>"sobre un tema tan grave parece oportuno que los cat?os quieran seguir una ?a ley, es decir la que la Iglesia propone con su autoridad".

Pablo VI dispuso tratar ?mismo el problema y solucionarlo. Y una vez terminado el Concilio Vaticano II escribi? enc?ica Humanae Vitae, "para la propagaci?e la vida humana seg?l orden natural cristiano", reiterando definitivamente el que la p?ora contraceptiva no era l?ta.

Son estas dos cuestiones: el Primado de Pedro y la moral sexual, que algunos consideran no resueltos, al no estar de acuerdo sobre c?el Concilio y el actual Pont?ce los han interpretado. Han surgido intervenciones de parte de grupos presentes en la Iglesia, a los que la prensa dio mucho realce, desproporcionado respecto a su representatividad.

Los intelectuales cat?os franceses reunidos en el C?ulo Paroles piden "un nuevo Concilio" y solicitan a la jerarqu?cat?a en particular para que se d?i>"un cambio de actitud en los sectores de la bio?ca y de la moral familiar, conyugal, sexual".

El grupo propone "modificar el ejercicio de la autoridad en la Iglesia" y abrir debates sobre la ordenaci?e hombres casados, la diacon?y la responsabilidad de las mujeres en la vida de la Iglesia. La revista de los Dehonianos, Il Regno, en una editorial publicada en enero pidi?e "el Papa no gobierne solo". "El problema - explica la editorial- no se puede tratar de manera funcional a las condiciones de salud del Papa o a sus dimisiones, sino que hay que tratarlo de manera eclesiol?a".

El texto afirma: "Es posible imaginar en el gobierno de la Iglesia unos instrumentos nuevos o volver a visitar los antiguos". Al lado del Papa, ¿qu?mpide -contin?iciendo Il Regno- el poder dar hoy al conjunto de los cardenales el rol de senado permanente, es decir la funci?e desempe?una funci?e consejo?". Una asamblea, pues, "en la que la representaci?e la Iglesia cat?a es m?elevada respecto a los dicasterios de la Curia".

Esta l?a -sostiene la nota- ser?coherente con el enfoque dado por Juan Pablo II a su pontificado, durante el cual, han sido convocados los cardenales cinco veces, aunque no de seguido.

En una entrevista a Die Welt (En la Iglesia cat?a se hace sentir el llamamiento a un nuevo Concilio, Die Welt, 19 de febrero de 2000), el secretario del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, el obispo de la curia Walter Kasper, escribe: "El Papa no puede decidir por s?ismo todo".

Durante mucho tiempo he sido muy cr?co con la idea de un nuevo Concilio, ya que opinaba que el ?mo no se hab?asimilado todav? Por otro lado, hay cuestiones importantes en nuestra Iglesia, que probablemente el Papa no puede decidir por s?ismo o, por lo menos, no puede actuar ?solo y por ello, necesita de un consentimiento del Episcopado"
.

Kasper a?: "La cuesti?iscutible es que si a este tipo de consultas hay que llamarlas Concilio o s?do general". La soluci?e muchos problemas controvertidos necesita de "un v?ulo m?fuerte de la Iglesia universal".

Entre las cuestiones m?candentes hay, desde hace a? la de la moral de la pareja y de la moral sexual, el papel de los laicos en la Iglesia, el primado del Papa y el centralismo romano.

Una referencia m?expl?ta todav?a estas cuestiones ha sido el comentario del profesor Alberigo, historiador, que ha desencadenado la respuesta de L´Osservatore Romano. El profesor Alberigo, director del Instituto de Ciencias religiosas de la Universidad de Bolonia, acaba de publicar en coedici?undial Peeters Leuven/Il Mulino, el cuarto volumen de la monumental obra Historia del Concilio Vaticano II.

La obra que Alberigo mismo defini?mo una de las m?importantes a nivel internacional, ha sido duramente criticada por L´Osservatore Romano del 1 de febrero. Con un largo art?lo monse?Agostino Marchetto, arzobispo que vive en Roma, ex nuncio al servicio de la Secretar?de Estado, y Nuncio ante la FAO, ha definido la obra de Alberigo como un tratado "lleno de animosidad, y no cient?co".

Seg?onse?Marchetto, en la Historia de Alberigo "sigue aleteando un elemento ideol?o que emerge tambi?de animosidades injustificadas y no cient?cas en contra de personajes de la minor?conciliar.

Elemento que llega en definitiva a considerar como "verdadero" el Concilio del Papa Juan XXIII, considerado "innovador" y "progresista", m?que el otro Concilio, el de Papa Pablo VI".

Mientras que -subraya monse?Marchetto- el magno Concilio fue uno e indivisible"
. L´Osservatore Romano acusa adem?a Alberigo "de una cierta falta de sensibilidad" hacia cuestiones de peso para la Iglesia cat?a y lo acusa de juicios hist?os "injustos" hacia el Papa Montini, adem?de la "incapacidad" para comprender que el Concilio no puede compararse con las discusiones que se tienen en el Parlamento.

Marchetto critica sobre todo el an?sis de los varios grupos y posturas en el Concilio y la subdivisi?i>"a ultranza" que hace Alberigo al definir inadecuadas las "subdivisiones entre progresistas y conservadores".

Uno de los puntos centrales de la discusi?e refiere al Primado del Papa. Alberigo refleja las posturas de los grupos a los que les gustar?debilitar a este Primado, en favor de un proceso tipo asamblea democr?ca, mientras que el Concilio -y monse?Marchetto lo subraya- reitera la importancia de la ense?a tradicional.

Por este motivo Alberigo es muy cr?co con las decisiones de Pablo VI, sobre todo en lo que se refiere a la Nota Explicativa Praevia con referencia a la discusi?obre el Primado del Papa. Hemos visto que Pablo VI la introdujo para impedir que se votara en contra del Primado de Pedro.

Mientras que Alberigo y sus colaboradores hablan de esto sosteniendo que "a la mayor?se le rob?go importante", monse?Marchetto afirma que: "hay en Alberigo una acepci?aracter?ica de la colegialidad de las Iglesias Hermanas, del Primado que no est?e acuerdo con los textos del Gran S?do.

As?lberigo sigue sin ver el enlace, fundamentalmente cat?o, entre el Concilio Vaticano II y los Concilios que lo precedieron e insiste en negar que el Vaticano II sea la "continuaci??a" de los dem? como dijo Pablo VI. Marchetto expresa reservas razonables y significativas sobre el m?do de an?sis utilizado por Alberigo: "Hay el Alberigo de siempre -escribe monse?Marchetto- con la tendencia a considerar la asamblea sinodal casi como un parlamento civil y el "principio democr?co" como base de juicio tambi?para la Iglesia, mientras nota una "hostilidad cristiana y particularmente cat?a" . Y adem?-concluye monse?Marchetto- el grupo de Bolonia sigue proponiendo un juicio hist?o injusto sobre Papa Montini, presentado siempre en contraposici?on Juan XXIII, en una renovada incomprensi?acia la continuidad hist?a y hacia la Curia Romana"
.

Concluyendo, puedo indicar tambi?lo dicho por monse?Angelo Scola, Rector de la Pontificia Universidad Lateranense, que ha abierto los trabajos del Convenio Internacional de estudio sobre La Universidad de Letr?y la preparaci?el Concilio Vaticano II. Monse?Scola alert?los estudiosos a que no consideren el Concilio Vaticano II a partir de posturas ideol?as contrapuestas, porque "al hacerlo se deval?n definitiva el Concilio Vaticano II y se deshace aquella unidad que se ha alcanzado, consider?ola como algo indiferente".

Antonio Gaspari es periodista cat?o, especializado en informaci?eligiosa.

Compartir en Google+
Reportar anuncio inapropiado |

Publicar un comentario sobre este artículo



(no será publicado)








* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Consultorios
P. Antonio Rivero L.C.
Formación y Espiritualidad del Sacerdote
Mons. Juan Esquerda Bifet
Espiritualidad Sacerdotal
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
P. Rafael Jácome L.C:
Pastoral presbiteral. Acompañamiento espiritual para sacerdotes
P. Mario Sabino González
Asesoría a Formadores en Seminarios
Alexei Estrella Morales
Diseño Económicos Contables y Financieros para Institutos de Vida Consagrada
P. Andrzej Zielinski SAC
Ayuda y acompañamiento vocacional
Erielto Iatski Cardoso
Acompañamieto en el proceso vocacional
Daniel Cáliz
Pastoral Hispana dentro de la parroquia
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |