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Capítulo 13. Para dar la Sagrada Comunión a los enfermos
Curso en línea: Ministros Extraordinarios de la Comunión


Por: Pbro. Juan Manuel Perez Romero | Fuente: Ministros Extraordinarios de la Comunión - Curso Básico



13. PARA DAR LA SAGRADA COMUNIÓN A LOS ENFERMOS


OBJETIVO 13.

PARA DAR LA SAGRADA COMUNIÓN A LOS ENFERMOS


Rito Ordinario

1. Ritos Iniciales

 Saludos de Paz
El ministro dice: “La paz del Señor sea con vosotros”.
Enfermos y familiares responden: “Y con tu espíritu”.

 Se deposita el Santísimo
(El ministro deja el Santísimo en la mesita y lo adora haciendo una genuflexión sencilla, esto es, doblando una rodilla; y se purifica los dedos).

NOTA: La mesita debe estar cubierta con un mantel limpio y en ella debe hacer un vaso con agua, un purificador, un Cristo, una vela encendida; y si se puede, también un ramo de flores.

 Acto penitencial
El ministro exhorta al arrepentimiento diciendo:

Ministro: “Hermanos, reconozcamos nuestros pecados para disponernos a esta celebración”
Todos: “Yo confieso…”

NOTA: Se pueden usar también las otras dos fórmulas penitenciales:

Ministro: “El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna”.
Todos: “Amén”.

2. Breve lectura de la Palabra
Ministro: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día”,“Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Jn 6,5455

3. Sagrada Comunión
Ministro: “Ahora, todos unidos, imploremos a Dios con la oración que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó”.
Todos: “Padre nuestro…”.

Se muestra el Santísimo y se da la Comunión

Ministro: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor”.
Todos: “Señor, yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.
Ministro: “El Cuerpo de Cristo” o “La Sangre de Cristo”.
Enfermo: “Amén”

NOTAS:
 El ministro se purifica los dedos
 El ritual trae muchas oraciones conclusivas y se pueden usar indistintamente
Oración conclusiva
Ministro: “Oremos: Te rogamos Señor que este sacramento con que nos has alimentado, nos haga crecer en tu amor, y nos impulse a servirte en nuestro prójimo. Por Cristo, nuestro Señor”.
Todos: “Amén”.

4. Rito de despedida
Ministro: “Que el Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna”.
Todos: “Amén”

NOTA: Se pueden usar otras fórmulas de despedida.

Rito Abreviado

NOTAS:
1. Este rito se usa cuando son muchos enfermos en distintas habitaciones en los hospitales.
2. La ceremonia se inicia en la capilla o en la primera habitación con la antífona.
3. El ministro puede ser acompañado por otra persona llevando una vela encendida.
4. El ministro puede presentar la hostia a todos los enfermos de una sala o a cada uno en particular.
5. La oración final se puede decir en la última habitación visitada o en la capilla.
6. Si parece oportuno, se pueden añadir otros elementos tomados del Rito Ordinario.

ANTÍFONA
Ministro: “Este es el sagrado banquete en que Cristo se da como alimento, se renueva la memoria de su pasión, el alma se llena de gracia, y se nos da una prenda de la gloria futura”.
Ministro: “Hermanos, este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo; dichosos los invitados a la mesa del Señor”.
Enfermos: “Señor, yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.
Ministro: “El Cuerpo de Cristo”.
Enfermos: “Amén”

ORACIÓN FINAL
Ministro: “Señor, Padre santo, omnipotente y eterno de Dios, te suplicamos confiadamente que el sagrada Cuerpo, (la Sangre preciosa), de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, sea para nuestros(as) hermanos(as) que lo acaban de recibir, un remedio sempiterno para el cuerpo y para el alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.”
Enfermos: “Amén”.



María Mujer Eucarística

En la Eucaristía,
la Iglesia se une plenamente a Cristo y a su sacrificio,
haciendo suyo el espíritu de María.
Es una verdad que se puede profundizar
Releyendo el Magnificat en perspectiva eucarística.
La Eucaristía, en efecto, como el canto de María,
es ante todo alabanza y acción de gracias.
Cuando María exclama
mi alma engrandece al Señor, mi espíritu exulta en Dios, mi Salvador”,
lleva a Jesús en su seno.
Alaba al Padre “por” Jesús, pero también lo alaba “en” Jesús y “con” Jesús.
Esto es precisamente la verdadera “actitud eucarística”.

ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA
17 DE ABRIL, 2003
Juan Pablo II

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