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Colombia

Iglesia y Claustro de San Francisco en Bogotá
La construcción original constaba de una nave a la cual se le irían agregando capillas


Por: Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá D.C. | Fuente: Banco de la República de Colombia



En el año de 1557 fueron comenzadas las obras para la construcción del templo de San Francisco en Bogotá que abriría sus puertas en 1566, año en el cual es bendecido para el culto. La construcción original constaba de una nave a la cual se le irían agregando capillas sobre el costado oriental, capillas que fueron integradas para ser convertidas en una segunda nave en el momento de la reconstrucción del templo llevada a cabo luego del terremoto de 1785.

El maestro albañil Francisco Delgado contrataría entre 1610 y 1616 la construcción de la sacristía y de la capilla. Tres años más tarde participaría en la colocación del acueducto con una pila de abastecimiento para el convento. Por su parte, el claustro del noviciado y la enfermería se concluirían a mediados del siglo XVII. En 1618, la carpintería del coro y la sillería le serían contratadas al ensamblador Luis Márquez y el retablo mayor al asturiano Ignacio García de Ascucha, que lo elaboraría entre 1623 y 1629. También por el año de 1627 se construiría la torre del templo al tiempo con la capilla de San Pedro de Alcántara. El camarín de la Inmaculada, que se le atribuye a Esquiaqui, fue construido hacia mediados del siglo XVII.

El sismo que sacudió a la capital en 1785 causó graves daños a la estructura del templo y provocó el desmoronamiento de la fachada. Hasta donde se ha indagado, el teniente general Domingo Esquiaqui tuvo a su cargo la reparación del frente del templo y de la torre y Fray Domingo de Petrés la recuperación del resto del templo que ¨hubo de rehacer casi todo¨según sus propias palabras. La intervención de Petrés fue sumamente respetuosa del estilo barroco del templo, hecho que causa estupor entre quienes reconocen en el fraile a un ¨neoclásico convencido abominador del barroco¨. La restauración sería concluida en 1794- aunque existe evidencia de que en 1802 continuaban los trabajos de restauración- y el templo sería reinaugurado y consagrado por el obispo Martínez Compañón. A propósito de la restauración de Petrés, escribe Pedro María Ibañez: ¨Queriendo el constructor dar más amplitud a la iglesia, cometió el gravísimo error, muy frecuente en las ciudades españolas, de disminuir el ancho de la vía pública, agregando del lado de la plazuela una nave (...). La nueva portada del templo se construyó con piedras de sillar, muy bien labradas, se ornamentó con cuatro elegantes columnas de orden dórico, escudos emblemáticos y una estatua de piedra de San Francisco.

En cuanto al convento se sabe que abarcaba dos manzanas de la ciudad y tuvo tres claustros de dos pisos. Los claustros, sin embargo, desaparecieron al ser construido en su lugar el edificio de la Gobernación de Cundinamarca. Finalmente, en años recientes la iglesia fue desprovista de su pañete blanco exterior y sus cubiertas fueron alteradas hasta el punto que los únicos documentos históricos del templo original que sobreviven son la fachada principal, la torre y el presbiterio.





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